EDITORIAL: Biobío y su nueva realidad demográfica
EDITORIAL: Biobío y su nueva realidad demográfica EDITORIAL Con más de )21 mil habitantes, cerca del 15% de la población de la provincia de Biobío tiene hoy más de 65 años. En comunas como Quilleco, Antuco, Quilaco, Yumbel y Nacimiento, el índice de envejecimiento envejecimiento ya supera las 130 personas mayores por cada cien menores de 1) años. En Los Angeles, la proporción subió del 10,9% en 2017 al 1% actual. Son datos del Instituto Nacional de Estadísticas que, como evidenció un reciente reportaje de Diario La Tribuna, reflejan una transformación demográfica en curso que la provincia aún no logra abordar de manera integral. Uno de los déficits más críticos es la falta de un catastro consolidado que permita identificar a las personas mayores que viven solas o en situación de dependencia. En Los Angeles, la información permanece fragmentada entre el Registro Social de Hogares, la atención primaria y los programas del Senama, dificultando una planificación eficaz.
Las cerca de 3.929 personas mayores que viven solas y pertenecen al 0% más vulnerable registradas en el Programa Vínculos son solo una parte visible de un fenómeno mayor, donde el aislamiento muchas veces permanece fuera de cualquier registro.
Este escenario se vuelve aún más complejo en sectores rurales, donde la dispersión territorial, la baja conectividad y la limitada oferta de servicios profundizan la soledad y la falta de redes de apoyo, transformándolas en factores de riesgo estructural.
Los municipios han desplegado iniciativas relevantes relevantes como el Centro Integral del Adulto Mayor en Los Angeles o el trabajo comunitario en Yumbel, pero el diagnóstico es coincidente: la cobertura sigue siendo insuficiente frente a una demanda creciente y diversa, que también alcanza a quienes no califican como vulnerables. A ello se suma una brecha persistente persistente en infraestructura: ciudades diseñadas para una poblaciónjoven, con barreras en accesibilidad, transporte y uso del espacio público que restringen la autonomía de las personas mayores. El desafío, como advierte la presidenta del Colegio de Arquitectos de Los Angeles, Gabriela León, no es solo adaptar, sino integrar. Pensar en ciclovías continuas, continuas, espacios públicos accesibles y entornos que promuevan la interacción social no es una aspiración, aspiración, sino una necesidad. Porque el envejecimiento ya no es una variable secundaria en la planificación urbana: es una condición estructural. Postergarlo no solo amplía brechas, sino que consolida una deuda que la provincia ya comenzó a pagar. Biobío y su nueva realidad demográfica D.