El lento avance de Chile en la lucha contra los desechos por el fast fashion
El lento avance de Chile en la lucha contra los desechos por el fast fashion El lento avance de Chile en la lucha contra los desechos por el fast fashion L a s i m á g e n e s d e u n a montaña de ropa invadiendo Alto Hospicio, en el desierto de Atacama, dieron la vuelta al mundo hace unos años. Era tanta ropa que se calificó como uno de los vertederos textiles más grandes del mundo: pesaba entre 11 mil y 59 mil toneladas. Según la Cepal, Chile es el país que más importa ropa usada en América del Sur. El año pasado poleras, pantalones, vestidos, zapatos y otras prendas fueron quemadas. Los expertos dicen que esta acción no solo generó más contaminación medioambiental, sino que cumplía un fin: hacer espacio para una nueva montaña de ropa. Hoy es el Día Internacional de Cero Desechos y este año el foco está puesto en la industria de la moda y los textiles.
Pero ¿ qué está haciendo Chile para evitar que estos episodios se repitan? Juan Bello, director y representante para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, afirma que "la moda rápida (o fast fashion) ha incrementado la producción de prendas, pero ha reducido drásticamente su vida útil, generando un problema creciente que afecta de manera desproporcionada a los países del Sur Global". "Solo si desarrollamos juntos un modelo de producción y consumo más sostenible, evitaremos que la moda siga contribuyendo a las crisis ambientales que enfrentamos hoy", agrega. Jadille Mussa, académica de la U.
Central y experta en derecho ambiental, asegura que hay un "consumo masivo" de estas prendas; sus cargas residuales también generan impactos negativos, ya que liberan microplástico y, cuando se lavan, se incorporan en las aguas residuales.
Además, afirma, el fast fashion "ha hecho bastante daño, por el uso de tintes y colorantes que se usan en la ropa, que muchas veces son tóx i c o s y s e h a n m e t i d o directamente en ríos, lagos e impactan fuertemente a la naturaleza". Sobre las regulaciones de Chile para frenar la contaminación por desechos de textiles, dice: "El Ministerio del Medio Ambiente (MMA) se ha quedado atrás en estas políticas. Falta que sea más activo en la solución.
Solamente ha puesto foco en la adaptación, es decir, cómo nos adaptamos al cambio climático más que cómo revertimos". Y concluye: "Hay que ver cuáles son las mitigaciones desde la ciudadanía al cambio climático". Modelo sostenible En ese sentido, la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, afirma que "lamentablemente la moda es una de las industrias más contaminantes. Se estima que cada año se generan 92 millones de toneladas de desechos textiles, equivalentes a un camión de ropa desechado cada segundo.
En Chile, cerca del 10% de los residuos que desechamos a nivel domiciliario son textiles". Rojas agrega que el MMA está impulsando tres iniciativas clave en el ámbito textil: la Estrategia de Economía Circular para Textiles, la incorporación de los textiles como producto prioritario en la Ley REP y el patrocinio de Acuerdos de Producción Limpia (APL). Estas acciones buscan prevenir la generación de residuos y promover un modelo más sostenible en el sector textil. "Adoptar un consumo responsable es clave para reducir el impacto ambiental del sector textil", dice Rojas. Eso incluye, por ejemplo, optar por prendas de mejor calidad y durabilidad, priorizar marcas comprometidas con la sostenibilidad, reutilizar y reparar la ropa, participar de intercambios de ropas y buscar puntos limpios que reciban textiles.
Hoy es el Día Internacional de Cero Desechos: El lento avance de Chile en la lucha contra los desechos por el fast fashion Mayor consumo de prendas de vestir y deterioro en su calidad han favorecido esta realidad, que adolece de políticas de mitigación. M. HERNÁNDEZ El Ministerio del Medio Ambiente afirma que "Chile es uno de los países que más ropa consume por persona", con un alza promedio de 13 prendas en 2015 a 50 en 2020. ÁNGELA ASTUDILLO Sin Asignar.