COLUMNAS DE OPINIÓN: Avances y desafíos persistentes
COLUMNAS DE OPINIÓN: Avances y desafíos persistentes entre los trabajadores del sector público, solo una fracción muy reducida (0,6%) vive en hogares en situación de pobreza. La formalidad laboral aparece así como un elemento central para una reducción sostenible de la pobreza. Si se observa el decil más pobre del país, definido según los ingresos autónomos de los hogares, el patrón es aún más claro. En este grupo, el 69% de los ingresos monetarios totales proviene de subsidios del Estado, mientras que solo un 17% corresponde a ingresos laborales.
En 2017, esta última cifra alcanzaba el 44%. En el segundo decil, en cambio, los subsidios representan un 25% de los ingresos y los ingresos laborales aumentan a un 57%. Esta elevada dependencia de transferencias públicas en el primer decil plantea preguntas relevantes.
No parece deseable que una parte significativa de la población dependa casi exclusivamente del Estado para generar ingresos, considerando que el trabajo no solo provee recursos económicos, sino que también cumple un rol central en la integración social y la realización personal. Estas cifras, sin embargo, deben interpretarse con cautela. El primer decil corresponde a hogares heterogeneidad por edad. Los niños son quienes más la sufren.
Tanto los menores de 3 años como aquellos de entre 4 y 17 años registran tasas de pobreza cercanas al 25%. En contraste, solo un 13% de los chilenos de 60 años o más vive en situación de pobreza. Este patrón refleja, en parte, el efecto de políticas de protección social focalizadas en los adultos mayores, pero también evidencia una deuda persistente con la infancia. La educación y el acceso al mercado laboral son claves para explicar estas brechas. Un 27% de los chilenos mayores de 18 años no ha completado la educación media, cifra que aumenta a 40% entre quienes viven en pobreza. En el ámbito laboral, solo un 34% de las personas pobres en edad de trabajar tiene empleo, y más del 40% de quienes trabajan lo hacen como cuenta propia. En el resto de la población, estas cifras alcanzan un 62% de ocupación y solo un 18% de trabajo por cuenta propia. Los adultos más pobres tienden a no estar ocupados y, cuando lo están, a concentrarse en empleos de baja estabilidad e informalidad. Lo contrario ocurre entre quienes acceden a empleos asalariados formales. A modo de ejemplo, DE PUÑO Y LETRA La entrega de la última Encuesta Casen trae buenas noticias para Chile. La incidencia de la pobreza continúa mostrando una tendencia a la baja.
Entre 2017 y 2024, el porcentaje de personas que vive en situación de pobreza cayó desde 8,5% a 4,9% si se utiliza la metodología de 2013, y desde 22,3% a 17,3% bajo la metodología más exigente adoptada en 2024. La pobreza extrema también disminuye, alcanzando un 1,5% o un 6,9%, según la métrica utilizada. La desigualdad, por su parte, mantiene su tendencia descendente. Son cifras que merecen ser destacadas. Sin embargo, estos promedios esconden diferencias relevantes. La incidencia de la pobreza varía fuertemente entre regiones. A modo de ejemplo, la pobreza en la Región Metropolitana es menos de la mitad de la observada en La Araucanía. La RM es la segunda región con menores niveles de pobreza y pobreza extrema del país, superada solo por Magallanes. Estas diferencias no son casuales: los niveles de pobreza están estrechamente relacionados con la capacidad de los hogares para acceder al empleo. La pobreza también presenta una marcada con menores ingresos autónomos, los que no consideran subsidios ni pensiones. Así, hogares compuestos por personas jubiladas cuyos ingresos provienen mayoritariamente de pensiones --incluida la Pensión Garantizada Universal-pueden ubicarse en este decil sin ser pobres según la medición oficial. No sorprende entonces que el 60% de los hogares de este decil tenga al menos una persona mayor de 60 años, frente a un 30% en el hogar promedio. Aun así, los desafíos laborales persisten. En estos hogares, solo un 28% de las personas de entre 22 y 65 años está ocupada, muy por debajo del 72% observado a nivel nacional. La información que entrega Casen es fundamental para orientar las políticas públicas. Los niños son quienes más sufren la pobreza, la que se concentra en personas con educación media incompleta y con muy bajas tasas de ocupación. Los subsidios directos han permitido que muchos hogares superen la pobreza, por lo que eliminarlos no parece una alternativa razonable. El desafío hoy es centrarse en los niños, no dejar a nadie sin enseñanza media y en las oportunidades labores de los hogares más pobres. Ahí se jugará la reducción sostenible de la pobreza en Chile. Casen: Avances y desafíos persistentes ALEJANDRO MICCO. -