LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER
LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER A kh bole UN) z dl » a k 0 5 sl I la JP ( h RI 4 3 4 1)] ¿ AMADO MAI R 4 a] y! SN y! y! y! Pitra lago azul n 2 ES == ra == =E o ARBOL ARBOL.
LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER A EA 4 Boldo Valle de Coz Coz, Panguipulli EL PAISAJISTA CHILENO ACABA DE PUBLICAR "ARBOLES CHILENOS", UN LIBRO ESCRITO JUNTO A SU MUJER, LA ILUSTRADORA MARÍA EDWARDS, QUE CRUZA CRONICA, MEMORIA Y OBSERVACIÓN PARA INVITAR A MIRAR LA FLORA NATIVA CON MAS TIEMPO Y MENOS PRISA. ASEGURA QUE ES UN PROYECTO SIN DENUNCIAS ACTIVISTAS, PERO LAS PREOCUPACIONES MEDIOAMBIENTALES SON INEVITABLES: "EL CAMINO ES DARNOS CUENTA DE QUE NO ESTAMOS SEPARADOS DE LA NATURALEZA". Por Juan Toro. Fotos: Sergio Alfonso López. Por Juan Toro. Fotos: Sergio Alfonso López. "Chilco", el perro, camina entre el living y el patio de la casa de María Edwards y Ricardo Walker. El nombre no es casual. Se lo pusieron sus hijas, por la chilca, ese arbusto chileno de ramas delgadas y hojas pequeñas que crece con facilidad en distintos paisajes del país. En esta casa, las plantas no son solo decoración ni fondo. Son parte de una conversación familiar que parece haber empezado mucho antes de esta entrevista y mucho antes de que él se decidiera a escribir "Árboles chilenos" y que su esposa se uniera a ilustrarlo. Como era un proyecto hecho en pareja, tenía sentido que fuera en nuestra casa --dice Walker. --Es muy íntimo. Es una historia de vida, en realidad --agrega Edwards. El libro, publicado por Penguin Random House, fue un encargo. Pero en sus manos tomó la forma de algo menos editorial y más biográfico: una mezcla de crónica, memoria, observación, investigación, ilustración y ensayo sensible sobre los árboles nativos de Chile. No es una guía de identificación ni un manual científico.
Tratamos de hacer un libro no sobre árboles desde un punto de vista técnico botánico, sino más bien para aprender a mirar los árboles desde otro punto de vista --dice Walker--. Que este mirar los árboles de un modo más detenido, más pausado, signifique cosas que te pasan a ti en el interior. En el fondo, como un viaje hacia afuera, hacia el bosque, puede ser también un viaje hacia el interior de uno mismo. Para Edwards, la consigna que escuchó en la primera reunión con la editorial lo resume todo: --Uno no cuida lo que no quiere y no quiere lo que no conoce. La frase podría funcionar como una llave para entrar al libro. También para entrar a la vida de Walker. Durante años, su oficio ha consistido en diseñar jardines, y en un limbo entre la arquitectura y el paisajismo. --Yo he trabajado muchos años en contacto con la naturale. LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER Canelo, Panguipulli LOS ARBOLES UE APARECEN N EL LIBRO NO SON ESPECIES ABSTRACTAS. MUCHOS SON ESPECIES o LOS AUTORES CONOCEN, QUE HAN FOTOGRAFIADO, VISITADO Y OBSERVADO.
S 7 F AN Palma chilena Te Up. 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA 2 PA za, con los árboles, porque me dedico a diseñar jardines también tengo un vivero donde producimos árboles. Entonces la mirada está situada desde esa experiencia. No desde una mirada técnica, porque la verdad no soy botánico. Yo vengo más de la escuela del diseño. *Ek *Ek Hubo un tiempo, dice Ricardo Walker, en que miraba el bosque y veía apenas una masa verde. No distinguía una especie de otra. No podía separar una hoja, una corteza, una forma de crecimiento, un color.
