Autor: José Rosas V.
Patrimonio sin fronteras
Patrimonio sin fronteras E n el sentido de oport u n i d a d q u e n o s ofrece la celebración del Día del Patrimonio este 30 y 31 de mayo, se presenta una vez más la posibilidad de fortalecer nuestra identidad nacional. Con 27 años de trayectoria, esta conmemoración pública, la mayor fiesta cultural de Chile, nos invita a recorrer los espacios emblemáticos y compartir los valores de la historia pasada que nos unen como ciudadanía.
Bajo este marco, propongo también rememorar y relevar aquellos bienes culturales y naturales cuya excepcionalidad, extraordinario valor como territorios patrimoniales, ha trascendido nuestras fronteras, marcando épocas y dejando huellas tanto en su arquitectura como en los procesos que allí se han gestado; su legado es reconocido universalmente.
El Patrimonio Mundial en Chile es más que una lista de sitios inscritos: son parte de la escala planetaria y representan el reconocimiento por Unesco de una diversidad de modalidades de habitar fuertemente imbricadas con el paisaje cultural y atributos geográficos de nuestro país. En la actualidad, contamos con siete sitios que visibilizan momentos históricos y una parte distinta de la evolución social, ambiental y económica: desde las culturas originarias hasta la vida en ciudades portuarias y mineras.
Desde el Parque Nacional, con los moáis de Rapa Nui y el conjunto de templos de madera en el archipiélago de Chiloé, hasta los testimonios de la ciudad minera en Sewell y las oficinas salitreras de Humberstone y Santa Laura, pasando por la riqueza arquitectónica y urbana del barrio histórico de Valparaíso hasta las huellas de la red de rutas prehispánicas del Qhapaq Ñan y los asentamientos y momificación artificial de la cultura Chinchorro. Sin embargo, la protección y preservación de este patrimonio es un desafío permanente debido a su complejidad.
Un esfuerzo que debe traducirse en nuevos tipos de proyectos y enfoques en gestión, normativa y programas de inversión, ya que no solo es necesario mantener sus edificaciones, sino además fortalecer los procesos sociales que mantienen viva la memoria de quienes nos precedieron, asegurando así que las futuras generaciones de todo el mundo puedan aprender y valorar la diversidad cultural.
Es por ello que en esta ocasión debemos celebrar, también, la labor dedicada de las distintas comunidades y grupos asociados a los sitios, que en conjunto con la asistencia internacional, el compromiso del Estado al cumplimiento de la Convención de Patrimonio Mundial y al aporte de actores privados, trabajan mancomunadamente para tal fin. Estas fechas son fundamentales para evitar que la sociedad pierda su horizonte de sentido y proyecto de futuro común.
Por ello, es un imperativo ético la promoción y preservación de nuestra memoria colectiva que, en palabras de Paul Ricoeur, es "una lucha contra el olvido". Patrimonio sin fronteras FRANCISCO JAVIER OLEA La protección y preservación de este patrimonio es un desafío permanente debido a su complejidad. Un esfuerzo que debe traducirse en nuevos tipos de proyectos y enfoques en gestión, normativa y programas de inversión. PONER EN VALOR José Rosas V. Arquitecto.