Niño con un agresivo tumor se cura gracias a un tratamiento prenatal
Niño con un agresivo tumor se cura gracias a un tratamiento prenatal M.
CORDANO Y EFE Un equipo médico francés logró curar a un bebé con un agresivo tumor vascular, potencialmente mortal, cuando aún estaba en el útero de su madre y gracias a un medicamento que se le administró a la mujer por vía oral, un tratamiento pionero para este tipo de dolencia.
En el inicio del octavo mes de embarazo, gracias a una ecografía, los médicos diagnosticaron que el feto tenía el síndrome de Kasabach-Merritt, un tipo de tumor especialmente agresivo que se desarrolla en el cuello y que puede provocar la muerte prenatal. “Todos los tumores vasculares fetales, que son muy poco frecuentes, tienen fundamentalmente dos consecuencias.
Una, la compresión de tejidos en pleno desarrollo, que son vitales para el funcionamiento del bebé cuando nazca y dos, ser un lugar en donde se puede acumular mucha sangre y eso hace que el sistema cardiovascular del bebé se vea colapsado”, explica a propósito de este caso el doctor Francisco Díaz, jefe de Ginecología de Clínica Dávila Vespucio.
A fines del pasado año, el centro de referencia de anomalías vasculares superficiales de los Hospicios Civiles de Lyon, especialista en estas patologías raras, propuso un tratamiento previo al nacimiento, administrando a la madre un medicamento oral capaz de llegar al feto. Se trató del Sirolimus, un antiangiogénico que limita la proliferación de los vasos sanguíneos, lo que permitió frenar el crecimiento del tumor. Fue la primera vez que se utilizó una terapia así para tratar un PFA tumor vascular de este tipo, de acuerdo con el equipo médico.
Díaz señala que fármacos de esta familia se usan en adultos incluyendo mujeres embarazadas trasplantadas, por ejemplo y que lo pionero de este caso es haber logrado producir un efecto sobre el bebé, “gracias a que (el medicamento) cruza la placenta sin ningún impedimento”. Al lograr reducir el tamaño del tumor, los beneficios se ven “tanto dentro del útero como en la preparación al nacimiento y posterior manejo una vez nacido”. El niño de nombre Issa nació por cesárea en la maternidad de Hautepierre, en Estrasburgo, el 14 de noviembre del año pasado.
Allí se comprobó que el tumor había disminuido y que la guagua no necesitaba ser intubada para respirar (aunque su nivel de plaquetas era bastante bajo, lo que requirió una transfusión plaquetaria). Fue dada de alta del hospital un mes después. “Es un tratamiento excepcional que ha permitido salvar a este niño”, celebró la doctora Alexandra Spiegel-Bouhadid, hematóloga del GHR Mulhouse Sud-Alsace.. Recibió terapia de forma intrauterina en Francia, a fines del año pasado. La medida se considera una primicia para este tipo de afecciones, que pueden provocar la muerte.
En el embarazo, la madre tomó un medicamento capaz de traspasar la placenta: Issa, hoy de tres meses, presenta una masa en la parte baja del rostro, pero es un niño sonriente y despierto, de acuerdo a los comentarios de su madre, Viviane.