Autor: Francisco Corvalán
Representante del Observatorio Europeo Austral por el fin del conflicto con INNA: "Podría volver a ocurrir mañana mismo"
Representante del Observatorio Europeo Austral por el fin del conflicto con INNA: "Podría volver a ocurrir mañana mismo" El desistimiento de AES Andes del proyecto INNA cerró, al menos por ahora, uno de los episodios más tensos para la astronomía chilena en décadas. La iniciativa energética pretendía emplazarse en las cercanías del Observatorio Paranal, donde opera el VLT y se construye el telescopio óptico más grande del mundo: ELT.
Ambos instalados en el desierto de Atacama bajo el alero del Observatorio Europeo Austral (ESO). Para la comunidad astronómica el caso dejó al descubierto una fragilidad mayor: la falta de un marco robusto que garantice la protección efectiva de los cielos del norte, considerados entre los mejores del planeta.
Itziar de Gregorio-Monsalvo, astrónoma española y actual representante en Chile de la ESO, aborda la cancelación y advierte que no se trata de un punto final, sino de una señal de alerta sobre el futuro de la astronomía en el país. ¿Cómo vieron cuando AES Andes desistió del proyecto? Lo vimos como una excelente decisión. Generó mucho alivio porque los impactos que iba a producir INNA iban a ser nefastos, hasta el punto de que muy posiblemente no pudiésemos seguir operando los telescopios.
Es una pena que no se pueda realizar este proyecto, pero no era factible en la localización donde ellos pretendían. ¿Les pareció extraño que pasaran varias semanas entre que desistieron públicamente hasta que lo oficializaron ante el SEA? Sí, generó algo de incertidumbre, porque entendemos que mientras no se oficializa en el SEA, puede dar lugar a distintos escenarios. Uno de ellos podría haber sido conversar con otra compañía que quisiese hacerse cargo del proyecto. Pero al final salió todo bien y cancelaron finalmente. ¿Este caso puso en riesgo la protección de los cielos en Chile? Sí, absolutamente.
Esto ha sido un gran susto, una gran advertencia a que los lugares donde existen estas calidades tan altas de cielo, donde se sitúan los observatorios internacionales con los telescopios más grandes del mundo y más potentes, no están protegidos lo suficiente. Tenemos ahora mismo en Chile una norma de contaminación lumínica que se ha celebrado mucho, entró en vigor a final del 2024.
El problema es que está basada en una recomendación de la Unión Internacional de la Astronomía de los años 70, que significaría no poder seguir haciendo la astronomía profesional que hacemos hoy. ¿Falta una política de Estado que blinde la astronomía frente a proyectos industriales? No existe una norma de calidad de los cielos y tampoco existe ley que dé cierta distancia de protección a los observatorios o donde se restrinja la construcción de estos proyectos gigantes. ¿Este episodio afectó la confianza internacional en Chile como destino astronómico? Este episodio ha hecho que se ponga mucha atención en las medidas de protección que Chile ofrece para la construcción de futuros telescopios.
Son proyectos de muy alta inversión, que tienen un fin científico que afecta a toda la humanidad y, por supuesto, necesitamos garantías de que los cielos se van a seguir protegiendo para poder seguir trayendo los siguientes telescopios. ¿No marca un precedente para pensar en otros lugares donde poner observatorios? Hay otros lugares en la Tierra donde se puede hacer astronomía profesional de calidad. El tema es que Chile tiene los mejores cielos del mundo, por muchos motivos.
Uno puede colocar grandes proyectos astronómicos en otros lugares, pero es fundamental para venir a Chile tener esas medidas de protección a largo plazo. ¿Podrían surgir nuevos proyectos similares a INNA? Podría volver a ocurrir mañana mismo. ¿Y cuál es la lección de eso? Que no tenemos que bajar la guardia.
Tenemos que seguir insistiendo en desarrollar esas medidas de protección lo antes posible, porque si no, vamos a tener un segundo proyecto INNA en cualquier momento. ¿Qué garantía espera del Estado chileno para que no se vuelva a repetir? Pues la garantía de seguir trabajando en equipo.
Nosotros tenemos el compromiso de seguir actuando como un ente técnico que puede dar recomendaciones sobre cuál es la mejor manera de proteger los cielos. ¿Sintieron que no fueron escuchados en un principio cuando este proyecto se anunció sin la asesoría técnica de ustedes? En verdad, sí fuimos escuchados, y la verdad es que siempre pusimos sobre la mesa datos técnicos.
Quizá al principio, claro, no teníamos desarrollados todos los modelos que podían dar un número final, pero nosotros conocemos perfectamente el lugar donde están asentados estos telescopios, y el impacto esperado de tener un proyecto tan grande al lado. Además, con la empresa estuvimos manteniendo conversaciones un poco antes de meter el proyecto en el SEA, y pudimos empezar a modelar todas estas distribución de luminarias, que era insuficiente.
Pero bueno, era la distribución que ellos presentaron, y ya desde el principio sabíamos cuál era el impacto. ¿Y tampoco hubo voluntad de parte de la empresa de acoger estas observaciones? Fuimos contactados varias veces por la empresa después de que se enviara al proceso de evaluación ambiental, insistiendo en juntarnos para ver medidas de mitigación, pero siempre en el mismo lugar.
Nunca hubo voluntad de la empresa de moverse. ¿Esto es una batalla ganada o deja un sabor agridulce? Ha dejado un sabor agridulce porque nosotros no consideramos que haya sido ni una guerra ni una batalla, simplemente que al final salieron las cosas bien para la astronomía y vamos a poder seguir operando en Paranal.
Sin embargo, todavía no se tiene la protección adecuada, se ha estado trabajando todo este año con las autoridades locales, regionales, gobierno central, para poder hacer avances, pero esos avances van muy lentos y hay que agilizarlos. No queremos que pase otra vez este problema. O sea, ¿no es el punto final de esta situación? No, no es un punto final en absoluto.. Autor: Francisco Corvalán. Tras el retiro del megaproyecto de Hidrógeno verde, Itziar de Gregorio-Monsalvo, vocera del consorcio astronómico en nuestro país, advierte que el alivio no borra la alerta: los cielos del norte siguen sin una protección suficiente. Ante eso, sostiene que sin una política de Estado y mayores resguardos, un nuevo proyecto podría amenazar Paranal u otro observatorio en cualquier momento. Itziar de Gregorio-Monsalvo, astrónoma española y representante en Chile de la ESO.