Autor: IGNACIO MOLINA
A 1.700 metros de profundidad, biólogo encontró un pulpo nunca antes visto
A 1.700 metros de profundidad, biólogo encontró un pulpo nunca antes visto bordo del buque Vidal GorAmaz, un equipo exploraba el fondo marino frente a la costa del Biobío en busca de zonas con filtración de metano.
En medio de esa campaña apareció un animal inesperado. "La primera vez que vimos a este pulpo fue a 1.700 metros de profundidad, en las cercanías de la isla Mocha", recuerda el biólogo Javier Sellanes, doctor y profesor titular de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte. El pulpo fue recolectado en esa misma campaña y conservado para su análisis posterior. Una aparición así encendió la alerta del equipo. "No es común encontrar pulpos a esas profundidades, así que de ahí ya pensamos que podía ser una especie nueva", dice Sellanes.
La sospecha dio paso al análisis comparativo y al trabajo conjunto con otros especialistas. "Desde ahí empezamos a trabajar con esta especie y generamos una primera publicación donde sugeríamos que podía ser nueva". Ese primer artículo dejó planteada la hipótesis que años después se confirmaría con la descripción formal. Rasgo único Resultado de ese proceso fue la descripción formal. Hace unos días, investigadores anunciaron oficialmente una nueva especie de pulpo del Pacífico suroriental, Graneledone sellanesi. El estudio se publicó en "Journal of Marine Science and Engineering" y señala que el nombre reconoce a Javier Sellanes, quien recolectó el ejemplar tipo. El artículo la define como de tamaño mediano, sin saco de tinta y con brazos de largo similar. La diferencia clave está en las ventosas. Sellanes lo resume así: "Generalmente tienen dos filas de ventosas por cada brazo. Éste tiene una sola fila de ventosas". Esa característica permitió distinguirlo con claridad de otras especies del mismo género. Verlo en su ambiente natural ocurrió años después.
Hace pocos días, el Schmidt Ocean Institute informó: "Los científicos observaron al animal por primera vez en 2007, pero el primer y probablemente único registro en su entorno natural ocurrió durante la inmersión 760 del robot SuBastian, en la expedición Chile Margin de 2024". Ese registro audiovisual se incorporó al análisis posterior. Obtener el reconocimiento no era el propósito inicial. "Esto es un honor súper grande, que a uno le dediquen una especie", dice Sellanes.
El epíteto pudo surgir de una característica o de un lugar. "Cuando tú describes una especie, la puedes nombrar sobre la base de varias cosas: la localidad, alguna característica que tenga, pero como ocurrió en este caso, estos colegas decidieron nombrarla dedicándomela". Inscripción oficial Investigar bajo los 500 metros supone avanzar en una zona poco estudiada, plantea el biólogo. "En Chile tenemos una deuda bastante importante en el conocimiento SCHMIDT OCEAN INSTITUTE de la biodiversidad marina, sobre todo en la parte profunda", advierte.
Luego precisa el alcance de ese vacío: "Diría que de los quinientos metros de profundidad para abajo no es muy infrecuente encontrar especies que son nuevas para la ciencia". Registrar formalmente una especie la incorpora a listas y estudios comparativos. "Cuando uno inscribe una especie nueva es como cuando nace una guagua: le pone un nombre y le da un número de RUT". Luego dice: "Desde ese momento se puede decir que existe formalmente para los registros". Autor: IGNACIO MOLINA. Observación frente a isla Mocha mostró una diferencia clave en sus brazos. Javier Sellanes hizo el hallazgo en las costas de Chile La especie fue descrita tras años de estudio profundo.