COLUMNAS DE OPINIÓN: Lo acogedor
COLUMNAS DE OPINIÓN: Lo acogedor Hugo Herrera Prof.
Filosofía del Derecho UDP specialmente cuando sufrimos o E: ocasión de preguntas profundas, surge la cuestión del sentido de la existencia. ¿Tiene algún significado la vida que vinimos a vivir, más allá de placeres, logros y victorias circunstanciales? ¿ Tiene sentido que haya algo en vez de una pura y completa nada? Constan la enfermedad y el dolor. En el río Ganges van a morir los enfermos, mezclando en las aguas sus heridas gangrenadas, purulentas, leprosas. Las experiencias de descomposición y decadencia del cuerpo deben agregarse a las de padecimientos mentales. Además, está la cuestión de la muerte. Ante la perspectiva de la muerte, si la pensamos con detención, nuestras vidas como que se desploman. Pierden sustento y desembocamos en un miedo que ninguna cosa o persona permite superar. Dolor y enfermedad; el miedo y la muerte.
Eso y el mundo de trámites, hacinamiento y encierro urbano en el que vive la mayor parte de la población, son una commayor parte de la población, son una commayor parte de la población, son una commayor parte de la población, son una combinación difícil de resistir sin caer en desazón profunda. ¿Cabe alguna esperanza? No hay pruebas. Sólo indicios. Indicios que permiten pensar en una esperanza como espera en la que es posible para el ser humano abrirse a un más allá del sufrimiento y el temor. Pensemos en esto. El poder más inmenso concebible por la mente, es superable de manera inimaginable por el poder de lo que llamamos el Ser.
Este es el poder que sostiene todo cuanto que sostiene todo cuanto que sostiene todo cuanto "Imaginemos una empresa poderosa, una mafia universal; extrañamente no ocurre tratándose del poder inmenso del Ser, que sobrepasa los poderes mundanos. El poder del Ser es categorialmente superior a las fuerzas humanas. Y, sin embargo, ese poderío inmenso, descomunal, como que nos recibe. Desde que estamos en él nos sentimos acogidos, provistos de una inexplicable confianza.
Confiamos, porque tenemos con ese poder una especie de familiaridad inaugural, que es afectiva y que es afectiva y existe, dolores y expectatila sensación epistémica, similar a la vas, todas las fuerzas: fis respecto de esos Je Poseemos con nuescas, biológicas, mentales. q; Sei tros más cercanos.
Incluso Y las kosienL no una vez, dispositivos de más: una parte de ese Ser para desligarse: las manpoder es de llega a ser sentida por cada tiene en la existencia un temor y uno como propia. Como momento y otro. desconfianza". su interioridad única. Usualmente, el poder inmenso provoca miedo. Imaginemos un dispositivo de poder: una empresa poderosa, una mafia universal; imaginemos, todavía, algo así como la "estrella de la muerte". La sensación respecto de esos marcos de poder es de temor y desconfianza.
Es justamente eso, en cambio, lo que ¿ Cómo es posible que el poderío más inmenso concebible no sólo no nos genere miedo u horror, sino que se nos parezca antes una especie de fuerza afectuosa en la que podemos solazarnos? Esa acogida que nos brinda el poderío más grande imaginable es fuente de una esperanza. De la esperanza como atisbo de sentido y plenitud. za como atisbo de sentido y plenitud..