Autor: ALBERTO TExIDO, ACADéMICO FAU U. CHILE
Columnas de Opinión: Ciudades séniors
Columnas de Opinión: Ciudades séniors Al 2080, la Organización Mundial de la Salud proyecta que habrá más personas de 65 años en el mundo que menores de 18.
El mundo envejece y resulta necesario que los lugares que habitamos sigan adaptándose cada vez más a personas de la tercera edad, a quienes deberemos facilitarles los desplazamientos, el encuentro en espacios públicos, el acceso a servicios de salud y una mejor estadía en sus viviendas. Es recomendable entonces contar con infraestructura pública y equipamientos destinados a la autovalencia de la población sénior. Se trata de espacios de encuentro intergeneracional destinados a ellos, donde pueda haber actividades de recreación, de necesaria conversación y deporte. También se requiere que plazas y parques estén bien equipados y accesibles, con veredas rebajadas y mobiliario urbano para estar a la sombra o protegidos de la lluvia. La idea es seguir fomentando la accesibilidad universal, donde los nuevos edificios públicos deben tener áreas de ingreso para sillas de ruedas, coches y personas que caminan lentamente. La idea es que se fiscalice la implementación de estos accesos.
Hay ya muy buenos avances en estaciones de Metro y nuevos buses rebajados, pero la norma chilena de ruta accesible debe seguir extendiéndose a veredas, paraderos y edificios privados, como también a empresas que atienden público e integran a usuarios con movilidad reducida.
En los conjuntos de vivienda, como se ha hecho, se priorizan los primeros pisos para personas de la tercera edad facilitando su acceso, existiendo además hoy proyectos de integración social que al superar los cuatro pisos de altura, han incorporado rampas y ascensores. Así, deben continuar materializándose centros de acogida públicos y privados, considerando los nuevos formatos de familias e individuos, en el júbilo que pretendemos lograr para nuestros últimos años de vida.
En paralelo, algo tan básico como la iluminación pública se hace indispensable en todos los barrios, pero también sistemas naturales diurnos o artificiales al interior de los inmuebles son clave pensando en que logremos una visión óptima.
En un país que envejece -a lo que suma una bajísima natalidad-, caminamos forzosamente hacia estos nuevos formatos de convivencia, con programas y proyectos en la ciudad, que beneficiando a unos termina beneficiando a todos, asunto que debemos resolver hoy..