Autor: JORGE A. AGUIRRE HREPIC PROFESOR DE ESTADO CONSULTOR EN INSEGURIDAD CRIMINALISTA-CRIMINOLOGO
COLUMNAS DE OPINIÓN: INSEGURIDAD ESCOLAR
COLUMNAS DE OPINIÓN: INSEGURIDAD ESCOLAR La La formación educacional, la cultura y los valores que moldean a una persona lleva a instruir adecuadamente al ciudadano, en cualquier sociedad. De ahí la importancia de la educación lineal y escalonada de los niveles empezando desde el pre kfnder, enseñanza básica, enseñanza media y coronada por la de nivel superior como es la universidad. No obstante, de forma colateral e incluso muy relevante esta la formación técnica de enseñanza media, centros de formación técnica e institutos profesionales, donde la oferta académica es múltiple.
Lo anterior, es lo ideal, aunque muchos no poseen los mejores niveles de alfabetización e incluso tienen educación formal incompleta y recurren a las jornadas nocturnas para terminar sus estudios, estudiando en el trabajo y con mayor sacrificio. Para los efectos ciudadanos, da lo mismo la formación académica ya que el conocimiento no entrega sabiduría, y en algunos casos la experiencia si se transforma en la mejor de las ciencias.
Entonces el factor moral y ético, no se encuentra solo en las aulas, contra todo pronóstico, sino que es parte de la cultura humana, en las personas de bien. ¿Entonces cual es el dilema que enfrentamos hoy? La respuesta es simple en cuanto al origen, pero compleja en su desarrollo, ya que hay variables que no se quieren aceptar. A muchos no les conviene.
El problema es multivariable y se explica por si solo, cuando Chile de antaño comenzó con la educación formal ordenada alcanzó niveles altísimos en la esfera sudamericana de alfabetización (leer y escribir), por sobre otros países. Los profesores de todo terreno se formaron en las famosas Escuelas Normales, donde los profesores egresados y titulados denominados “Normalistas tuvieron un accionar eficaz y eficiente en la formación del educando-ciudadano.
Es decir, preparaban a la gente para el trabajo, tanto es así que los egresados de sexto de humanidades homologado al cuarto medio de hoy, cumplían con los requisitos para ingresar a la administración pública, bancos, entidades de todo tipo y eran buenos trabajadores. La formación universitaria era para pocos que daban el bachillerato y también la oferta universitaria era escasa. Pero esas generaciones se formaron en el respeto, orden y disciplina consciente de cumplir con las misiones y tareas. El propio presidente Pedro Aguirre Cerda dijo “Gobernar, es educar” Chile, siguió avanzando en todos los formatos educativos, donde en las aulas se iba a estudiar y los profesores median conocimiento. No importaba el equipo de futbol, la religión, ni la ideología, los profesores solo pasaban “materia” conforme a los planes de estudio. Donde el ministerio de educación era riguroso y fiscalizador a través de las direcciones provinciales y profesores guías por planteles.
Luego, a partir del año 1990, el salto vertiginoso de crear mas universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica abrió el abanico de opciones que más allá de las ofertas laborales, las instituciones comenzaron a formar profesionales sin analizar el mercado laboral.
Se establecieron múltiples becas de estudio, de alimentación, créditos y el famoso CAE (crédito con aval del estado). Todo apuntaba a que debía mejorar, incluso muchos se jactaban en decir “soy el primer profesional de mi familia”. Lo que era motivo de orgullo.
Paralelamente, un componente no invitado a la educación llegó con fuerza, me refiero a la ideologización al interior del aula, donde algunos profesores hablando de sus propias frustraciones y resentimiento social comenzaron a criticar sin freno al sistema país. Algunos alumnos con disimiles ideologías y contaminados por experiencias no verificadas de adultos formularon una “verdad” que no era tal.
Ya no había que estudiar la materia correspondiente, sino que estudiar para lo que quería escuchar el profesor y mas que nunca el conocimiento también se contaminó, se perdió el modelo del profesor protector y guía, hacia el profesor “buena onda amigo de los estudiantes, mas barrero que nunca y sordo ante el bulling de sus alumnos, se perdió la figura del profesor jefe, del inspector de patio, del inspector general y para que decir del director o rector.
Educación gratuita y de calidad, fue un eslogan mas de campaña política, y bandera de lucha de los centros de alumnos, campo de entrenamiento para los futuros políticos con desarrollados anhelos de satisfacer intereses personales y no el bien común.
Con todo, después de la denominada “revolución pinguina se produjo una implosión de agresión y violencia en liceos emblemáticos de Santiago que cual reguero de pólvora, se extendió por todo Chile, donde los estudiantes y algunos infiltrados comenzaron a coordinar acciones subvertoras en todos los establecimientos terminando en la vía publica con daños, lesiones y todo tipo de incivilidades. No tener clases fue la consigna.
