Semana Santa en alerta: siete muertos en rutas del país marcan crudo balance del fin de semana largo
Semana Santa en alerta: siete muertos en rutas del país marcan crudo balance del fin de semana largo Crónica El fin de semana largo de Semana Santa dejó hasta ahora un balance doloroso en las rutas del país.
Carabineros entregó este domingo su tercer informe oficial e informó que la cifra de personas fallecidas en accidentes de tránsito se elevó a siete, en un escenario que vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de la conducta vial en jornadas de alto flujo vehicular y desplazamientos masivos. Según detalló el teniente coronel Carlos Cortés, de la Prefectura de Tránsito y Carreteras, cuatro de las víctimas murieron en atropellos y tres en colisiones.
La explicación entregada por la policía uniformada resulta particularmente reveladora, porque no se trata solo de números, sino de patrones de riesgo que se repiten una y otra vez en carreteras y zonas urbanas del país. En el caso de los atropellos, la principal causa fue la exposición de peatones en lugares no habilitados o el cruce de calzadas en sectores que no cuentan con condiciones viales seguras. En las colisiones, en tanto, el factor predominante fue la conducción desatenta a las condiciones del tránsito del momento. La radiografía entregada por Carabineros muestra que el problema no se agota en el azar ni en la fatalidad. Lo que aparece con fuerza es la reiteración de conductas imprudentes, tanto de peatones como de conductores, en medio de un contexto donde las rutas operan bajo una presión extraordinaria. Los fines de semana largos en Chile suelen activar un aumento masivo de viajes interurbanos, y con ello también una mayor exposición al riesgo. Pero aun considerando ese escenario, las cifras siguen evidenciando que gran parte de los siniestros viales no responden a hechos inevitables, sino a errores humanos evitables. En materia de fiscalización, la institución informó que desde la tarde del jueves se habían controlado 75 mil vehículos en todo el país y aplicado 13.556 exámenes para detectar consumo de alcohol y drogas.
Como resultado de esas labores, 122 personas fueron detenidas por conducir bajo la influencia del alcohol y otras 35 por manejar bajo los efectos de drogas, datos que refuerzan la magnitud del problema y explican por qué las autoridades insisten en que la prevención no puede relajarse ni siquiera en jornadas festivas. El balance policial también detalló que, a nivel nacional, se han cursado 2.820 infracciones durante este fin de semana largo. De ellas, 1.900 corresponden a exceso de velocidad, 752 al no uso del cinturón de seguridad y 39 al incumplimiento del sistema de retención infantil.
Además, seis personas fueron detenidas por circular a más de 60 kilómetros por hora sobre la velocidad máxima permitida, una conducta que Carabineros recalcó no constituye una simple infracción, sino derechamente un delito por velocidad temeraria. Las cifras son elocuentes y también inquietantes.
Que la gran mayoría de las infracciones esté asociada al exceso de velocidad deja al descubierto una conducta persistente que, pese a las campañas preventivas y al endurecimiento de los controles, sigue instalada como una de las principales amenazas en las carreteras chilenas. A ello se suma el desuso del cinturón de seguridad y la omisión de sistemas de retención infantil, dos faltas que no solo reflejan irresponsabilidad, sino una peligrosa subestimación del riesgo. En otras palabras, no se trata solo de movilidad, sino de cultura vial, de disciplina y de respeto por normas mínimas de autoprotección. En paralelo, Carabineros informó que más de 360 mil vehículos salieron desde la Región Metropolitana, una cifra 10% menor a la proyectada inicialmente. Sin embargo, al mismo tiempo se registró un 10% más de ingresos a Santiago.
En total, unas 580 mil máquinas hicieron uso de las rutas de entrada y salida de la capital durante este fin de semana largo, lo que confirma el alto nivel de movimiento vehicular que marcó la conmemoración religiosa y turística en el país. Frente a este escenario, el llamado de la autoridad fue claro: regresar temprano y planificar el viaje.
Cortés insistió en que las condiciones técnicas de las rutas y el trabajo de los operadores están preparados para responder, pero remarcó que la seguridad depende también del comportamiento de quienes conducen y de quienes se desplazan por carretera. La advertencia no es menor, porque en las horas de retorno suele concentrarse una parte importante del riesgo, especialmente cuando el cansancio, la ansiedad por llegar o la congestión comienzan a jugar en contra. En la presentación del balance también participaron los ministros de Obras Públicas, Martín Arrau, y de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange. Arrau destacó que el país ha mejorado su infraestructura vial en los últimos años, pasando de rutas más limitadas a autopistas de mayor estándar y, en muchos casos, con sistemas de flujo libre. Sin embargo, advirtió que ni siquiera una red moderna está diseñada para absorber sin dificultad flujos excepcionales y concentrados en pocas horas, pues hacerlo tendría un costo altísimo para el país. Por ello, insistió en que la planificación de los viajes sigue siendo una responsabilidad compartida entre el Estado y la ciudadanía. Por su parte, el ministro Louis de Grange puso el acento en la dimensión humana de esta estadísti ca. Señaló que las muertes por accidentes de tránsito están entre las principales causas de fallecimiento en Chile y que, en el caso de los jóvenes menores de 30 años, incluso representan la primera causa.
También indicó que, hasta el momento, la cifra de fallecidos es similar a la del año pasado, lo que para las autoridades sigue siendo motivo de profunda preocupación y tristeza, especialmente porque el objetivo de estos operativos es precisamente evitar que los desplazamientos masivos terminen en tragedia. Más allá del detalle técnico, el tercer balance de Semana Santa deja una señal preocupante: Chile sigue enfrentando una deuda severa en materia de seguridad vial. Cada fin de semana largo repite una escena conocida, con rutas saturadas, controles reforzados, llamados a la prudencia y, lamentablemente, nuevas víctimas fatales. El problema ya no puede ser leído solo como una contingencia estacional, sino como la expresión de hábitos inseguros profundamente arraigados, desde el exceso de velocidad hasta la distracción al volante y la imprudencia peatonal. Lo ocurrido en estas jornadas vuelve a recordar que ningún viaje vale más que una vida. Las cifras, los controles y las multas son necesarios, pero no suficientes si no existe un cambio efectivo en la conducta de los usuarios de las vías. En medio del retorno de miles de automovilistas a Santiago y a otras ciudades del país, el mensaje de la autoridad busca evitar que el balance final de Semana Santa siga creciendo en víctimas.
Porque detrás de cada número hay una familia golpeada y una tragedia que, en muchos casos, pudo haberse evitado.. Carabineros informó que cuatro de las víctimas fallecieron en atropellos y tres en colisiones, mientras las autoridades reforzaron el llamado a planificar el retorno y extremar las medidas de seguridad en carretera.