Autor: POR RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.
Columnas de Opinión: Si Canadá retira el cartel, ¿qué le queda a Chile?
Columnas de Opinión: Si Canadá retira el cartel, ¿qué le queda a Chile? n Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, dijo algo que parece obvio y, sin embargo, es políticamente explosivo: el "orden internacional basado en reglas" ya no funciona como se anunciaba. No estamos en una transición suave; estamos en una ruptura.
Y cuando un país como Canadá -desarrollado, rico y con redes de alianzaslo afirma en voz alta, la pregunta cae por su propio peso: si Canadá siente que debe cambiar el libreto, ¿qué le queda a Chile? Carney usó una metáfora incómoda.
Recordó el ensayo de Václav Havel sobre "el poder de los sin poder": el comerciante que cuelga en su vitrina un cartel en el que no cree, no por convicción, sino para evitar problemas y sobrevivir. El sistema se mantiene porque muchos participan en rituales que saben falsos. Algo parecido ocurre cuando repetimos "orden basado en reglas" como una frase tranquilizadora, aunque la realidad ya no calce. Para Chile esto es crucial. Somos un país abierto y dependiente del comercio exterior, la inversión, el financiamiento y cadenas logísticas largas. En un mundo estable, eso era ventaja. En un mundo donde la interdependencia se usa como coerción, puede volverse vulnerabilidad: tarifas como amenaza; infraestructura financiera como palanca; cadenas de E suministro como arma; y estándares que, a veces, operan como barreras. No siempre por maldad: a veces por rivalidad entre potencias, por política interna o por simple cálculo de poder.
En ese escenario, la frase "somos un país pequeño, abierto al mundo" deja de ser un slogan optimista y se convierte en una pregunta incómoda: ¿ abierto a qué mundo? ¿ y con qué resguardos? La respuesta no es pánico ni aislamiento, y tampoco "elegir bando" como si el planeta volviera a una Guerra Fría con fronteras claras. Lo que Chile necesita es pasar de una inserción ingenua a una inserción resiliente. Resiliencia no es encerrarse: es diversificación inteligente, autonomía estratégica en áreas críticas y capacidad de sostener decisiones sin que nos apaguen la luz o nos cierren la puerta.
Dicho en concreto: la soberanía hoy se mide en dependencias. ¿ Cuán concentradas están nuestras exportaciones en pocos destinos? ¿ Cuánto valor agregado capturamos por lo que vendemos? ¿ Nuestros puertos, carreteras, red eléctrica y telecomunicaciones resisten shocks? ¿ Tenemos ciberseguridad y continuidad operativa? ¿ Podemos mantener sistemas críticos -desde equipamiento industrial hasta defensasin quedar atados a un proveedor único o a repuestos que se licencian desde afuera? Esto no es paranoia: es gestión de riesgos. No es antiamericano ni antichino: es pro-Chile. Diversificar es como el seguro: se compra antes del incendio. Y sale barato improvisar después. Cuando una economía concentra demasiados huevos en dos canastas, cualquier giro de humor en Washington o en Beijing se vuelve un problema doméstico. Y cuando la seguridad depende de cadenas externas, la soberanía puede volverse una performance: se ve bien, pero se condiciona en silencio.
Por eso, la pregunta estratégica de Chile no es "¿ con quién nos alineamos?", sino “¿ cómo reducimos vulnerabilidades a la coerción, venga de donde venga?". Carney habla de "realismo basado en valores": sostener principios -soberanía, integridad territorial, derechos humanos-pero operar con ojos abiertos. En Chile eso debiera traducirse en una agenda de diversificación estratégica y en coaliciones por tema: minerales críticos, energía verde, comercio digital y ciberseguridad, océanos y logística, resiliencia climática y salud estratégica. En las próximas columnas propondré ese mapa con metas y decisiones concretas para 2026-2035. Porque si esta época es una ruptura, como diría Carney: la nostalgia no es una estrategia. Y si no estamos en la mesa, ya sabemos dónde terminamos.
La pregunta estratégica de Chile no es "¿ con quién nos alineamos?", sino "¿ cómo reducimos vulnerabilidades a la coerción, venga de donde venga?". Carney habla de "realismo basado en valores": sostener principios -soberanía, integridad territorial, derechos humanospero operar con ojos abiertos. En Chile eso debiera traducirse en una agenda de diversificación estratégica y en coaliciones por tema: minerales críticos, energía verde, comercio digital, y salud estratégica.
Autor: POR RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.. La pregunta estratégica de Chile no es "¿ con quién nos alineamos?", sino "¿ cómo reducimos vulnerabilidades a la coerción, venga de donde venga?". Carney habla de "realismo basado en valores": sostener principios -soberanía, integridad territorial, derechos humanospero operar con ojos abiertos. En Chile eso debiera traducirse en una agenda de diversificación estratégica y en coaliciones por tema: minerales críticos, energía verde, comercio digital, y salud estratégica.