Editorial: La mejor de las nuestras
Editorial: La mejor de las nuestras En libertad quedaron los tres estudiantes acusados de atacar a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, en su visita a la Universidad Austral de Chile en Valdivia. En concreto, los jóvenes quedaron con las medidas cautelares de prohibición de acercarse a la víctima, arraigo nacional y firma quincenal. Los estudiantes fueron formalizados en el Juzgado de Garantía de Valdivia, por el delito de atentado contra la autoridad. Tras finalizar la audiencia, se fijó un plazo de investigación de 120 días. Rechazamos como medio de comunicación el «blando castigo» a los muchachitos. Tocaron a una profesional joya del mundo privado, que dejó ese éxito, para aportar en lo público. Dañaron a una ministra de estado, mapuche y egresada de nuestra Universidad de La Serena. Nunca antes la casa de estudios de la zona estuvo tan arriba por un egresado. Una reflexión profunda nos invade respecto de la degradación del espacio universitario como lugar de deliberación racional, reemplazándolo por la confrontación, la descalificación y la imposibilidad de escuchar al otro. Y es que no solo dañaron a la mejor de la nuestras, sino que a toda su familia. Lincolao creció en la Villa General Baquedano, de Maipú, cursó la enseñanza media en un liceo público y estudió pedagogía en Castellano en la U. de La Serena. Emigró en 1997 a EE.UU., donde partió como mesera y haciendo aseo, entre otras cosas. Llegó a ese país con US$500. Lincolao comenzó formando su patrimonio de a poco en EE.UU., cuando entró a trabajar en el sector público. En 2007, integró el equipo de transición que entró a manejar el sistema de escuelas públicas de Washington DC, al inicio de la administración del alcalde Adrian Fenty, ese mismo año.
De ahí fue escalando y en 2009 aparece nombrada en documentos oficiales como directora interina del Departamento de Parques y Recreación del gobierno del Distrito de Columbia, aunque a fines de ese año, en octubre, el consejo municipal de Washington DC rechazó su nombramiento, pero pudo lidiar directamente con la clase política local de la capital de los Estados Unidos. Ahí administró también un presupuesto anual de unos US$41 millones aproximadamente, según la revista de finanzas, negocios y liderazgo Worth..