Autor: MARÍA CRISTINA SILVA Académica Facultad de Comunicaciones Universidad del Desarrollo
Cartas: “¡Nos enseñaron a hacer trampa!”
Cartas: “¡ Nos enseñaron a hacer trampa! ” Señor Director: Esas palabras, textuales, dijo un adolescente a su madre cuando en el colegio le enseñaron a usar IA generativa para encargos académicos. Seguramente, el profesor a cargo acompañó la actividad con un protocolo clarísimo en torno a cuándo y de qué manera podía usarse la IA para trabajos y tareas. Probablemente, habló de honestidad intelectual y derechos de autor. Pero el efecto estuvo lejos de ser el esperado: el joven simplemente se quedó con la idea de que le habían enseñado a burlar el sistema y, lo más insólito, que el colegio lo legitimaba. Esta simple anécdota interpela fuertemente a profesores, tutores y padres. En relación con la práctica docente, nos lleva a pensar en qué tipo de encargos debemos diseñar para, efectivamente, plantear un desafío intelectual a los estudiantes. También nos invita a conversar sobre distintas experiencias de usuarios de la IA generativa, para contrastarlas con posibles presunciones al respecto.
Me parece que el tema de fondo es que tenemos que hacerles ver a los jóvenes que un buen uso de la IA no radica únicamente en lograr resultados decentes en tiempo récord, sino en favorecer y enriquecer nuestros procesos de pensamiento y, por lo tanto, nuestro potencial como seres humanos. Como dijo Cristián Warnken días atrás, en una actividad con estudiantes, urge introducir una mirada humano-céntrica de la IA, en contraste a la visión nihilista que tanto nos amenaza.
Warnken llevó a los jóvenes a mirar la historia de las ideas: les recordó que Descartes enseñó que la existencia humana tiene como fundamento la capacidad de pensamiento, que Pascal dijo “el hombre es una caña que piensa” y que Kant apuntó a que la autonomía del ser humano reside en actuar conforme a la razón. Qué triste sería que la nuestra fuera la generación que invitó a los jóvenes a no pensar y, peor aún, que les legitimó y facilitó la trampa. Autor: MARÍA CRISTINA SILVA Académica Facultad de Comunicaciones Universidad del Desarrollo.