Autor: Natalia Quiero Sanz natalia.quiero@diarioconcepcion.cl
Más que quistes ováricos: nuevo nombre de común condición es un avance para la salud de las mujeres
Más que quistes ováricos: nuevo nombre de común condición es un avance para la salud de las mujeres Quistes ováricos, acné, vellosidad corporal, resistencia a la insulina y alteraciones del ciclo menstrual son algunas manifestaciones de un trastorno que afectaría a 1 de 10 mujeres en edad reproductiva, siendo una de las afecciones más frecuentes en esta población, aunque muchas veces compleja de diagnosticar y manejar, estimándose que hasta 70% de quienes lo padecen no han recibido el diagnóstico. Para mejorar su abordaje es que el denominado Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) se rebautizó en días recientes como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), tras un consenso internacional de especialistas.
El SOP aludía sólo a una dimensión de la condición, los quistes y la apariencia de los ovarios, pero no siempre se presenta así, invisibilizando su complejidad, las múltiples alteraciones que implica y un diagnóstico que requiere más que una imagen. "El SOMP aporta una visión más amplia y precisa", afirma el doctor Gastón Donetch, jefe de Obstetricia y Ginecología de Clínica Biobío y especialista del Instituto de Medicina Reproductiva IMR Chile.
Más que quistes en los ovarios "Este síndrome engloba múltiples manifestaciones metabólicas, endocrinas y ovulatorias, entre otras, que no siempre tienen relación directa con el aspecto de los ovarios y las pacientes pueden presentar algunas de estas alteraciones con o sin la presencia de folículos anormalmente aumentados en número y tamaño", explica.
Entre las manifestaciones, destaca como las más frecuentes a la resistencia a la insulina que puede influir en el peso, aumento del vello corporal y afecciones en la piel como acné por el desbalance en la producción y metabolización de los andrógenos, y trastornos del ciclo menstrual con irregularidades en su frecuencia y muchas veces asociados a falta de ovulación.
Hay mujeres que presentan todas las alteraciones y otras sólo algunas, pero este complejo síndrome puede afectar en distintos modos y niveles el estado de salud general, la fertilidad y la calidad de vida, según sus manifestaciones y etapas.
Así lo demuestra la experiencia de la periodista Rayen Faúndez, una de las miles de mujeres que en Biobío y Chile viven con la condición que se le diagnosticó en su adolescencia, y que a lo largo de los años le ha traído diferentes efectos y complicaciones. "Mi menarquia fue a los 14 años, pero era muy irregular, pasaban 3 o 6 meses sin menstruar. Eso generó una preocupación en mi mamá y me llevó al médico, me examinaron, me diagnosticaron ovario micropoliquístico y me dieron un tratamiento con pastillas anticonceptivas. En ese momento no me impactó, las dificultades se empezaron a presentar en mi adultez", recuerda. En su adolescencia presentó algunos signos, aunque no muchos ni intensos, pero siendo adulta comenzó a experimentar manifestaciones que han interferido con su bienestar integral y proyecciones, y requerido manejos específicos.
Y entre multiplicidad de efectos negativos, afirma que "una de las principales dificultades ha sido en mi fertilidad y poder quedar embarazada". El recién bautizado como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino es una de las afecciones más comunes en la población femenina en edad reproductiva. Hasta hace poco su denominación apuntaba a alteraciones en el aspecto de los órganos reproductores femeninos, lo que invisibilizaba sus múltiples y complejas manifestaciones e interfería con el diagnóstico y manejo. Autor: Natalia Quiero Sanz natalia.quiero@diarioconcepcion.cl. YA NO EXISTE EL SÍNDROME DE OVARIOS POLIQUÍSTICOS El recién bautizado como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino es una de las afecciones más comunes en la población femenina en edad reproductiva. Hasta hace poco su denominación apuntaba a alteraciones en el aspecto de los órganos reproductores femeninos, lo que invisibilizaba sus múltiples y complejas manifestaciones e interfería con el diagnóstico y manejo. FOTO: /CC Consulta precoz Con origen aún desconocido, el SOMP no tiene cura, aunque el doctor Gastón Donetch asegura que se puede tratar. Lo crucial es un manejo multidisciplinario, integral y personalizado, según las necesidades de cada paciente, integrando desde lo ginecológico y endocrino hasta lo dermatológico y nutricional. También enfatiza la clave de la consulta precoz para un diagnóstico oportuno. El especialista releva que deben motivar a consultar signos como acné, aumento de la vellosidad corporal, pelo graso, ciclos menstruales irregulares, infertilidad, resistencia a la insulina, síndrome metabólico y distribución anómala de la grasa corporal. Y enfatiza que el diagnóstico debe basarse en una evaluación clínica, hormonal, metabólica y ecográfica en conjunto. "No siempre existe una imagen de ovario poliquístico o multifolicular en el examen ecográfico.
Los ovarios pueden verse normales y aun así la paciente presentar las condiciones señaladas, mientras no todas las pacientes con una alteración ecográfica tienen este síndrome". Nuevo nombre, un avance Desde su vivencia, Rayen Faúndez considera que visibilizar y educar en este síndrome es crucial para mejorar su diagnóstico y manejo, y tiene esperanza que la nueva denominación contribuirá a ello, ya que vivió por muchos años sin reconocer la complejidad con la que vivía. Al respecto, relata que "no fue hasta después de los 25 años que por primera vez una matrona me dijo que es un síndrome complejo y comprendí el peso de tener esta condición. Nadie me dijo antes que me iba a afectar de distintas maneras, mi salud mental y física, mis hormonas y metabolismo.
Y eso fue lo más impactante y marcó una diferencia de reconocer lo importante de tratarme y cuidarme". Si bien reconoce que manejar el síndrome ha sido complejo, porque el tratamiento estándar no es suficiente y muchas veces las estrategias no funcionan al 100%, también que el acceso a información permite ir tomando mejores decisiones y acciones para contribuir al control.
Sobre esto declara que "hace falta que profesionales tengan la capacidad de explicar las implicancias que tiene este síndrome para comprender la importancia de tratarlo de manera integral, y sería muy bonito que todas las personas que lo tenemos este podamos tener un tratamiento integral". En este sentido manifiesta que "el cambio de nombre del síndrome ha sido muy bonito, porque abarca todo lo que implica y me parece un avance súper importante para mejorar la medicina para las mujeres, que siempre ha estado más relegada". El manejo integral y personalizado es clave para controlar el SOMP con sus alteraciones y reducir sus efectos negativos, adecuándose a las manifestaciones y necesidades de cada mujer. OPINIONES X @MediosUdeC contacto@diarioconcepcion.cl. El manejo integral y personalizado es clave para controlar el SOMP con sus alteraciones y reducir sus efectos negativos, adecuándose a las manifestaciones y necesidades de cada mujer. OPINIONES X @MediosUdeC contacto@diarioconcepcion.cl FOTO: /CC