Era el sur de Chile, los bosques de Panguipulli, pero todavía no los entendía como hoy. --Con el tiempo, lentamente, uno va empezando a Cc ar distinguir: esta hoja es de este árbol, esto es otro. Esa " y Garza apertura de la mirada es casi como aprender un idioma o = como conocer a una persona. Toma mucho tiempo. Ese aprendizaje, dice, tuvo maestros concretos. Uno de ellos fue un jardinero del sur que conocía las plantas de las colinas boscosas y se las fue nombrando una a una. Al comienzo, Walker escuchaba nombres, miraba hojas, trataba de asociar. Después comenzó a reconocer. Y después, a emocionarse. A principio, uno realmente no distingue. Ve una masa verde, exuberante, y después empieza a descifrar y ver los detalles. Ese conocimiento es como una mirada lenta. los detalles. Ese conocimiento es como una mirada lenta. los detalles. Ese conocimiento es como una mirada lenta.. LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER Esa es una de las enseñanzas más importantes, dice: La lentitud. En el mundo vegetal no todo está disponible de inmediato. --La gente le pregunta a Ricardo: "¿ Cuándo va a estar listo mi jardín?". Y Ricardo les dice: "En treinta años" --cuenta María Edwards. Esa escala del tiempo atraviesa el libro. Para Walker, el alerce genera esa perspectiva. --Tú ves un individuo que tiene tres mil años. Entonces te paras frente a eso y, si es que realmente lo ves, percibes una escala de tiempo diferente. Después, si sigues por esa escala de tiempo grande, te das cuenta de que los bosques chilenos tienen setenta millones de años, que están ahí sin necesitarnos a nosotros los humanos. RR Antes de llegar al paisajismo, Ricardo Walker estudió arquitectura en la Universidad Católica. No terminó la carrera, pero de esa formación conserva una raíz persistente.
Recuerda especialmente los cursos de color con Eduardo Vilches, la teoría del color, la influencia de la Bauhaus, la composición, el modernismo. --El paisajismo actual está tirado a la ecología, que está bien, pero yo sigo trabajando con los elementos como forma, color y ritmo que aprendí en la universidad. Mis raíces llegan hasta allá --dice. --¿ Y por qué interesarse en las plantas entonces? --Por el amor al campo y al sur de Chile. Con mi familia siempre fui en los veranos a la Araucanía y para mí es un enamoramiento. Es una relación que perdura hasta hoy. Alos 24 años, en Panguipulli empezó su vivero. Primero cultivaba plantas para consumo propio. Luego comenzó a vender.
Con el tiempo, el Vivero Los Boldos se volvió una empresa mayor y también una escuela práctica: producir árboles, observarlos crecer, equivocarse, entender qué especie tolera un sitio, qué planta se adapta, cuál resiste, cuál no. --Entré al mundo de los paisajistas por las plantas. Es un Camino un poco raro. Pero en el fondo eso me conectó de nuevo con la arquitectura que había estudiado antes. Como que se cerró un poco el círculo. Más tarde estudió paisajismo con el inglés John Brookes, a quien recuerda como un mentor importante. Viajó a Inglaterra, siguió formándose, volvió a conectar el diseño con el mundo vegetal. Panguipulli hoy no es solo un lugar de trabajo. Es una especie de centro afectivo. Aunque en los últimos años Walker ha trabajado mucho en Santiago, especialmente en jardines urbanos, la vida familiar sigue conectada al sur.
María Edwards cuenta que conservan una casa allá, que viajan con frecuencia, que sus tres hijas crecieron entre nombres de plantas, caminatas, barcazas, excursiones y árboles.. LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER --A mí me enorgullece tener niñas que conocen los nombres de las plantas --dice--. Saben qué cosa es qué. Es otro mundo. dk María Edwards estudió Arte, se especializó en pintura y durante años trabajó también en producción de fotos y moda. Dice que fueron caminos curvos, en parte formas de subsistir, porque vivir del arte no era fácil. Siempre siguió pintando.
