Autor: MARÍA PASTORA SANDOVAL
El lobby de la IA llega a América Latina y Chile no está exento
El lobby de la IA llega a América Latina y Chile no está exento Un cuarto de los lobistas federales en Washington están hoy involucrados en asuntos de inteligencia artificial. OpenAI, Anthropic, Meta y Google han abierto oficinas en la capital estadounidense, multiplicado su gasto en lobby y organizado conferencias para moldear la política tecnológica antes de que exista regulación. Y lo que ocurre en Washington no es un fenómeno aislado, es un modelo que se replica. ¿Es legal? Sí. ¿Es legítimo? Esa es la pregunta que incomoda. Fue el New York Times el que reveló los detalles de esta práctica. Hoy existe un lobista de big tech por cada dos miembros del Congreso.
Isabel Sunderland, responsable de política tecnológica en Issue One, organización de rendición de cuentas gubernamental sin fines de lucro, es directa: “Lo que vemos se parece cada vez más al manual que usó la industria del tabaco, pero operando a mayor velocidad y escala”. Cuando un pequeño número de empresas enormemente poderosas domina la conversación regulatoria, la regulación puede diluirse antes de que siquiera exista, advierte. El resultado: estándares de seguridad más débiles, menos transparencia y más barreras para la rendición de cuentas. El argumento que repiten OpenAI, Meta y Google (que regular la IA frenaría su competitividad frente a China) tampoco convence a Sunderland. “La pregunta no es si Estados Unidos debe liderar en IA, sino si eso significa dar a las empresas un pase libre para evitar la fiscalización. Salvaguardas sólidas no debilitan la competitividad estadounidense, ayudan a protegerla”, afirma. GESTIÓN DE INTERESES EN AMÉRICA LATINA Una investigación reciente documentó casi 3.000 acciones de influencia de la industria tecnológica en diez países latinoamericanos y la Unión Europea entre 2019 y 2025. Más de 1.500 representantes del sector interactuaron con más de 2.500 funcionarios públicos. “Es una campaña altamente organizada para definir las reglas de la IA antes de que los resguardos significativos puedan establecerse”, describe Sunderland. En Chile, donde Meta y Google ya se han reunido con la ministra de Ciencia, así como con la subsecretaria de Telecomunicaciones, los expertos locales llaman a la cautela sin alarmismo.
La abogada María José Arancibia, doctoranda y académica de la Universidad de Talca, reconoce que el país tiene una base institucional (Ley del Lobby, Ley de Transparencia, registros de agenda pública), pero advierte que debe fortalecerse. “En materia de IA, la influencia no siempre se manifiesta como una reunión formal. Muchas veces aparece en informes técnicos, financiamiento de estudios o propuestas normativas redactadas con alto nivel de especialización”, explica.
La experta plantea además que el riesgo concreto no es que las grandes empresas participen en la discusión regulatoria algo legítimo e incluso necesario, sino que esa participación se vuelva desproporcionad a o t e r m i n e s u s t i t u y e n d o l a deliberación pública.
Su propuesta es que “la respuesta jurídica no debiera ser ni prohibir por miedo ni desregular por entusiasmo”. Andrés Pumarino, abogado, socio de Pumarino Consultores y profesor del Magíster de IA de la UC, apunta a un riesgo concreto: muchas empresas ya usan IA sin políticas internas, sin evaluación de impacto ni controles contractuales con proveedores. “No hay inteligencia artificial responsable sin protección de datos personales, y no hay protección de datos efectiva sin ciberseguridad”, sostiene.
Con la Ley 21.719 sobre Protección de Datos Personales entrando en vigencia el 1 de diciembre de este año, el desafío es gobernar estas tecnologías y saber qué datos se usan, para qué, cómo se protegen y quién responde cuando una decisión automatizada afecta derechos. Pumarino es enfático en que el principal vacío hoy no es solo normativo, sino también organizacional; en específico, que muchas empresas usan IA sin saber realmente qué están haciendo con los datos de sus clientes. “Si el regulador depende técnicamente de los mismos actores que debe fiscalizar, la independencia se debilita”, alerta. El diagnóstico es compartido: la participación de la industria en el debate regulatorio es legítima, pero debe responder a un equilibrio y no a una intromisión sin control.
Todos los países tienen el desafío de legislar antes de que sea tarde, lo que no siempre se logra; y hoy se abre una oportunidad para que Chile pueda adelantarse a que el lobby llegue a las actuales escalas boreales. En materia de IA, la influencia (... ) muchas veces aparece en informes técnicos, financiamiento de estudios o propuestas normativas”. MARÍA JOSÉ ARANCIBIA Doctoranda y académica de la Universidad de Talca Autor: MARÍA PASTORA SANDOVAL. Está pasando en Estados Unidos y no es un fenómeno aislado. Tres expertos analizan cómo esa influencia corporativa está llegando a la región y qué puede hacer el país al respecto.
REGULACIÓN TECNOLÓGICA: ‘‘En materia de IA, la influencia (... ) muchas veces aparece en informes técnicos, financiamiento de estudios o propuestas normativas”. MARÍA JOSÉ ARANCIBIA Doctoranda y académica de la Universidad de Talca EN CHILE META Y GOOGLE ya se han reunido con la ministra de Ciencia, así como con la subsecretaria de Telecomunicaciones. ‘‘Lo que vemos se parece cada vez más al manual que usó la industria del tabaco, pero operando a mayor velocidad y escala”. ISABEL SUNDERLAND Responsable de política tecnológica en Issue One