Pablo Burchard y Pascual Gambino: dos maestros de la pintura local
Pablo Burchard y Pascual Gambino: dos maestros de la pintura local E s conocido que Talca ha sido cuna de destacados cultores del arte pictórico, algunos de los cuales han trascendido a nivel nacional.
En ese tenor, los nombres de Nicanor González Méndez, Agustín Abarca, José Agustín Araya, Clarisa Donoso Bascuñán, Jacques Daigre Cazeneuve, Blanca Mandiola Solar, Florencio Umaña, Isidoro del Solar Urrutia, Elisa Avaria Delgado, los hermanos José Fortunato y Federico Rojas Labarca -entre otros/ asson un sólido ejemplo de ello.
Pléyade de pintores que forman parte del universo de célebres personajes de una ciudad que, quizás, no ha dimensionado adecuadamente su jerarquía y trascendencia; escenario en el cual se insertan Pablo Burchard y Pascual Gambino, pintores quizás no muy estudiados en el ambiente local.
Oriundo de Uruguay En recortes de periódicos del Archivo Benito Riquelme del Centro de Documentación Patrimonial (CDP) de la Universidad de Talca, el académico Francisco Norambuena -Licenciado en Historiaencontró aspectos poco conocidos del pintor talquino Pascual Gambino, los que articulados con otros antecedentes han permitido trazar una semblanza más "completa" de su vida. Hijo de padres italianos, Pascual Gambino Tuccillo nació el 19 de abril de 1891 en Montevideo, Uruguay.
En 1892 llegó a Chile junto a su familia -cuando apenas tenía 10 meses de edad-, iniciándose muy joven en el arte, pues su afición por la plástica se manifestó precozmente en su niñez, "cuando solía modelar figuras en greda, masa y alquitrán. Fue durante un viaje a Buenos Aires, en el cual su padre, don Lorenzo Gambino, requería la atención de un médico, que este último observó uno de los dibujos del joven Pascual. El médico, impresionado, sugirió al padre del muchacho que no desperdiciara su talento y que lo alentara a estudiar pintura.
Así fue como al volver a Chile Gambino inició sus estudios en dibujo y pintura bajo el tutelaje de Aristodemo Lattanzi durante un año" (Norambuena, 2024). Alumno del afamado Liceo de Hombres de Talca, en años posteriores recordaría la silueta inolvidable del rector Enrique Molina, así como las enseñanzas -en sus aulas y espaciosde Alejandro Venegas y la influencia pictórica de los hermanos José Fortunato y Federico Rojas Labarca. Para él fueron idealizados maestros de su adolescencia. De esa manera, a los 16 años ya realizaba retratos a lápiz y copiaba fotografías.
Debido a su pasión y aptitudes por los trazos, las formas y la pintura, en 1907 ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Santiago de Chile, donde tomó clases de dibujo, composición y colorido claroscuro. Allí fueron sus maestros Pedro Lira, Juan Francisco González, Virginio Arias, Alberto Valenzuela Llanos, Pablo Burchard, José Caracci, Nicanor González Méndez, Pedro Reszka y Fernando Álvarez de Sotomayor.
Paralelamente, estudió tres años en la Escuela Jorge Valderrama Gutiérrez El primero de ellos, si bien nació en Santiago en 1875, se vinculó con Talca en 1903 al desempeñarse como profesor de dibujo en la Escuela Secundaria de esa ciudad, obteniendo el Premio Nacional de Arte en 1944. Y el segundo de los mencionados nació en 1891 en Montevideo -Uruguay-, llegando a Talca muy niño, ingresando después a la Academia de Bellas Artes de Chile en 1907 Pablo Burchard: Paisaje de Constitución. Óleo sobre tela de 100 por 70 centímetros.
Colección Jorge Landea; y Retrato de Pablo Burchard realizado por Pedro Lira.. Pablo Burchard y Pascual Gambino: dos maestros de la pintura local Nocturna de Dibujo de la Sociedad de Fomento Fabril, en cuyas aulas fue alumno de Nicanor González Méndez, talquino como él.
