Autor: Pedro Muñoz vecino de sector rural
Alertan grave crisis social en el sector rural por alza de bencinas
Alertan grave crisis social en el sector rural por alza de bencinas Verónica Salgado veronica.salgado@australosorno.cl n la provincia, más de 52 mil personas habitan en distintos sectores de las siete E comunas, desempeñando por décadas un rol clave para la sostenibilidad ambiental, la seguridad alimentaria y la preservación cultural. Sin embargo, esta relevancia contrasta con el nivel de reconocimiento y apoyo estatal, ya que -según acusan dirigentes y vecinosel mundo rural ha sido sistemáticamente postergado por los distintos gobiernos de turno. El reciente aumento en el precio de los combustibles ha profundizado una crisis social en las zonas rurales, debido a múltiples factores.
Entre ellos, el alza en las tarifas del transporte público rural, que en algunos casos alcanza al menos $500 por pasaje, impactando directamente en la economía de las familias campesinas, que en su mayoría dependen de estos recorridos para acceder a servicios básicos como salud, educación, trabajo, centros de abastecimiento, entre otros.
A ello se suma el encarecimiento del costo de la vida, que no sólo incluye bienes de consumo básico, sino también insumos necesarios para huertos, crianza de animales y otras actividades productivas, tanto para el autoconsumo como para pequeños emprendimien tos.
Asimismo, se ve afectada la calidad de vida, considerando que muchas familias dependen de generadores diésel para acceder a agua potable o electricidad, lo que las obliga a restringir su uso ante el aumento de los costos, en un contexto de ingresos bajos y limitados. Así lo advierten dirigentes y Volare Marcopolo habitantes de distintos sectores de la provincia, quienes apuntan al escaso apoyo de las autoridades frente al alza de los combustibles, lo que los deja sin mayores alternativas.
Aseguran que, en las diversas crisis que ha enfrentado el país, el mundo rural suele quedar relegado, citando como ejemplo lo ocurrido durante la pandemia, cuando, afirman, muchas comunidades fueron marginadas territorialmente debido a cordones sanitarios y a la exigencia de acceso digital, tecnología que aún no está disponible en amplias zonas rurales. De acuerdo con estudios del Ministerio de Agricultura, el 76% de las comunas del país (236 de un total de 345) están clasificadas como rurales. En la provincia de Osorno, sólo la comuna de Osorno es considerada urbana, mientras que las otras seis son categorizadas como rurales. A nivel nacional, sólo el ***** Euro V MLETROPICO 53% de la población rural tiene acceso a la red pública de agua potable. En la provincia de Osorno, esta realidad se refleja en que más de 6 mil familias dependen del suministro mediante camiones aljibe. Asimismo, existen 59 comunas rurales en el país que no cuentan con farmacia y 86 que no tienen sucursal bancaria, siendo este último el caso de San Juan de la Costa.
A este escenario se suman indicadores sociales preocupantes: la tasa de pobreza en zonas rurales alcanza el 16,5% ; la informalidad laboral llega al 65%; y un 25% de la población rural se desempeña en actividades agrícolas, forestales o pesqueras. Además, sólo el 16% tiene acceso a banda ancha y el 39% de los hogares presenta condiciones de vivienda precaria.
UN GOLPE LETAL Juan Alvarado, residente del 22 sector de Pucopío, en San Juan de la Costa, relató que el transporte público es fundamental para la conectividad de las familias. "Resulta muy complicado, porque el alza en los pasajes se aplicó de forma inmediata tras el aumento del combustible, sin posibilidad de reclamo, ya que dependemos de los operadores que fijan las tarifas.
No los culpamos, porque sabemos que asumen altos costos para prestar servicio en zonas rurales, pero esto ocurre porque el Estado nunca ha considerado mejorar los mecanismos de financiamiento, dejando a la gente del campo a su suerte. Muchos viajamos al menos tres veces por semana a Osorno para vender nuestros productos y esto nos afecta, porque quedamos prácticamente sin ganancias, que son nuestro sustento. Parece que la gente del campo no existe", sostuvo.
