“LOS OBJETIVOS DE TRUMP no son los mismos que los de los venezolanos que quieren libertad”
“LOS OBJETIVOS DE TRUMP no son los mismos que los de los venezolanos que quieren libertad” Dos aspectos sorprendieron al analista, periodista y escritor Álvaro Vargas Llosa sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela hace ocho días. Uno de ellos fue lo ineficaz que resultó la protección cubana afirma que toda persona bien informada sabía que esta existía sobre Nicolás Maduro.
El segundo, “que me ha sorprendido mucho más”, reconoce, “es que creo que nadie imaginó la posibilidad de ver a toda la estructura chavista en pie, salvo la cereza del pastel, que es Maduro, sometida, convertida en vasalla de Washington y a Trump contento con esa posibilidad”. Vargas Llosa recuerda en conversación con “El Mercurio”, en su paso por Chile esta semana, que lleva un cuarto de siglo combatiendo el régimen chavista “y lo he hecho desde dentro de Venezuela también, hasta que ya no pude entrar más”. El intelectual de origen peruano, hoy radicado en Estados Unidos, mira la situación mundial con cautela. Cuenta que ha sido testigo de la “impresionante concentración de poder en manos del presidente” estadounidense y advierte que “estamos presenciando un regreso al siglo XIX” de los nacionalismos, algo que no deja de preocuparlo. Se sabía que Trump había hablado con Maduro, pero ¿ hay que asumir que estaba conversando también con el resto de la cúpula del régimen? No hay ninguna duda.
Esta minitransición, porque es una minitransición, no se hubiera podido producir en estos términos tan acelerados, incruentos, relativamente sencillos, sin un cierto grado de comunicación, de negociación previa. ¿Con quiénes? Es difícil especular. ¿Qué significa esto para el pueblo venezolano? Porque no está Maduro, pero el resto de la cúpula sigue ahí. Antes que nada, nadie con un poco de sensibilidad por el drama venezolano puede dejar de regocijarse por la caída de Maduro, su encarcelamiento, procesamiento y, estoy seguro, su sentencia. Quien no tenga un mínimo de satisfacción por ver a un hombre despótico, cruel, que ha supuesto para su país un drama social sin precedentes desde la guerra de independencia, es de una insensibilidad absoluta.
Lo que está ocurriendo no puede ni remotamente ser una solución ni siquiera de mediano plazo porque es de una inmoralidad absoluta, de una injusticia absoluta y porque, a mi modo de ver, garantiza la perpetuidad del sufrimiento venezolano.
Sería garantizar la permanencia de una dictadura que va a tener el control total del poder; que va a mantener a la oposición reducida a la insignificancia; que va a mantener el control total de los medios de comunicación; que va a impedir la participación política y que, además, va a preservar un sistema económico empobrecedor, aun si abre un poco la economía bajo presión de Washington.
A su juicio, la situación actual solo es comprensible “en el corto plazo, en la medida en que lo que quieran sea garantizar una cierta estabilidad, evitar una guerra civil, una estampida de millones de venezolanos hacia el extranjero”. Sin embargo, advierte: “El riesgo de que Trump se enamore de esta solución, no solamente a corto plazo, sino a mediano plazo, es muy grande porque él es un populista y un nacionalista.
Sus objetivos no son los mismos que los de los venezolanos que quieren libertad”. ¿Cuánto debiese extenderse esta “administración” de Venezuela de la cual habla Trump? Muy poco. (... ) El cálculo de la administración de Trump es que si la oposición tomara el gobierno, toda la estructura de poder militar, que ahora está debajo de Delcy Rodríguez, no se sometería a su autoridad.
Pero después de ver el sometimiento de la estructura chavista a Trump, es evidente que él está en condiciones de dictar los términos de lo que allí ocurra y cualquiera que moviera un dedo contra María Corina Machado se expondría a terminar como Maduro.
“El argumento de que en lo inmediato haya que negociar detalles administrativos (con el chavismo) que requieran mantener esta solución temporal en pie sería aceptable si la oposición estuviera integrada en el proceso, pero no lo está. En estos momentos está totalmente excluida y marginada.
Eso no solamente es inaceptable, sino que garantiza problemas a futuro”. ¿Por qué cree que se ha marginado a la oposición? Ocurre lo siguiente: el Presidente Trump no es un hombre con una formación intelectual democrática, es un hombre instintivamente nacionalista y populista.