Es probable que en 1912 decidiera continuar su carrera de pintor de manera autodidacta, años en que contrajo matrimonio con Inmaculada Achille Lacaria, dama santiaguina que lo llevó a incursionar como distribuidor de vinos en la capital, sin abandonar por cierto su caballete ni sus pinceles con los cuales retrató a personalidades de la época.
Empero, como los negocios no eran lo suyo naufragó estrepitosamente, regresando a Talca para dedicarse a trabajos agrícolas vinculados a su viña y paralelamente a la pintura, ocasión en que retrató a los personajes más connotados de la élite local, "entre los que se encontraban Esteban Calaf, Federico Weston, Primitivo Donoso, Francisco Hederra, Carlos Schorr, la madre de Máximo Barahona, así como la familia Figari" (Norambuena, 2024), y varios otros.
En aquel entonces se produjeron sus primeros envíos al Salón Oficial de 1916 y 1921, obteniendo tercera y segunda medalla respectivamente; en 1929 ganó una segunda medalla al presentar un retrato de su madre; y al año siguiente alcanzó la primera medalla en pintura con un cuadro de su esposa. En 1936, el Directorio de la Sociedad Nacional de Bellas Artes acordó que se le reconociera como un artista chileno.
Esa y otras distinciones fueron una gran motivación para continuar creando, por lo que en 1940 decidió volver a radicarse en Santiago, participando en salones, exposiciones y encuentros sociales que lo colocaron en el centro del circuito artístico nacional.
Fue así como ese año los premios no cesaron de justipreciarlo, obteniendo el Premio de Honor en el Salón Nacional, en el cual presentó algunos paisajes y un desnudo; y en 1944 se le otorgó el Premio de Retrato por el lienzo sobre la pintora Raquel González, todo lo cual lo fue consolidando en el competitivo ambiente artístico criollo.
De igual forma, con el paso del tiempo llegó a ser Director y Vicepresidente de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Chile (1948), además de delegado de la Sociedad de Bellas Artes de Madrid, en España, hasta que en 1985 se le otorgó la ciudadanía chilena por gracia.
Su obra plástica se enmarca, según expertos, en los cánones tradicionales de la pintura chilena de principios del siglo XX, en donde sobresalen retratos, desnudos y flores... antes que ésa experimentara un gran impulso con la llegada de movimientos vanguardistas como el Cubismo y el Surrealismo.
De esa manera, ante la presencia del modelo, ya sea a través de un retrato o un desnudo, continuó la tradición pictórica de sus maestros, puesto que en sus obras se puede apreciar candor y sensualidad, especialmente al seguir la línea cerrada que conforma la figura.
En sus retratos se caracterizó por captar fielmente la representación del modelo, logrando percibir el alma y la impronta psicológica del retratado, como se evidencia en la efigie que le hizo al Presidente de la República don Arturo Alessandri Palma (... ). En síntesis: ya a mediados del siglo XX su talento y perseverancia lo afianzaron como uno de los retratistas nacionales con mayor demanda, por lo cual instaló su taller en el séptimo piso del Edificio del Banco de Chile (Santiago). Longevo, vivió hasta los 103 años, pero solamente pudo pintar hasta los 83 años, cuando la inhabilidad física le impidió tomar los pinceles para continuar haciéndolo. Falleció en Santiago el 16 de abril de 1994. Sus obras se encuentran distribuidas en colecciones públicas -Museo O'Higginiano y de Bellas Artes de Talcay privadas. Profesor y pintor Pablo Burchard Eggeling nació en Santiago el 4 de noviembre de 1875.
Su padre, Teodoro Burchard, fue un arquitecto alemán que llegó a Chile hacia 1855, e introdujo el estilo gótico, razón por la cual él también siguió la carrera de Arquitectura en la Universidad de Chile, sin llegar a terminarla.
Más tarde continuó su formación artística en la Academia de Bellas Artes de Santiago -creada en 1880-, donde sus maestros de pintura, entre ellos Pedro Lira, reconocieron en él un talento innato y una gran sensibilidad artística. En su juventud formó parte de la Colonia Tolstoyana. Su talento irrumpió intempestivamente en 1895, al obtener un premio en dibujo. Brilló, posteriormente, en certámenes plásticos de Sevilla, Buenos Aires y Pittsburg, culminando con el Premio de Honor en el Salón Oficial de 1936.