Pero al encontrarse con Ricardo Walker, su historia visual empezó a girar hacia la botánica. --Ricardo ha tenido mucha influencia en mi historia botánica --dice--. Todo lo que sé de árboles, de plantas, lo he aprendido con Ricardo o de Ricardo. Esa relación la llevó a estudiar ilustración botánica en Edimburgo. Walker la acompañó mientras ella estudiaba. Pero cuando llegó el momento de ilustrar "Árboles chilenos", ambos decidieron no usar la ilustración botánica en su versión más científica. No querían láminas exactas, cerradas, descriptivas. Querían dibujos que acompañaran un libro que tampoco era técnico. Bosquejo, trazos, interpretaciones. --En ilustración botánica con fines científicos uno aprende a hacer el objeto igual, lo más parecido posible --dice Edwards--. Acá nosotros quisimos hacer sentir. Comunicar lo que nos hace sentir este objeto. La fuerza del alerce, la delicadeza del tepú. --No es una especie y su ilustración --agrega Walker --, sino dibujos que van variando. Algunos están más completos, otros son más como un sketch. Acompañan al texto, le dan un ritmo. El proceso no fue fácil. Edwards cuenta que varias veces pidió bajarse del proyecto. --Un montón de veces traté de decir: "Yo no puedo hacer esto. Bájenme de este proyecto, por favor" --recuerda--. Y me decían: "No, dale, tienen que ser ustedes dos". Ahora que lo terminamos, lo entiendo. Hay algo que pasa acá que se puso en el libro y que es valioso. Ese "algo" tiene que ver con una experiencia común. Los árboles que aparecen en el libro no son especies abstractas.
Muchos son árboles que ellos conocen, que han fotografiado, visitado, observado en distintas estaciones. --No es cualquier boldo, no es cualquier alerce --dice Edwards--. Sabemos dónde están, sabemos cómo camEdwards--. Sabemos dónde están, sabemos cómo cam"EL JARDÍN ES U A Y N U U U TIRAR MAS C LA CASA, LA SALVAJE.
HAY LO SALVAJE ¡ E E Coihue, Futaleufú Coihue, Futaleufú Coihue, Futaleufú Coihue, Futaleufú Coihue, Futaleufú N NEXO ENTRE LE GTURA ATURALEZA NA LINEA DE UE NO LA PUEDE ERCA TUYO".. LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER E h y a 7 Araucaria Mn 77 IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS IAS Canelo, Panguipulli Panguipulli Panguipulli bian en cada estación, cómo es su entorno. Son una especie de compañeros. Por eso, quizás, el libro funciona también como un registro de vida en pareja.
No es solo que Walker escriba y Edwards ilustre: --No hubiera resultado igual con un ilustrador al que le dan el encargo --dice Walker--. Esto lo fuimos viviendo. dan el encargo --dice Walker--. Esto lo fuimos viviendo. dan el encargo --dice Walker--. Esto lo fuimos viviendo. dan el encargo --dice Walker--. Esto lo fuimos viviendo. dan el encargo --dice Walker--. Esto lo fuimos viviendo. *k* Desde una ventana de la casa se ve un rincón del patio que parece resumir parte de la visión de Ricardo Walker: un grupo de plantas, entre ellas llaupangue y pata de guanaco, que crecen con poca supervi"Sm sión. No hay ahí una idea de jardín como control absoluto, sino una Sa convivencia entre intención y 4 libertad.
Una forma de mirar id qué quiere hacer el lugar antes de id qué quiere hacer el lugar antes de id qué quiere hacer el lugar antes de imponerle demasiado. --El jardín es como un intermedio, un nexo entre la casa, la arquitectura y la naturaleza salvaje. Hay una línea de lo salvaje que uno la puede tirar más cerca de la casa o más cerca tuyo. Uno tiene que manejar esa línea. Su posición frente a las plantas nativas es comprometida. --Siempre trato de trabajar con la noción del lugar.
