Cartas: El pan con puré ...
Cartas: El pan con puré. .. LOS MIÉRCALES DE GÓMEZ Galopa el verano, al tiempo que corren los días de febrero; que siempre es breve porque los días y los meses son cortísimos como todas las cosas que llegan a su fin; y se comienza a confundir con los resabios y las añoranzas del tiempo pasado. La juventud es siempre el plato de los comentarios vacacionales. Pese a ser los más protegidos del tiempo que viene, porque es tiempo de aprendizaje y está lejano del final de la vida. Para ellos es la preparación de la vida siempre ligera, siempre desprovista de aprendizajes. _ "El pan con puré" es mi principal recuerdo y aprendizaje. El protagonista de esta historia, era un joven estudiante de educación básica, y yo su Maestro. Su familia era muy pobre y eso se notaba en la vestimenta, en los zapatos ausentes y en la falta de un salario permanente. Todos los niños llevaban colación y el pan con puré que no tenía que echarle al pan. .. , tenía al menos una madre ingeniosa. Le preparaba a diario un pan francés, con el alimento de los pobres, las papas. Deleite del paladar de los niños. No crean ustedes que eran pocos los que envidiaban al pan con puré.
No lo decían, pero lo gritaban y de ese modo el niño pasó a ser llamado por todos como "el pan con puré". ¿ Ingenioso o vulgar. .. sádico o miserable. .. ? El humor de los niños suele ser odioso. Pero, palabras más. .. o menos; pasó a ser objeto de risa. Pero el que sonreía más. .. era el "pan con puré". .. Puede ser que al principio resultara ofensivo. Después más de alguno pidió "una prueba". .. Lo volví a ver después de muchos años. .. y no me pareció ver en él rasgos odiosos, ni traumáticos. En muchos otros jóvenes una situación semejante dejaba huellas imborrables. En "el pan con puré". .. nada lo delataba. Los sobrenombres, dejan huellas enfermizas. .. persistentes, causantes de complejos de futuro. En el pan con puré no. Nunca un complejo. Nunca una enfermedad subyacente. ROBERTO DE J. GÓMEZ Periodista y Profesor En conclusión déjeme inferir que los traumas suelen sanar sin mediación. Se vuelven normales. Son aceptados. Triunfa el que "normaliza la situación". Que la supera. En otros niños o niñas; no se borran ni con cien visitas al terapeuta. No pretendo mostrar una solución, ni un tratamiento conducente. Al menos el "pan con puré", nos demuestra que los problemas los resuelve el que resiste, que normaliza una situación no deseada. La niñez. La vida. Suele normalizar los conflictos. Se necesita carácter. Hacerle frente a la vida. Una cucharada diaria de inclusión a la normalidad. Una pastilla de paciencia y otra de olvido, nos puede devolver el sueño. .. Educar para la resistencia puede que sea la receta. _ Cierto, sabemos que no todos pueden. Pero la normalidad no es una sola. Muchos menos la que trae etiqueta única. Hay que ayudar al niño y nunca condenar a los padres..