Pues bien, ese espíritu alerta y colorido, a la par que humilde servidor del arte, destacó en sus temas como explorador de instantes cargados de nostalgia: el cardenal solitario, la tosca taza chilena, la casa de campo, un perro recibiendo a su amo, la mesa en el patio, una tarde dominguera, los animales en los bebederos ante amplios muros de cal. Académicamente iluminado por Bonnard y Vuillard, su parco cromatismo y dibujo abreviado supo estimular vocaciones e introducir vientos frescos de renovación a la pintura criolla. Burchard pintó lo íntimo, fue un retratista de "momentos", de situaciones paralogizadas que -guardando proporcionesle acercaron al genial Giorgio de Chirico.
Casi octogenario viajó a Europa durante un par de años, dibujando en el césped y paseos madrileños (1952); permaneció tardes enteras dibujando en las salas del Museo del Prado en Madrid; durante casi treinta años dictó clases, desempeñándose como profesor de dibujo en la Escuela Secundaria de Talca y en el Liceo de Niñas Nº 6 de Santiago, y en 1932 como académico universitario. Llegó a Talca por la incomprensión familiar que le significó el no seguir Arquitectura, como su padre alemán. En esta urbe fue una inspiración y ejemplo para muchos, en especial para el pintor Nicanor González Méndez, quien le recordaría siempre con especial admiración. Ganador del primer Premio Nacional de Arte en 1944, su figura patriarcal impulsó el vuelo lírico de la plástica vernácula. Algo de su filosofía interpretativo-pictórica quedó atrapada en esta apreciación: "Una tarde que paseaba por el campo, observé una mata de cardo, y recibí una intensa impresión de belleza. Acudí otro día a pintarla, pero tuve una gran decepción: la mata de cardo me pareció vulgar, como si la obra de un maléfico la hubiera transformado.
No me desanimé por esto, pensando que el fenómeno era debido a un efecto de luz, y durante algún tiempo espié el momento en que los rayos del sol revistieron nuevamente al cardo de la belleza que había entrevisto. Fue inútil, el milagro no se repitió.
Esto me hizo meditar largo tiempo, hasta que adquirí la certidumbre que esa belleza no estaba en el cardo, ni tampoco en los rayos de sol, sino en una especial disposición de mi espíritu, que en un momento había armonizado la visión exterior y mi vida íntima.
Esto me confirmó en la idea que la obra de arte fluye del artista y se incorpora en una visión objetiva". Se le ha considerado un pintor solitario, apartado de grupos, ya que al parecer nunca se interesó por estar al tanto de las corrientes pictóricas de moda o las tendencias impuestas por el Realismo y el Impresionismo. Falleció en Santiago de Chile, el 13 de julio de 1964. Muchos de sus descendientes siguieron sus pasos en la pintura, entre ellos su hija Cuca Burchard y sus nietos: Carolina y Gonzalo Landea.
Premios y concursos Nombrado Miembro Académico de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile en 1955, Santiago, Chile; entre sus reconocimientos destacan Premio Nacional de Arte 1944; Premio de Honor 1941, Exposición del IV Centenario de la Fundación de Santiago; 1939 Premio Medalla de Plata, Latin American Exhibition of Fine Arts and Applied Art, Riverside Museum, Nueva York; 1938 Premio Certamen Edwards, Salón Oficial, Santiago; 1936 Premio de Honor, Salón Oficial; 1935 Premio en Carnegie International Exhibition, Pittsburgh, Estados Unidos; y 1934 Certamen Van Buren, Salón Oficial, Santiago. Caleta de Quintero, 1920. Óleo sobre lienzo de Pablo Burchard. Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago. Cerro Santa Lucía, de Santiago. 670 por 512 centímetros. Óleo sobre tela del pintor Pablo Burchard. Museo Nacional de Bellas Artes. Fotografía de Pascual Gambino Tuccillo; y Naturaleza muerta, óleo sobre madera que se exhibe en el Museo Palacio Baburizza de Valparaíso..