María Loyola, quien ha (viene de la página anterior) vivido gran parte de su vida en el sector rural de Crucero, en Purranque, señaló que la postergación del mundo campesino hace cada vez más difícil permanecer en estas zonas. "Estas alzas evidencian el desconocimiento de las autoridades sobre la vida en el campo y el abandono de su gente. La mayoría utilizamos generadores diésel para extraer agua de pozos profundos, para maquinaria o incluso para tener luz, ya que en muchos sectores no hay electrificación. Ahora tendremos que restringir aún más su uso, lo que afecta directamente nuestra calidad de vida. El alza en los pasajes también es grave, porque muchos trabajan en Purranque o viajan a Osorno, por lo que el costo de vida se dispara. Esto deja a muchas familias pensando en emigrar a la ciudad, lo que a la larga podría significar la desaparición del campo", expresó.
Pedro Muñoz, de 70 años y residente del sector de Junquillar, coincidió en que la vida rural se ha vuelto cada vez más compleja con el paso del tiempo. "A medida que las ciudades avanzan, el campo queda atrás.
Se nota en el acceso a internet y telefonía, en el transporte público-cada vez más caro y menos frecuente-, en el costo de mantener los predios, por pequeños que sean, y en las exigencias que dificultan crecer. También en salud y educación, porque al haber menos niños se cierran escuelas. Cuando sube el combustible, a nosotros nos afecta el triple, porque lo usamos para todo: generar electricidad, sacar agua, trasladarnos o abastecernos. Nadie parece considerarnos al diseñar políticas públicas, porque sólo se piensa en las zonas con mayor concentración de población. Hoy se gobierna pensando en la próxima elección y no en el desarrollo integral del país", afirmó.
UNA ALERTA SIN RESPUESTA Margarita Carrillo, presidenta de la Unión Comunal de Puerto Octay, enfatizó que el mundo rural ha sido históricamente invisibilizado. "Para quienes vivimos en zonas rurales, esta alza de combustible nos empobrece aún más, porque no tenemos la opción de dejar de usarlo. Debemos trasladarnos a Osorno para abastecernos, realizar trámites, estudiar o trabajar. Cada viaje no cuesta menos de $10 mil y si eso sel proyecta al mes, el impacto es enorme para economías familiares que ya son frágiles. Esto obliga a muchas personas a migrar a las ciudades, donde también enfrentan condiciones de pobreza. Es como si quisieran que el campo desaparezca, porque los emprendedores rurales no podrán sostenerse. No existen subsidios ni políticas públicas adecuadas para territorios con baja densidad poblacional, pese a su importancia en la cadena alimentaria", afirmó.
Bernardo Bello, presidente de la Junta de Vecinos del sector Llano en San Pablo, indicó que el mundo rural fue el primero en sentir el impacto del alza en los pasajes. "Un aumento de $500 es significativo: ida y vuelta son $1.000 adicionales. Para quienes trabajan en Osorno, eso puede significar cerca de $20 mil mensuales por persona. Si a eso sumamos que todo ha subido, las familias terminan el mes con saldo negativo. En el campo, algo tan básico como el acceso al agua sigue siendo un problema, porque depende de generadores diésel que ahora debemos usar menos. Los sueldos no aumentan y los costos sí. Incluso para los dirigentes esto es complejo, porque muchas veces debemos costear nuestros traslados para asistir a reuniones. Nos citan, pero no siempre tenemos los recursos para ir. Mientras tanto, quienes toman decisiones en Santiago no conocen la realidad de los territorios, y los parlamentarios no levantan la voz por estas problemáticas", cuestionó.
El impacto en el mundo rural también se refleja en la operatividad de distintos servicios, que, ajustados a políticas de austeridad, han reducido la frecuencia de sus programas en terreno, en parte debido al aumento en los costos de combustible para movilizarse hacia sectores apartados. Por su parte, los municipios han debido realizar ajustes presupuestarios.
