Autor: EVA LUNA GATICA
Acusado de uso político de la justicia, Erdogan enfrenta su mayor desafío en años
Acusado de uso político de la justicia, Erdogan enfrenta su mayor desafío en años Las manifestaciones han dejado más de 1.100 detenidos en Turquía:Las mayores protestas en más de una década en Turquía se están convirtiendo en un desafío crucial para los 22 años de régimen de Recep Tayyip Erdogan.
El Presidente es acusado por sus detractores de echar mano a la Justicia para aplastar a la oposición y detener (hasta ayer) a más de 1.100 personas que se manifestaban en su contra en 55 de las 81 provincias del país, en una señal más de la deriva autoritaria de su gobierno y de la decepción de laicos e islamistas con su gestión. La ola de manifestaciones antigubernamentales comenzó la semana pasada tras el arresto y destitución del alcalde de Estambul y principal rival político del mandatario, Ekrem Imamoglu. El edil asumió como alcalde en 2019 y renovó su mandato en 2024, fue enviado a prisión preventiva acusado de corrupción, manipulación de licitaciones y, en otro caso separado, de colaboración con el terrorismo.
Y si bien, las protestas, que han contado con cientos de miles de asistentes, han sido en su mayoría pacíficas, también han registrado hechos de violencia, con la policía desplegando cañones de agua, gas lacrimógeno y spray pimienta, y disparando con balas de plástico a los manifestantes en Estambul, Ankara e Izmir, quienes de vuelta lanzan piedras y otros proyectiles a los agentes. Las autoridades informaron ayer que en total han arrestado a 1.113 personas, entre ellos, periodistas, políticos y activistas, han denunciado organizaciones de DD.HH.
“Turquía no es un país que estará en la calle; no se rendirá ante el terrorismo callejero”, aseguró el Presidente Erdogan y acusó alSSERPDETAICOSSAEHTEFEA lo largo de sus más de 20 años en el poder en Turquía, Recep Tayyip Erdogan ha sido señalado como un líder de “mano dura”, al responder con represión a los diferentes desafíos que ha enfrentado su mandato. Los más recordados de estos: las masivas protestas de 2013 y el intento de golpe de Estado en 2016. Las protestas de 2013 iniciaron como una manifestación pequeña contra la demolición del Parque Gezi, junto a la plaza Taksim, en Estambul, en donde se iba a llevar a cabo un gran proyecto de construcción.
Pero, tras ser reprimida por la policía, los manifestantes ganaron atención de la sociedad turca, que se unió a las protestas, surgiendo así un movimiento que se expandió a otras ciudades, con cientos de miles de personas saliendo a las calles a manifestarse contra las políticas autoritarias de Erdogan. La crisis en ese entonces dejó a ocho manifestantes y a un oficial de policía muertos. Luego en 2016, Erdogan y su gobierno sobrevivieron a un intento de golpe de Estado de parte de una facción de las Fuerzas Armadas que lanzó una operación coordinada en varias ciudades. Cuando la noticia del intento de golpe se difundió, miles de ciudadanos se reunieron en calles y plazas para oponerse al golpe, que se saldó con enfrentamientos en las calles y 256 muertos. Desde entonces, el mandatario ha sido acusado de intensificar la represión contra la oposición. sean graduados universitarios. “Imamoglu goza de gran popularidad. A pesar del clima político extremadamente polarizado en Turquía, ha logrado atraer tanto a laicos como a islamistas desilusionados con Erdogan.
Tras la victoria del CHP en las elecciones locales el año pasado, las encuestas recientes para las elecciones generales también lo sitúan por delante del gobernante AKP (Partido Justicia y Desarrollo)”, dice a “El Mercurio” Korhan Kocak, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Nueva York en Abu Dabi. Giro autocráticoErdogan ha dominado la política turca desde 2003, en un inicio como primer ministro y luego como Presidente desde 2014. Una vez en el cargo, buscó aumentar el poder de la Presidencia. En 2017, hizo un referéndum para poder reformar el modelo político y transformarlo en presidencialista, restando importancia a la figura del premier.
