Editorial: ¿Ayuda al pueblo o al régimen?
Editorial: ¿ Ayuda al pueblo o al régimen? otros países que lo suministren, impuestas por EE.UU. luel debate que se ha generado respecto de la ayuda humanitaria a Cuba está insoslayablemente ligado a las definiciones político-económicas del régimen y que eso genera la natural reacción humana de ofrecer ayucubano. Desde que asumió Fidel Castro, en 1959, da. El propio EE.UU. lo ha hecho a través de Caritas, un Cuba siempre dependió de la cuantiosa y generosa ayuda externa, primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela.
La excepción fue el período comprendido entre la caída de la URSS y el ascenso de Hugo Chávez, denominado por ocurre, la ayuda es siempre transitoria, y dura solo mientras Fidel Castro como “el período especial”, en el que el pueblo subentendiéndose que después los países podrán mantecubano sufrió aún mayores estrecheces y dificultades que nerse por sí mismos. No es el caso de Cuba. Su gobierno no las normales.
Cuba vive, pues, la constatación del fracaso de su modelo político-económiHay hipocresía en el PC chileno cuando habla co, ejemplificado en lo económico por la producción azude preocupación por el pueblo cubano. carera cubana otrora su orgullo que, de un máximo de 8 millones de toneladas logradas en 1989, cayó a unas 350 mil toneladas en 2023, y a la mitad de eso en los años siguientes; y, en lo político, porque en la última década, la dictadura del PC cubano ha provocado la emigración de casi uno de cada cinco de sus habitantes.
A pesar de ello, los dirigentes insisten en mantener su modelo, lo que logran solo mediante la férrea dictadura que han ejercido por 66 años, privando a su pueblo del ejercicio de la democracia y la libertad. Es desde esa perspectiva como debe analizarse la ayuda a Cuba.
Es efectivo que la suspensión de la entrega de combustible desde Venezuela y las anunciadas sanciones contra go de forzar la salida de Maduro, han agudizado las penosas condiciones en las que se desenvuelve el pueblo cubano, organismo de la Iglesia Católica. Sin embargo, el problema cubano no proviene de catástrofes naturales. Cuando eso se resuelven las urgencias de las personas más afectadas, está en condiciones de sobrevivir sin apoyo permanente. De ahí que la ayuda que ahora los países ofrezcan a Cuba no resolverá los problemas de la isla.
La oferta, en el caso chileno, estuvo precedida de fuertes presiones del PC criollo, cuyo discurso de apoyo al pueblo cubano resulta hipócrita, pues nunca se preocupó de aquellos cubanos reprimidos por el régimen, que reclamaban libertad para impulsar un cambio político-democrático que terminara con las humillantes condiciones de vida que su gobierno les ha impuesto.
La ayuda a Cuba, motivada por la natural compasión que esta coyuntura genera, requiere contrapesar el alivio transitorio que ella pueda traer con el sufrimiento permanente que su régimen sigue provocando, y que sus dirigentes continúan sin disposición de modificar.
Reconstrucción y Contraloría na serie de cinco informes elaborados por la Contraloría han presentado evidencia de severas irregularidades en el proceso de reconstrucción en la Región de Valparaíso luego de los trágicos incendios de febrero de 2024. Dichas irregularidades llegan a un grado tal que los antecedentes fueron enviados al Consejo de Defensa del Estado y al Ministerio Público para que evalúen si corresponde perseguir acciones penales. Todo esto hace aún más grave la situación de lento avance en la reconstrucción y genera la justificada indignación de los afectados y de la ciudadanía. Entre las irregularidades mencionadas, se cuenmo en la dirección regional de arquitectura del MOP, todas agencias del Estado responsables, son innumerables. Se ha argumentado que la urgencia y la falta de una unidad especializada en el Estado para hacerse cargo de estos desastres estarían a la base de los problemas. Es una justificación muy pobre.
En el caso, por ejemplo, del municipio de Viña, que en varias ocasiones ha enfrentado situaciones similares aunque en ellas, es cierto, no se perdieron tantas vidas, la Contraloría detectó que no existía algo tan básico como un manual de procedimientos para abordarlas.
Y es que, en general, las irregularidades tienen su origen en fallas de este carácter, que no requieren tan sobreprecios por arriendos de maquinaria pesada que llegan a un 378 por ciento (detectados mediante comparaciones con arriendos similares en contextos equivalentes), así como pagos por obras no ejecutadas y otras con insuficiente comprobación de que lo fueran.
Ha llamado particularmente la atención la contratación vía trato directo de una empresa que no contaba ni con la maquinaria ni con los trabajadores necesarios, todos los cuales subcontrató por valores muy inferiores a lo recibido del Estado. Si los lentos avances en la reconstrucción son difíciles de comprender, más lo son las incapacidades para gestionar procedimientos que son habituales en este tipo de situaciones. En efecto, no hay aquí procesos que sean desconocidos o excesivamente complejos.
Pese a ello, los desórdenes administrativos detectados en el municipio de Viña del Mar y en las delegaciones regional y provincial, así code nuevas instituciones o plazos prolongados para evi Para un país con un largo historial de desastres es inaudito que los distintos servicios y gobiernos central, regionales y locales aleguen sorpresa, falta de experiencia o insuficiencias institucionales tarse. para lidiar con ellos. Aquí hay una negligencia manifiesta en organizar al Estado para una tarea que exige poner a profesionales capacitados a cargo. Los nombramientos políticos que siguen penetrando el aparato público impiden que esas capacidades mínimas se asienten y puedan utilizarse para estos episodios. Además, cabe preguntarse si la resistencia a instalar procesos básicos en la administración de estas situaciones no es también una manera de aprovecharlas para obtener beneficios propios. Este último es un riesgo siempre posible, pero que puede acotarse con una gestión más profesional.. Aquí hay una negligencia manifiesta en organizar al Estado para una tarea que exige una gestión profesional.