Autor: POR PAULA GUERRERO ZARO MAGISTER E ING. CIVIL INDUSTRIAL.
Columnas de Opinión: INFRAESTRUCTURA E INTELIGENCIA TERRITORIAL: UNA URGENCIA PARA ATACAMA
Columnas de Opinión: INFRAESTRUCTURA E INTELIGENCIA TERRITORIAL: UNA URGENCIA PARA ATACAMA A tacama es una región de contrastes que interpelan. En el territorio mismo donde operan industrias clave minería, energías renovables y agriculturapersisten brechas estructurales en infraestructura básica que afectan la vida cotidiana y el desarrollo de sus comunidades.
No es casual que 2 de cada 10 atacameños vivan en condiciones de pobreza multidimensional (CASEN 2024). Esta convivencia no es anecdótica: revela un desacople profundo entre la capacidad productiva del territorio y la forma en que se planifica su desarrollo. sobre infraestructura en Atacama se ha reducido a enumerar obras pendientes: carreteras, hospitales, sistemas de agua, embalses largamente anunciados. Pero el problema no es sólo cuánto se invierte, sino cómo se decide, cómo se prioriza, cómo se articula y cuándo se gestiona esa inversión. Cuando la infraestruc tura se concibe como una suma de proyectos aislados, pierde su capacidad de generar valor público y profundiza la sensación de abandono y desconfianza territorial. En una región marcada por la escasez hídrica, la dispersión geográfica, los riesgos naturales y una matriz productiva altamente concentrada, la infraestructura no puede pensarse de manera fragmentada. Una carretera diseñada solo para la industria reproduce desigualdades si no conecta personas y servicios. Un sistema de agua sin mirada territorial agrava conflictos y vulnerabilidades. Durante años, la conversación Un hospital sin planificación adecuada se convierte en una promesa incompleta. La infraestructura mal pensada no es neutral: produce exclusión y descontento. Aquí emerge la necesidad de inteligencia territorial. No como consigna tecnológica, sino como una forma distinta de gobernar la infraestructura: integrar datos, evidencia y conocimien to local; anticipar escenarios; coordinar instituciones y actores; y tomar decisiones con visión de largo plazo. Es pasar de reaccionar a los problemas a construir sistemas habilitantes para el desarrollo. La paradoja es evidente: en Atacama operan sectores productivos clave a nivel país, con altos estándares tecnológicos, pero ese nivel de desarrollo no se traduce en mejor infraestructura, bienestar ni planificación territorial para la región. La brecha no es solo tecnológica; es estratégica e institucional.
Superarla exige un Estado con mayor capacidad de articulación y coordinación, así como un rol más activo del sector privado y de la academia como co-creadores de soluciones territoriales, más allá de iniciativas aisladas o meramente reactivas. En un contexto de restricciones fiscales, la pregunta no es cómo invertir más, sino cómo invertir mejor. La inteligencia territorial hace la inversión más efectiva, coherente y legítima. Atacama acumula desafíos urgentes, pero también aprendizajes valiosos.
El reto es pasar de los contrastes y las brechas a una estrategia e implementación compartida, donde infraestructura la deje de ser una obra pendiente y se convierta en una herramienta concreta para mejorar la vida y la prosperidad del territorio. Autor: POR PAULA GUERRERO ZARO MAGISTER E ING. CIVIL INDUSTRIAL.. MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ ARRIETA, CEO DE GLOBAL SOUTH CONSULTING. -