Ya en esa época, dicen observadores, el país estaba tomando un camino cada vez más autoritario; en particular, después de un intento de golpe de Estado en 2016 (ver recuadro). En los últimos meses, cientos de personas han sido arrestadas y más de una docena de alcaldes de la oposición destituidos. En paralelo, los aliados de Erdogan hacen campaña para cambiar la Constitución otra vez, para que el Presidente pueda postularse a un tercer mandato. “Los analistas habían descrito hasta ahora el sistema político de Turquía como autoritarismo competitivo, Erdogan le está quitando hoy el adjetivo competitivo. Turquía se está volviendo puramente autoritaria.
Lo que significa que Erdogan está básicament e e l i g i e n d o q u i é n p u e d e oponerse a él y quién puede desafiarle en las elecciones”, sostiene a este diario Soner Cagaptay, biógrafo de Erdogan y analista del Instituto Washington.
Según Cagaptay, el hecho de que el mandatario haya decidido mover su ficha anticipadamente y acudir a la justicia para ir en contra de su rival, es una señal de que Erdogan se siente, al mismo tiempo, desafiado por una figura como la de Imamoglu y envalentonado por el contexto internacional, en el que al Presidente de EE.UU., Donald Trump, parece importarle menos que a otros líderes una deriva autoritaria.
Adicionalmente, el líder turco sabe que sus vecinos de Europa lo necesitan como socio fundamental de la OTAN tiene el segundo ejército más grande de la Alianza tras el de EE.UU., como apoyo para las garantías europeas a un alto el fuego en Ucrania y como ayuda para la contención de los flujos migratorios desde Medio Oriente al norte europeo.
“En ese sentido, creo que no habrá ninguna respuesta internacional significativa a esto, lo que significa que no habrá desinvitaciones de Turquía o Erdogan a las cumbres, ni nada significativo”, comenta Cagapatay, Partido Republicano del Pueblo (CHP), la formación de Imamoglu, de intentar “perturbar la paz y polarizar a nuestro pueblo”. “Persecución política”El opositor niega las acusaciones en su contra y afirma que está siendo víctima de una “persecución política” por parte del Presidente turco.
Pese a estar en prisión preventiva, el domingo fue elegido por una abrumadora mayoría como candidato del CHP, para las elecciones presidenciales de 2028, con 15 millones de votos, de los cuales un po-co más de 13 millones eran de personas que no son miembros del partido y que votaron en solidaridad, aseguraron desde el movimiento.
“Nos enfrentamos a la tiranía, pero no me desanimaré”, se defendió Imamoglu, un político de 53 años y uno de los más populares de Turquía, cuyo estilo cercano es destacado por los analistas al contrastar con el liderazgo de tono más autoritario del actual mandatario. Su elección y posterior reelección como alcalde de Estambul fue un duro golpe para el Presidente, ya que la urbe, con más de 16 millones de habi-tantes, fue su bastión antes de llegar al poder.
En ese marco, los detractores de Erdogan consideran que el arresto del opositor es una estrategia para frustrar su campaña incluso antes de que empiece, y denuncian lo que consideran un “uso político” de la Justicia.
La detención de Imamoglu se produjo justo un día después de que las autoridades revocaran su diploma universitario por una supuesta “irregularidad administrativa”, una medida que los opositores consideran destinada a descalificarlo como candidato, ya que la ley turca exige que los aspirantesN Presidente de “mano dura”. Detractores acusan al mandatario, quien lleva más de dos décadas en el poder, de profundizar una deriva autoritaria al intentar excluir a su principal rival de la próxima contienda presidencial. Las manifestaciones han dejado más de 1.100 detenidos en Turquía: se han enfrentado a las fuerzas de seguridad turcas en varias ciudades. En la foto, Estambul. N es acusado por sus detractores de profundizar un modelo de autocracia.