Autor: FERNANDA GUAJARDO
Redimir proyecta una nueva planta industrial en Calama y busca escalar la gestión de residuos en el norte del país
Redimir proyecta una nueva planta industrial en Calama y busca escalar la gestión de residuos en el norte del país Redimir nació en Calama como una respuesta local a un problema cotidiano: la acumulación de residuos domiciliarios sin una salida clara de valorización.
“Fundamos Redimir yo y mi pareja en el año 2017 porque teníamos la gran inquietud de poder hacer algo distinto en cuanto a los residuos en Calama”, cuenta Leslie Plaza, fundadora de la empresa, al recordar el origen del proyecto. El impulso inicial vino de la experiencia de su pareja, Cristian Varela, en el reciclaje industrial de baterías de plomo. A partir de ahí surgió la idea de aplicar esa lógica a residuos más comunes. Antes de postular a su primer fondo (un Capital Semilla de Sercotec) Plaza investigó la viabilidad técnica y comercial del modelo. “Verifiqué que existían proveedores de molinos de plástico y también compradores del PET triturado. Cuando vi que eso existía, nos lanzamos”, relata. Durante sus primeros años, Redimir se estructuró desde un fuerte trabajo territorial. El foco estuvo puesto en la recolección domiciliaria, el trabajo con juntas de vecinos y la instalación de puntos verdes, junto con capacitaciones para fomentar la segregación de residuos. “Nuestro modelo principalmente era de recolección a nivel domiciliario, muy comunitario”, explica Plaza. Ese enfoque permitió validar la iniciativa, pero también evidenció sus límites operativos. “Teníamos niveles grandes de recolección y pocas capacidades: nos faltaba maquinaria, un camión, más gente”, reconoce. Aun así, el proyecto siguió avanzando e incorporó infraestructura de mayor escala, como puntos verdes cerrados y de alta capacidad, mejor adaptados a las condiciones climáticas de la zona. “Un punto verde también es infraestructura comunitaria y debe funcionar bien, no transformarse en un basural”, subraya. DEL MODELO COMUNITARIO A UNA OPERACIÓN SOSTENIBLE La pandemia marcó un punto de inflexión. La suspensión de actividades, el retiro de parte de la infraestructura y un problema financiero derivado de una alianza fallida llevaron a Redimir a replantear su modelo. “Fue un golpe fuerte, entre la incertidumbre de la pandemia y también monetario”, recuerda Plaza. Ese escenario empujó a la empresa a transitar hacia un enfoque más comercial y sostenible en el tiempo.
El cambio se apoyó en asesorías del Centro de Desarrollo de Negocios de Inacap que este año premió a Plaza como Exalumna Destacada tanto de su sede Calama como a nivel nacional y de Fundación Mi Norte, que permitieron ordenar servicios, tarifas y estrategia. Hoy, Redimir trabaja con empresas de distintos sectores alimentación, hotelería, retail, centros comerciales y ha ampliado su cartera de residuos a plástico, latas, cartón, madera y otros residuos industriales no peligrosos. Paralelamente, mantiene proyectos comunitarios y programas de educación ambiental que municipios, empresas y organizaciones sociales incorporan en sus territorios. “Hemos fortalecido mucho el programa de educación ambiental, porque es parte clave de nuestro vínculo con la comunidad”, señala Plaza. El foco de la siguiente etapa está puesto en la infraestructura. Redimir adjudicó el arriendo de un terreno fiscal de 6.000 metros cuadrados en Calama, donde proyecta instalar una nueva planta con capacidades industriales.
La iniciativa busca aumentar el volumen de residuos tratados, especialmente en el caso del cartón, uno de los materiales que, según explica, es de los más complejos de gestionar en la zona por la falta de capacidades locales. “Queremos ser capaces de recepcionar los residuos, tratarlos y que realmente lleguen al reciclaje”, afirma. La nueva planta también apunta a fortalecer la posición de Redimir dentro del ecosistema productivo regional y avanzar hacia contratos de mayor escala, como en la minería. “Hasta hoy, lo que vemos es que una gran cantidad de residuos industriales todavía se entierra”, observa Plaza. En una región marcada también por la actividad logística, la empresa busca instalar capacidades que permitan reducir esa brecha y ofrecer soluciones más robustas para la gestión de residuos. Autor: FERNANDA GUAJARDO. La iniciativa fundada en 2017 por Leslie Plaza evolucionó desde el reciclaje comunitario hacia un modelo que combina industria, educación ambiental y trabajo territorial. Hoy, la empresa se prepara para una nueva etapa, con una planta de mayor escala y el objetivo de insertarse con más fuerza en la cadena productiva regional. RECICLAJE DOMICILIARIO E INDUSTRIAL La próxima plante de reciclaje de Redimir entraría en funcionamiento este año