EDITORIAL: La otra cara de la atención en salud
EDITORIAL: La otra cara de la atención en salud EDITORIAL La decisión del Concejo Municipal de Los Ángeles de aprobar una inversión cercana a los $262 millones para reforzar la seguridad en centros de salud primaria primaria no solo responde a una necesidad propia de la contingencia, sino que expone una realidad más profunda: la creciente tensión que hoy enfrentan espacios que, por definición, deberían ser seguros. El blindaje de los CESFAM Norte y Nuevo Horizonte, junto Horizonte, junto a sus dispositivos de urgencia asociados, marca un punto de inflexión. No es menor que recintos recintos destinados a la atención y cuidado de la salud deban incorporar infraestructura de protección antibalística. La señal es clara y, al mismo tiempo, preocupante: la violencia ha dejado de ser un hecho aislado para transformarse en un factor que condiciona condiciona el funcionamiento del sistema. Sin embargo, sería un error reducir esta medida a una simple inversión en seguridad. Lo que está en juego es la continuidad de la atención, la integridad integridad de los equipos de salud y la confianza de la comunidad usuaria. Cuando un CESFAM debe cerrar temporalmente por un incidente o activar protocolos de emergencia a la espera de Carabineros, Carabineros, no solo se interrumpe un servicio: se vuinera un derecho esencial. Las acciones complementarias, como la televigilancia, televigilancia, refuerzo perimetral y la coordinación con autoridades dan cuenta de un enfoque más integral. Pero también evidencian que la respuesta ha debido escalar en intensidad frente aun fenómeno que exige ser abordado desde múltiples dimensiones: social, institucional y comunitaria.
En este contexto, la inversión aprobada es necesaria necesaria y es el primer paso de un plan que busca extender estas medidas a toda la red de Atención Primaria de Salud, lo que plantea un desafío mayor: cómo equilibrar equilibrar la protección sin deshumanizar los espacios de atención. La salud pública no puede transformarse en un entorno hostil o inaccesible, ni para quienes trabajan en ella ni para quienes la necesitan. En este escenario, el desafío para Los Angeles y la provincia de Biobío no termina en la ejecución de estas obras en la atención primaria. La experiencia experiencia del Complejo Asistencial “Dr. Víctor Ríos Ruiz”, donde se han reforzado accesos, instalado botones de pánico y ampliado la televigilancia, da cuenta de una línea de acción que ya se extiende a distintos niveles de la red asistencial. La seguridad en salud debe consolidarse como una política sostenida, capaz de anticiparse a los riesgos y no solo reaccionar ante ellos. Ello implica fortalecer la coordinación institucional, profundizar profundizar el trabajo comunitario y resguardar, con decisión, decisión, a quienes sostienen día a día la atención.
Avanzar en esta dirección no solo permitirá mejorar mejorar las condicioncs de funcionamiento de los establecimientos, establecimientos, sino también recuperar un principio esencial: que los centros de salud sean espacios de confianza, donde la protección no sea una excepción, sino una garantía. La otra cara de la atención en salud.