Autor: MARÍA FLORENCIA POLANCO
Los riesgos de no saber dónde están ni qué necesitan los estudiantes que han sido excluidos
Los riesgos de no saber dónde están ni qué necesitan los estudiantes que han sido excluidos En Chile, miles de niños y jóvenes desavo cada año, convirtiéndose en “invi parecen del radar del sistema educatisibles” para el Estado. Según cifras del Ministerio de Educación, en 2024 hubo 47.509 escolares desvinculados, 3.305 menos que el año anterior.
Sin desconocer estos avances, expertos en reinserción escolar advierten un vacío crítico: no existe un sistema robusto que identifique con precisión quiénes son estos estudiantes, dónde están ni qué apoyo requieren para volver a las aulas. “Es posible saber cuántos se desvincularon de un año a otro o cuántos se revincularon con respecto a los que no estaban el año pasado, pero esa es solo una mirada anual. No es que puedas ir al Ministerio de Educación y hacer una búsqueda en la base de datos por territorio y decir cuántos hay en La Granja para poder matricularlos en el colegio.
Perdemos información sobre el total de jóvenes, que además son los más perjudicados y vulnerables, porque mientras más tiempo pasan fuera, más difícil es que vuelvan”, señala Paula Montes, directora ejecutiva de la Fundación Súmate, del Hogar de Cristo.
Rosita Eyzaguirre, directora de la Fundación Educacional Barnechea, concuerda: “Este es un problema que está en tierra de nadie y no hay un conteo de cuántos son, cuántos efectivamente han desertado hace más tiempo y quién se hace responsable de esos niños, porque en Chile la educación es obligatoria y no veo un sistema de sanción efectiva para que ese niño vuelva al sistema escolar”. “Es fundamental hacer un mapeo y establecer una mesa de diálogo con actores de todo el sistema de programas en funcionamiento.
El objetivo debe ser priorizar las necesidades, definir dónde y cómo actuar, y determinar el apoyo requerido”, suma María Ignacia Valenzuela, cofundadora del programa Sube Chile, que nivela a estudiantes que viven en residencias de protección social. Solos en la calle Los testimonios de quienes trabajan directamente con estos jóvenes revelan patrones que se repiten: historias marcadas por la pobreza, el abandono y traumas profundos. “Son niños que están muy solos y que nadie se preocupa de ellos”, describe Eyzaguirre. Esta soledad los hace presa fácil de otros peligros. “Los riesgos más evidentes son ser agarrados por bandas delictuales y de narcotráfico”, alerta Montes. De hecho, en el último año se ha reportado un aumento sostenido en la participación de menores de edad en delitos. En 2024, solo la Defensoría Nacional Pública atendió a 12.934 adolescentes infractores de ley. “La deserción escolar está generando un problema de delincuencia. El narcotráfico les está golpeando la puerta mientras sus mamás van a trabajar, y los tientan con cosas fáciles. Hay que pelear para cambiar esto desde el Estado. Si no hacemos algo, este es un tsunami que nos va a caer encima”, dice Francisca Díaz, fundadora de Candelaria Apoya, fundación que acompaña a jóvenes que egresan de los sistemas de protección. Además de construir un sistema de monitoreo que permita individualizar a los estudiantes que llevan tiempo prolongado fuera del sistema escolar, las especialistas advierten carencias para lograr revincularlos. Una de ellas es la falta de apoyo oportuno en salud mental. “Las filas de espera para acceder a psicólogos y psiquiatras en la salud pública son interminables.
Hay casos de niPara organizaciones que trabajan en revinculación, se trata del rostro invisible de la deserción escolar: delincuencia. ños que se autoagreden y que por protocolo no pueden volver al colegio hasta que un psiquiatra determine lo contrario, y pueden pasar seis meses solos en su casa. Lo otro son los medicamentos. La cantidad de niños que están diagnosticados y deben tomar medicamentos, pero los consultorios no los entregan a tiempo, es impresionante”, advierte Eyzaguirre.
Y agrega que la atención es dispar, pues “hay municipios que funcionan y ofrecen mejores alternativas que otros, entonces, los niños están a la suerte de dónde les tocó vivir”. Díaz agrega otro drama: “En las residencias se está egresando a jóvenes que no han terminado la enseñanza media. Salen con un rezago escolar de cerca de cuatro años.
Alrededor de 400 de los 1.500 que egresan no tienen una familia, entonces, se van a la calle”. Por otra parte, el sistema educativo tradicional no siempre está diseñado para las necesidades de los jóvenes desvinculados. “El sistema escolar rígido, con reglas comunes, funciona para la mayoría de los jóvenes. Sin embargo, muchos tienen particularidades que requieren una oferta más flexible”, dice Montes. En esa línea, señala que las escuelas de reingreso han permitido atender a esta población, pero enfrentan problemas de financiamiento. “Estamos llegando a alrededor de $250.000 mensuales por joven.
Hoy día la Estamos fallándoles a los jóvenes que son el futuro de la sociedad, que pueden aportar a la economía, romper círculos de pobreza y exclusión social”.. ....................................................................................... PAULA MONTES DIRECTORA EJECUTIVA FUNDACIÓN SÚMATE La deserción escolar está generando un problema de delincuencia.
El narcotráfico les está golpeando la puerta mientras sus mamás van a trabajar, y los tientan con cosas fáciles”.. ....................................................................................... FRANCISCA DÍAZ FUNDADORA CANDELARIA APOYA Es un problema que está en de cuántos son, cuántos han tierra de nadie y no hay un conteo desertado hace más tiempo y quién se hace responsable”.. ....................................................................................... ROSITA EYZAGUIRRE DIRECTORA FUNDACIÓN EDUCACIONAL BARNECHEA subvención está del orden de los $100.000 ”, detalla la directora ejecutiva de Fundación Súmate. Esa brecha llevó a que cerraran la escuela que estaba funcionando en Concepción.
“Estamos fallándoles a los jóvenes que son el futuro de la sociedad, que pueden aportar a la economía, romper círculos de pobreza y exclusión social”, lamenta.. N Expertas advierten que el país aún carece de un sistema sólido para identificar a quienes llevan años fuera del sistema escolar, que existen carencias y que el abandono de las aulas sigue siendo la antesala de la delincuencia. Para organizaciones que trabajan en revinculación, se trata del rostro invisible de la deserción escolar: La deserción escolar expone a los jóvenes a riesgos como exclusión social, brechas educativas y vulnerabilidad frente a entornos delictuales. Cada año fuera profu