Los actores de control como padres y apoderados pasaron a ser meros espectadores y algunos justificaron las demandas como legitimas, algunos profesores se quejaron de perder herramientas de control, en definitiva, el estudiantado empezó a controlar todo. ¿Cuál fue el resultado? De forma coordinada la actuación de estudiantes apoyada con recursos espurios, comenzó a participar en acciones mas fuerte, mientras los políticos discutían sobre las bombas molotov, capuchas en el rostro, convivencia escolar, overoles blancos, uso de acelerantes, etc. Ninguna solución idónea al efecto.
Algunos alumnos a través de las redes sociales comenzaron a imitar a otros congéneres del exterior, tanto en sus ideas como acciones, otros a defenderse del bulling, otros derechamente agresivos aislados, cuasi mesiánicos iniciaron acciones portando cuchillos, machetes, gas lacrimógeno, armas a fogueo, armas de fuego y municiones.
Esto se escapó de las manos y llevamos cientos de acciones de violencia que no salen en los medios de comunicación, salvo cuando hay muertos y lesionados como lo recientemente ocurrido en Calama con la muerte de la inspectora y lesiones de otra inspectora y alumnos.
Después vino la amenazante consigna de tiroteo “del 7 de abril” en colegios de varias partes de Chile, donde algunos se ejecutaron y otros no, padres y apoderados en schok, se tomaron algunas medidas de seguridad y estas resultaron favorablemente, pero muchos alumnos no fueron a clases por temor.
Entonces es dable plantear: Le seguridad de los hijos de cualquier sociedad es importante, es vital, esto no está en discusión. ¿Pero que se hace al efecto?. Cuando el alcalde de Temuco Roberto Neira decidió instalar pórticos detectores de metales (armas cuchillos, revólveres, etc. ), fue atacado con todo, ahora es felicitado.
El tema es que no todos los colegios lo tienen, no todos hacen control de acceso, se discute quien lo hace, no todos tienen guardias privados, no están los protocolos en conocimiento de alumnos y apoderados. ¿Quién le pone el cascabel al gato?, por ahora nadie. Se debe considerar que los colegios son autónomos en su sistema de convivencia escolar. En las reuniones de apoderados hay disimiles miradas y se tergiversan los planteamientos conforme a los nuevos tiempos, confundiéndose libertad con libertinaje.
Laguinda delatorta, fueelsecuestro de la ministra de ciencias Ximena Lincolao ocurrido hace poco en la universidad austral de Valdivia, donde la tuvieron retenida mas de dos horas, sin poder desplazarse y salir, Carabineros sin poder actuar, “1 INSEGURIDAD ESCOLAR JORGE A. AGUIRRE HREPIC PROFESOR DE ESTADO CONSULTOR EN INSEGURIDAD CRIMINALISTA-CRIMINOLOGO. COLUMNAS DE OPINIÓN: INSEGURIDAD ESCOLAR todo mal. Si bien el rector la invitó a un evento académico, la ideología política de grupos de alumnos (incluso de otras universidades) fue mejor organizada, coordinada y ejecutada que la actividad académica. Todo mal.
Mientras tanto se prepara querella, los políticos de turno discuten sobre quien revisa mochilas o si no se pueden revisar, los alumnos observan como los adultos dan la hora y sacan sus propias conclusiones sobre la debilidad estatal. Aunque existe el Plan integral de seguridad escolar (PISE), que esta diseñado para las emergencias, se debe agregar la problemática de seguridad con medidas de autocuidado, control físico, control tecnológico y otras más. Como sea, hay una falencia en la seguridad escolar que es estructural, grave, ambigua, incompleta y no ajustada a los tiempos que se vive. La duda es si la imputabilidad tiene que ver con la impunidad, afecta la visión de los llamados a dirigir el país. En esto no hay que perderse. El actual gobierno de José Antonio Kast presentó dos mociones materia de ley al respecto, veremos que pasa en el congreso de la república.
Creo relevante, considerar una modificación en la ley de control de armas, que cuando hay problemas conductuales en un alumno, existan denuncias en su contra o anotaciones del profesor y equipo docente por un mal comportamiento, al coordinar la denuncia se puede verificar si el padre del menor posee armas inscritas y retirarlas en custodia en la autoridad fiscalizadora por orden judicial, ya que los menores desadaptados tratan de sustraer las armas de los padres y de esta forma se logra prevenir y que el padre dueño de un arma, tenga más control de su hijo. No es medida popular ni justa, pero si eficaz para evitar problemas que lamentar.
En el caso de que los menores que porten armas no inscritas, también se deben tomar medidas con los tutores legales, ya que en Chile no se cobra un semáforo dañado, pero la vida humana está en un nivel superior como bien jurídico protegido.
El tema es simple pero falta la voluntad política real para enfrentar este fenómeno, los estudiantes a estudiar, los congresistas a legislar, las autoridades a dirigir y la policía a proceder en derecho, sin duda tendríamos menos problemas y superaríamos con creces la “inseguridad escolar” T).