El instinto nacionalista implica no solamente la defensa de los intereses propios, sino observar todas las relaciones internacionales en función de una preeminencia de los Estados Unidos, que no tiene en cuenta de manera significativa a la parte contraria. Y la dimensión populista implica no tener un respeto por las instituciones del Estado de Derecho y de la democracia liberal.
Ha llamado la atención lo explícito que ha sido Trump al hablar del petróleo vene¿ Pero es una solución? Sobre Bachelet: “Frente al debilitamiento de las democracias latinoamericanas, por culpa de la izquierda populista (... ) no supo reaccionar como debía” Ante los hechos que vemos en el mundo, ¿qué papel están teniendo los organismos internacionales? Las instituciones son víctimas de la modificación del cambio de paradigma que estamos viviendo. Se han debilitado, han perdido poder, porque el derecho internacional ha perdido poder. Si el derecho internacional deja de tener vigencia porque estamos pasando otra vez a un mundo como el del siglo XIX, evidentemente las instituciones se van a debilitar. No tienen hoy día capacidad para impedir nada de lo que estamos viendo. Este año hay elecciones para la Secretaría General de la ONU. ¿Se abre ahí un espacio para discutir estos temas? Sí, claro. Aunque tengan poco peso, aunque estén fragilizadas, las instituciones zolano. ¿No le juega eso en contra? Sí, por supuesto. Pero el poder que ha concentrado en sus manos es de tal naturaleza que no le importa. Le juega en contra en la medida en que pone sobre la mesa de una manera muy descarnada su verdadera intención, que no tiene nada que ver con restaurar la democracia. Que eventualmente lo haga porque crea que conviene o porque ya tiene al país completamente bajo su control, puede ser, petienen que seguir ejerciendo su rol, haciendo lo que puedan. Y, por supuesto, la elección de un nuevo secretario general es un espacio para ese debate. Lo peor que pueden hacer es apostar ellos mismos por el silencio, por la insignificancia. La expresidenta Michelle Bachelet ha dicho que está dispuesta a competir. ¿Tiene alguna posibilidad? Es difícil decirlo. Yo tengo aprecio personal a ella. He tenido ocasión de tratarla algunas pocas veces. Pero creo que no representa lo que se necesita.
Creo que ha sido una persona que frente al debilitamiento de las democracias latinoamericanas, por culpa de la izquierda populista, que es un poco la raíz de lo que está pasando en la región, no supo reaccionar como debía. El desplazamiento de la socialdemocracia por las izquierdas ro ya es la casualidad. Él no va a trabajar por eso, él va a trabajar por lo que dijo. “Lo lógico habría sido, si ha habido una negociación con esta dictadura, establecer un calendario electoral por lo menos vago.
Pero nada. (... ) Y me sorprende más que el secretario de Estado, Marco Rubio, que es un cubano y que sabe muy bien lo que significa la ausencia de democracia, porque su familia la vivió, no haya dicho una palabra sobre estos temas. revolucionarias o radicales, en parte solamente, se debió a la falta de liderazgo de quienes representaban la socialdemocracia. Y ella la representaba.
Así que si en la región no pudo ejercer ella el liderazgo que debió tener como líder de izquierda, mucho menos lo va a ejercer en el mundo, que es lo que representa un secretario general de Naciones Unidas.
“En cuanto a sus posibilidades, esto siempre es difícil saberlo, porque es un mundo en el que se mueven muchos factores (... ), pero en lo personal, creo que no es la persona ideal por esos antecedentes.
Además, ella jugó un papel, esto no lo olvidemos, importante en el inicio del declive de la economía chilena”. Y agrega: “No sé lo que hará el Presidente electo Kast porque es difícil, me imagino, para él como chileno, negarle a una chilena el apoyo”. n Álvaro Vargas Llosa.. BZEÁBEPILEF (... ) Yo espero que en privado el secretario Rubio esté jugando un papel distinto”. ¿Debería preocuparse el resto de Latinoamérica? En América están pasando cosas interesantes. El populismo de izquierda vive horas bajas y eso es una buena cosa porque ha hecho mucho daño en muchos países.
Lo ha hecho en Chile, que era el faro de América. (... ) El problema es que Estados Unidos no está aprovechando la oportunidad para ejercer un liderazgo moral, cívico y político adecuado para ese proceso. La sensación que uno tiene es que lo que le interesa es una hegemonía, es casi la caricatura de lo que el antiimperialista promedio latinoamericano imagina de los Estados Unidos.
Y eso no es bueno, entre otras razones, porque con lo que está pasando nos estamos asegurando que haya por lo menos dos generaciones de jóvenes latinoamericanos en los próximos años que van a tener un fuerte resentimiento contra Estados Unidos. ¿En qué pie han quedado las izquierdas del mundo? Algunas defendieron el régimen de Maduro incluso después de las elecciones de 2024.
