Autor: RODRIGO ÁLVAREZ ZENTENO Abogado, expresidente de la Cámara de Diputados y exministro
Columnas de Opinión: Política chilena y relaciones internacionales
Columnas de Opinión: Política chilena y relaciones internacionales Hace unos días, en Tele13 Radio, invité a la mayoría de los políticos a escribir 100 veces la frase “El Estrecho de Magallanes es absolutamente chileno y las relaciones internacionales importan”. Lo sugería no pensando en la respuesta de la vocera a un asunto internacional, sino fundamentalmente contra aquellos parlamentarios y dirigentes que con risa y rapidez la criticaban; pues estoy seguro de que la inmensa mayoría de ellos no sabe dónde está Punta Dungeness o el Cabo Espíritu Santo. Tampoco aprecian que el Estrecho de Magallanes es una gigantesca “carretera” de más de 550 kilómetros, de trascendencia mundial.
Mucho menos conocen del tratado de Límites de 1881, el Protocolo de límites de 1893, el Laudo arbitral de 1902 o el Tratado de Paz y Amistad de 1984. ¿Por qué? Porque para la política chilena reflejo lamentable de la actitud de la sociedad nacional, los temas internacionales, la política exterior y las posiciones estratégicas no importan ni interesan. Basta recordar que, en la larga campaña presidencial de 2025, prácticamente nadie preguntó sobre estas materias. A lo más, una referencia marginal a Maduro, pero sobre todo, por el efecto local de ese gobierno. Tampoco hubo preguntas, ante todo un mundo incluyendo vecinos que se rearma y moderniza, sobre qué iban a hacer con nuestra defensa, en un escenario de necesidades de renovación de equipamiento militar y estrechez fiscal. No importa.
Así ha sido siempre, salvo períodos del siglo XIX, y por ello nuestros políticos de 1881, limitando la soberanía, podían aceptar la neutralización y liberalización completa de la navegación en el Estrecho o esa extraña declaración de que el paso no podía ser fortificado. También se podía aceptar la pésima composición del tribunal arbitral sobre Laguna del Desierto y pronunciar la frase de qué importan unos kilómetros más o menos. O reiterar el apoyo genérico a pretensiones oceánicas y territoriales, cuando han cambiado las circunstancias. No hay efectos políticos. Pero esta dejación y lejanía es aún más equivocada y peligrosa por dos razones.
Primero, porque algo muy admirable para la sociedad argentina, para sus políticos y Fuerzas Armadas la visión es absolutamente contraria: sí les importa, ahora y en su historia. ¡Y mucho! Y por ello cuando un contraalmirante jefe de Hidrografía no de personal o abastecimientos declara, contra texto expreso de tratados, que la boca oriental del Estrecho es argentina, no es un error. Es una tesis. Declaración que incluso reivindicó la Política de Defensa trasandina, que aspiraba a espacios compartidos y un “control conjunto” de áreas marítimas como el Estrecho de Magallanes. Texto que, por lo demás, sigue publicado en el Boletín Oficial del Estado argentino, pese a la promesa de derogarlo, anunciada hace dos años por el Presidente Milei. No son errores: son los fundamentos de postulados geoestratégicos. Segundo, porque en toda época, pero aún más en tiempos de crisis mundiales como lo prueban guerras o presencias de bases o instalaciones centenarias, los pasos oceánicos y marítimos cobran una relevancia inmensa. Llámense (para no mostrar solo la evidencia actual del estrecho de Ormuz) Gibraltar, Dardanelos, los estrechos indonesios o los Cabos de Buena Esperanza y Agujas. Por eso también el interés de Estados Unidos sobre Groenlandia, cuando se abren sorprendentemente rutas árticas. Chile tiene escasas bazas en el tablero internacional.
La producción de cobre y litio, su espacio marítimo, Isla de Pascua y nuestro gigantesco territorio antártico; pero pocas son más importantes que el control de un paso como el Estrecho de Magallanes; la presencia en el Mar de Drake (mar de Hoces para Argentina y algunos otros países iberoamericanos... por justas razones históricas con el marino español, pero también para no darle el nombre de un corsario inglés), y la entramada ruta del Beagle y los canales patagónicos pero su protección y desarrollo, habitualmente a la política y a nuestra sociedad tristemente no le importan. Autor: RODRIGO ÁLVAREZ ZENTENO Abogado, expresidente de la Cámara de Diputados y exministro. “... Para la política chilena —reflejo lamentable de la actitud de la sociedad nacional—, los temas internacionales, la política exterior y las posiciones estratégicas no importan ni interesan... ”.