No obstante, en muchos casos han intentado sostener el apoyo a las comunidades rurales, incluso más allá de sus capacidades, tal como lo reconocen los propios habitantes, quienes señalan que son las administraciones locales las que, en la práctica, han asumido el principal respaldo al mundo rural. 03 "Es como si quisieran que el campo desaparezca, porque los emprendedores rurales no podrán sostenerse.
No existen subsidios ni políticas públicas adecuadas para territorios con baja densidad poblacional, pese a su importancia en la cadena alimentaria". Margarita Carrillo dirigenta de Puerto Octay $370 fue el alza en la bencina de 93 y 97, mientras que el diésel se incrementó en hasta $580 pesos el litro, lo que se materializó a partir del 30 de marzo en todo el país. $500 subió como mínimo el pasaje para distintos puntos de las zonas rurales de la provincia, lo que significó que en algunos casos la tarifa sólo de ida supera los 4.000 pesos. "A medida que las ciudades avanzan, el campo queda atrás.
Se nota en el acceso a internet y telefonía, en el transporte público -cada vez más caro y menos frecuente-, en el costo de mantener los predios". 51 mil personas aproximadamente viven en zonas rurales distribuidas en las 7 comunas. La mayor cantidad se concentra en la comuna de Osorno, con más de 15 mil personas. Autor: Pedro Muñoz vecino de sector rural. PROVINCIA. El incremento significó un alza en los pasajes que son clave para acceder a salud, educación, fuentes laborales, abastecimiento, entre muchos otros servicios.
Dirigentes y vecinos del campo apuntan al nulo apoyo de las autoridades frente a un problema que los deja sin opciones, dado que el impacto económico terminó de empobrecer a las familias que incluso deberán restringir la energía eléctrica, ya que en la mayoría de los casos es con generadores diésel. "Es como si quisieran que el campo desaparezca, porque los emprendedores rurales no podrán sostenerse.
No existen subsidios ni políticas públicas adecuadas para territorios con baja densidad poblacional, pese a su importancia en la cadena alimentaria". Margarita Carrillo dirigenta de Puerto Octay $370 fue el alza en la bencina de 93 y 97, mientras que el diésel se incrementó en hasta $580 pesos el litro, lo que se materializó a partir del 30 de marzo en todo el país. $500 subió como mínimo el pasaje para distintos puntos de las zonas rurales de la provincia, lo que significó que en algunos casos la tarifa sólo de ida supera los 4.000 pesos. "A medida que las ciudades avanzan, el campo queda atrás.
Se nota en el acceso a internet y telefonía, en el transporte público -cada vez más caro y menos frecuente-, en el costo de mantener los predios". 51 mil personas aproximadamente viven en zonas rurales distribuidas en las 7 comunas. La mayor cantidad se concentra en la comuna de Osorno, con más de 15 mil personas. HASTA EL ACCESO AL AGUA EN LOS CAMPOS ES COMPLEJO CON EL ALZA. EL ALZA DE PASAJES A SECTORES RURALES SE CONCRETO CASI EL MISMO DÍA QUE SUBIÓ LA BENCINA Y EL DIESEL EN LA PROVINCIA DE OSORNO. LOS VECINOS DE LOS CAMPOS ASEGURAN ESTAR COMPLICADOS Y SE SIENTEN CADA VEZ MÁS POSTERGADOS. Alertan grave crisis social en el sector rural por alza de bencinas Autor: Pedro Muñoz vecino de sector rural. HASTA EL ACCESO AL AGUA EN LOS CAMPOS ES COMPLEJO CON EL ALZA. EL ALZA DE PASAJES A SECTORES RURALES SE CONCRETO CASI EL MISMO DÍA QUE SUBIÓ LA BENCINA Y EL DIESEL EN LA PROVINCIA DE OSORNO. LOS VECINOS DE LOS CAMPOS ASEGURAN ESTAR COMPLICADOS Y SE SIENTEN CADA VEZ MÁS POSTERGADOS.