Que las plantas sean nativas o no, pero que se adapten bien a ese clima, a ese contexto. --Otros en el rubro son más puristas e intentan usar solo plantas nativas. --No soy radical en ese sentido. Las uso lo máximo posible y también de cultivarlas, pero no es lo único. En Santiago, por ejemplo, puede usar plantas de Californía, Australia o Sudáfrica, zonas de clima mediterráneo que dialogan bien con la zona central de Chile. En el sur, dice,. LOS ÁRBOLES CON HISTORIA DE RICARDO WALKER Belloto Baquedano a "UNO NO CUIDA LO QUE NO LO eLo NO CONOCE", LA ROPUESTA E INVITACION La ilustradora del libro, María Edwards. María Edwards. E E E pa E 8 E 3 CHILENOS" AL L algunas especies japonesas o magnolias del sur de Estados Unidos se adaptan bien a la humedad. Walker dice que le gustaría que su vivero avanzara hacia lo nativo al ciento por ciento, pero sabe que no es tan simple: también se vende lo que las personas están dispuestas a comprar. Tenemos plantas raras, pero no las compra nadie. Jo Hay algo que, según Ricardo Walker, a los chilenos todavía les cuesta aceptar: el paisaje seco. Sobre todo en la zona central. Esa parte del país donde el verano trae café, hojas que se secan, plantas que se recogen, vegetación dura, espinosa y austera. --Los chilenos nos hemos negado. Queremos todo verde. Es lo que más cuesta de usar plantas nativas, porque estamos en una zona, en el centro, donde gran porcentaje es café. Chile, dice Walker, tiene una condición vegetal excepcional. Una suerte de isla, separada por el desierto de Atacama, la cordillera, el océano y la Patagonia. Esa condición ha dado origen a un alto nivel de endemismo: especies únicas, adaptadas a paisajes muy específicos, muchas veces más valoradas fuera que dentro del país. --Son plantas únicas. Muchas son valoradas en otros Climas y las buscan y las usan. El olmo, que es difícil de cultivar, pero en Inglaterra crearon sus propios híbridos. En el libro, ese valor no aparece solo como dato científico. También aparece a través de historias. Walker investigó relatos de viajeros.
Una de las historias que más lo sorprendieron fue la de John Muir, el célebre conservacionista estadounidense, viajando a Chile en 1911 ya mayor para ver araucarias. --En ese tiempo, en Santiago nadie había visto las araucafas, pero lo llevaron al sur, cerca de Victoria, y tuvo su expedición. Al final son anécdotas. Este libro más que ser sobre árboles es sobre cómo mirarlos y conectarse con ellos.
Ae Aunque "Árboles chilenos" habla de conservación, cambio climático, sequía, incendios y pérdida de bosque, Walker UJERE Y NO DICE MARÍA EDWARD DICE MARÍA EDWARD UIERE SOBRE UE HACE "ARBOLES TOR. insiste en que no es ese tipo de texto. --No es directamente un libro de denuncia, no es un llamado de "salvemos los bosques" --dice--. Es una invitación a mirar los árboles desde un punto de vista más detenido, más. tranquilo, y ver qué nos pasa adentro con eso. ¿Pero la intención es llegar a ese mensaje de cuidado? --El libro te muestra y quizás tú ves un camino por ahí. Es una invitación. El lector, cada persona verá por dónde seguir con esto. Walker recuerda el calendario japonés de 72 microestaciones, pequeñas divisiones de pocos días marcadas por cambios mínimos en la naturaleza. --Cada estación es por cambio de color de una hoja o pequeños cambios. Al final ir a un bosque o caminar bajo árboles es una manera de introspección. ¿Chile podría generar una relación así con su naturaleza? --El desierto florido es un poco así. Se está valorando más y hay más conciencia de qué sucede. Es un fenómeno alucinante.
Y en el sur la relación con la naturaleza es más estable. ¿Tiene una meta con esto? --Más una dirección quizás, o un camino. --¿ Y cuál es el camino? --El camino es darnos cuenta de que no estamos separados de la naturaleza. Los árboles crearon la atmósfera. Nosotros respiramos oxígeno que es producido por las hojas. Estamos muy unidos a ellos, quizás sin darnos cuenta.
En el living, el perro "Chilco" vuelve a moverse cerca de ellos mientras Walker y Edwards terminan sus tazas de café. --Mi intención es que el libro ayude a abrir la mirada --dice Walker --. Que uno reconozca las especies y que empiecen a transmitir distintas emociones. No solo distinguir: "este es un árbol, este es otro". Sino que te pasen cosas dentro. Estamos unidos a la naturaleza, pero tenemos que darnos cuenta de eso. Incluso las neuronas son similares a las redes de los árboles. Estamos hechos de la misma materia. Quizás esa es la meta. ¿Ver la conexión? --Si vemos que estamos tan unidos a la naturaleza, vamos a querer cuidarla. ».