Estamos viviendo, y Chile también lo ha vivido, un debilitamiento de la socialdemocracia o de la izquierda democrática y un resurgimiento de la izquierda revolucionaria, con esta última marginando a la socialdemocracia (... ). En ese contexto, la lectura de Venezuela por parte de la izquierda ha sido la equivocada y, diría, autodestructiva. La que debió estar en primera línea de la lucha contra Chávez y, luego, Maduro debió ser la izquierda, precisamente porque representaba su enfermedad. Sin embargo, la izquierda frente a ella fue sumisa, como lo sigue siendo con Cuba. De lo que ha observado de José Antonio Kast como Presidente electo, ¿qué señales destacaría? Yo valoro dos cosas.
Los gestos que ha hecho desde su victoria, tendiendo hacia la unidad y el diálogo, son gestos de estadista que me parece envían una buena señal a una sociedad que, hay que recordarlo, está muy fragmentada, donde los populismos revolucionarios siguen vivos y muy fuertes (... ). Lo segundo es que ha desenfatizado sus fuertes convicciones valóricas como gran objetivo de gobierno y ha dado mayor relevancia a otros objetivos que tienen que ver con la criminalidad, la economía y el tema migratorio. Tengo algunas diferencias en el tema migratorio, pero pienso también que ha moderado un poco eso. El Presidente electo celebró lo ocurrido en Venezuela. ¿Se apresuró? Me parece bien celebrar la caída de Maduro.
Ahora, a medida que avanzan los días y vemos el proceso discutible en el que está Venezuela, creo que América Latina y los líderes con mayor relevancia en la región van a tener que empezar a jugar un rol tendiente a equilibrar un poco las cosas.
Esto no lo puede hacer un país individualmente, pero Chile puede jugar un rol importante en una concertación de voluntades en la región para transmitir a Washington que es fundamental contar con la oposición democrática venezolana y establecer un calendario electoral por lo menos vago. Kast ha hablado de un corredor humanitario. ¿Pero hacia dónde? A mí me parece una buena idea, porque además lo quiere hacer en concertación con Perú y Ecuador. Pero va a ser imposible establecer ese corredor sin violencia, por lo menos, si los venezolanos no ven que en Venezuela hay un cambio real. Y esto es lo que tiene que producir Washington, que ahora es el que gobierna ese país, según manifestación propia del Presidente Trump. Por eso digo que América tiene que tratar de influir en el Presidente Trump en ese sentido. ¿Qué relación debería tener Kast con el gobierno de Trump? Tiene que entender bien cómo funciona Trump. Él no respeta a los vasallos. Eso no significa volverse un enemigo de Estados Unidos, que sería suicida, sino transmitirle la idea de que el Presidente de Chile es un presidente con personalidad propia, líder de un país soberano. Esto es perfectamente compatible con tener una buena relación con Washington. “No hay un liderazgo regional, sudamericano, en este momento. Ojalá Kast juegue un rol ahí, que encuentre una forma de, no digo ser el líder de Sudamérica, pero sí tener un peso importante y que Washington perciba eso.
Eso va a ayudar mucho en su relación con Trump”. n “La que debió estar en primera línea de la lucha contra Chávez y, luego, Maduro debió ser la izquierda, precisamente porque representaba su enfermedad”. “Los gestos que ha hecho (Kast) desde su victoria, tendiendo hacia la unidad y el diálogo, son gestos de estadista”. “NO HAY UN LIDERAZGO REGIONAL... OJALÁ KAST JUEGUE UN ROL AHÍ”. El periodista y escritor critica que la oposición al régimen haya sido excluida de los planes de Estados Unidos y dice que esto “garantiza problemas a futuro”. Advierte que la verdadera intención del Presidente estadounidense “no tiene nada que ver con restaurar la democracia” y, por lo mismo, estima que se necesitará presión de la región.
Allí, cree, el Presidente electo, José Antonio Kast, podría jugar un rol. | NADIA CABELLO ÁLVARO VARGAS LLOSA: “La que debió estar en primera línea de la lucha contra Chávez y, luego, Maduro debió ser la izquierda, precisamente porque representaba su enfermedad”. “Los gestos que ha hecho (Kast) desde su victoria, tendiendo hacia la unidad y el diálogo, son gestos de estadista”. “NO HAY UN LIDERAZGO REGIONAL... OJALÁ KAST JUEGUE UN ROL AHÍ”