Columnas de Opinión: Un pequeño paso
Columnas de Opinión: Un pequeño paso Cuatro astronautas regresarán el viernes desde la órbita lunar, si todo anda bien. La misión Artemis II no estremece a un mundo en tensiones, al revés de lo ocurrido con el alunizaje del Apolo 11, el 20 de julio de 1969. Allá, los astronautas dejaron un mensaje del Presidente Eduardo Frei Montalva, una copia está en el Museo de Hindenburg 682, Providencia.
Dice: “Que los hombres de este planeta lleven a la Luna un mensaje de paz de esta parte de la Tierra que es Chile”. Chile fue el único país latinoamericano que vio en vivo a Neil Armstrong pisar la Luna, debido a la conexión en Longovilo con la NASA. Hasta el viernes podremos seguir el viaje del Artemis II. La astrónoma chilena Tere Paneque nos habla, invitada al lanzamiento. Yo vi a Armstrong en la TV en casa de mi novia. Hoy imagino el regreso de los cuatro al océano Pacífico con la emoción de entonces. Carl Sagan en su libro “Un punto azul pálido” muestra la humanidad ante el cielo. Cita a “Moby Dick”: “Me atormenta una sed insaciable de cosas remotas.
Me encanta navegar por mares prohibidos”. Sagan muestra la primera foto de la Tierra desde el espacio: “Quizás no haya mejor ejemplo de la insensatez de la arrogancia humana que esta imagen lejana de nuestro diminuto mundo.
Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos con más amabilidad y de preservar y cuidar ese OPINIÓN pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido”. Hoy veo a esos cuatro del Artemis II, imagino sus años de preparación. James Hansen en el libro “El primer hombre” relata la ruta de Neil Armstrong: de pocas palabras, introvertido. Realizador. Compasivo: como piloto de guerra en Corea ante un batallón norcoreano, omite ametrallar a indefensos y desvía la ruta. “Creo que vamos a la Luna”, afirmó Armstrong “porque es inherente a la naturaleza humana afrontar desafíos. Es parte de su esencia más profunda. Estamos obligados a hacer estas cosas, al igual que los salmones nadan contracorriente”. Escuchó a bordo del Apolo la sinfonía que la Orquesta Filarmónica interpretó en Santiago el jueves: el Nuevo Mundo de Dvorak. Y vimos su pie izquierdo bajar desde el último peldaño. Ya en la Luna, Armstrong autorizó a su colega Buzz Aldrin a orar. Este sacó un frasco de vino y una hostia. Vertiendo el vino en un pequeño cáliz, el presbiteriano se preparó para comulgar. “Les pido unos momentos de silencio.
Invito a todos los que me escuchan, doquiera estén, a reflexionar sobre los acontecimientos de las últimas horas y a dar gracias a su manera”. Era un hito después del problemático año 1968, con los asesinatos de Martin Luther King y de Robert Kennedy, y las revueltas universitarias que, en Chile, comenzaron en 1967. NICOLÁS LUCO Pero el alunizaje conmovió a la humanidad. Hoy el viaje de Artemis II tendrá reverberaciones históricas. Como editor del suplemento “Siglo XXI” de “El Mercurio”, el año 2000, recibí un llamado de la Central telefónica: “Neil Armstrong al habla” me dijo el operador, quien había logrado ubicarlo. Mis nietos saben que su Tata entrevistó a la primera persona en la Luna. Un pequeño paso..