Autor: Claudia A. Fuentes Riveros directora@latribuna.cl
Columnas de Opinión: La fuerza transformadora de las mujeres en las ciencias
Columnas de Opinión: La fuerza transformadora de las mujeres en las ciencias El pasado 12 de mayo, el mundo conmemoró el Día Internacional de la Mujer Matemática, una fecha que busca reconocer el aporte femenino en una disciplina históricamente marcada por brechas de género y estereotipos.
Más allá de las cifras o de los homenajes simbólicos, esta jornada invita a reflexionar sobre la importancia de abrir espacios, derribar prejuicios y generar oportunida des para que más niñas y jóvenes puedan desarrollarse en las ciencias, la tecnología y las matemáticas.
En ese contexto, la historia de Danae Orellana, de la comuna de Santa Bárbara, representa mucho más que un logro académico individual, es un testimonio de perseverancia, talento y vocación, pero también de la necesidad de contar con referentes cercanos que inspiren a nuevas generaciones.
Desde la provincia de Biobío, una estudiante que descubrió su pasión por las matemáticas gracias a una profesora en enseñanza básica hoy cursa Ingeniería Civil Matemática y un Magíster en Estadística en la Universidad de Concepción, proyectando su futuro no solo en el aprendizaje, sino también en la enseñanza y en la formación de otras mujeres.
La experiencia de Danae también pone sobre la mesa una realidad que aún persiste: muchas áreas científicas continúan siendo espacios mayoritariamente masculinos, donde las mujeres deben enfrentar cuestionamientos sobre sus capacidades o sentirse en minoría dentro de las aulas. Sin embargo, lejos de desmotivarla, aquello fortaleció su convicción de seguir avanzando y participar activamente en redes de apoyo entre estudiantes. Chile necesita más mujeres en las ciencias, pero también requiere entornos educativos que sepan incentivar tempranamente el pensamiento crítico, la curiosidad y la confianza. La enseñanza escolar cumple un rol decisivo en ese proceso. Muchas veces basta una profesora comprometida, una palabra de aliento o una oportunidad para descubrir talentos que pueden cambiar vidas y abrir caminos insospechados. El desafío no es únicamente aumentar matrículas femeninas en carreras STEM.
Se trata de construir una cultura donde niñas y jóvenes no sientan que deben demostrar el doble para ser reconocidas, donde preguntar no sea visto como debilidad y donde el conocimiento se entienda como una herramienta de transformación social. Tal como plantea Danae, las dudas pueden convertirse en fortalezas cuando existen espacios seguros para aprender y crecer. Desde Biobío surgen ejemplos que merecen ser destacados porque reflejan el enorme potencial que existe en nuestros territorios. Jóvenes que, desde las aulas locales, son capaces de proyectarse hacia disciplinas complejas y altamente demandadas, llevando consigo no solo excelencia académica, sino también el compromiso de inspirar a quienes vienen detrás. Historias como la de Danae Orellana nos recuerdan que detrás de cada ecuación puede existir también una poderosa vocación transformadora. Autor: Claudia A. Fuentes Riveros directora@latribuna.cl.