Autor: Mauricio Rivas Alvear, Director Diario El Austral de La Araucanía
Columnas de Opinión: El hermoso Gibbs y nuestra peor cara
Columnas de Opinión: El hermoso Gibbs y nuestra peor cara os hábitos de limpieza no bastan con barrer, hacer las camas, pasar la Aaspiradora, lavar los platos y botar todos los desechos para que luego los recoja el camión municipal de la basura. Eso sólo queda para resguardar el orden dentro de los metros cuadrados de nuestros domicilios. Los hábitos de limpieza también deben emplearse fuera de las puertas de las viviendas. En la calle, en los espacios públicos, en cualquier lugar que forme parte de nuestro entorno, de nuestra ciudad, incluso en otras cuando estamos de visita. Los hábitos de limpieza y cuidado por el medio ambiente forman parte de una construcción cultural amparada en valores, educación y actitudes que definen la relación de las personas con el entorno. Con la vida, con la Tierra y el planeta. Estos hábitos son adquiridos, se asimilan y transmiten a través de la educación, conductas compartidas en la familia y la sociedad.
Lo que ocurre, y que llevamos denunciando hace varias semanas, en el tesoro ecológico, urbano y verde llamado Canal Gibbs, que recorre gran parte de nuestro Temuco, es un claro tapis de urgencia para construir una mirada cultural, de bien común y de, una vez por todas, preocuparnos y cuidar nuestro entorno, como si fuera propio, como si se trataran de esos metros cuadrados que, a día a día, la mayoría, nos esmeramos en mantener limpios y ordenados. Sin embargo, aquello que debiese ser una preocupación y responsabilidad ciudadana no siempre es así.
En diferentes tramos del Canal Gibbs, de norte a poniente, vemos como algunas personas forman en este hermoso espacio verdaderos microbasurales, donde abundan las botellas, latas de bebidas, bolsas llenas de basura, colchones, televisores, ropa en desuso, tambores de aceite, neumáticos, plásticos, ramas de árboles que tiraron al canal luego de podar sus patios, incluso hasta propaganda de los candidatos, considerando que las elecciones pasaron hace rato. Lo ocurrido el pasado jueves, cuando vecinos captaron a un camión arrojando un centenar de neumáticos a las aguas del canal, en el sector de Pueblo Nuevo, ya es la guinda de la torta. El ideólogo, tal como prometió el alcalde, debe ser identificado y recibir las sanciones correspondientes a este tipo de infracciones. Sin embargo, en este caso llama la atención la magnitud de la falta, pero hay otros casos, no tan rimbombantes, que igual debieran ser sancionados.
Como aquellos individuos que arrojan carros de supermercados, scooter y bicicletas de aplicación, que una vez ocupados encuentran destino en las aguas del canal, donde hay una rica fauna y flora que se ven gravemente afectadas por estas incivilidades que no tienen explicación, la cual está presente en todos los tramos de la ciudad. Sin embargo, está la coincidencia de que estos últimos ejemplos se dan en las cercanías de los barrios acomodados y a pocos metros de algunos colegios particulares pagados de la ciudad.
Si bien el municipio de Temuco, a través de su Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Ornato, tiene la responsabilidad de vigilar, limpiar y ejecutar una mantención permanente del canal, así también como de otros espacios públicos afectados por las peores conductas ciudadanas, no es menos cierto que la gran responsabilidad es de todos los habitantes de Temuco y de quienes nos visitan. Nos jactamos de vivir en una ciudad limpia y ordenada, sin embargo, a veces atentamos contra ese anhelo mostrando nuestra peor cara. Autor: Mauricio Rivas Alvear, Director Diario El Austral de La Araucanía. C Opinión MÁS DE 13,5 KILÓMETROS ES LA EXTENSIÓN DEL CANAL GIBSS, UN CORREDOR BIOLÓGICO NATURAL QUE CRUZA TODA LA CIUDAD DE TEMUCO.