Autor: BANYELIZ MUÑOZ
La casita de Bad Bunny existe: está en el campo puertorriqueño
La casita de Bad Bunny existe: está en el campo puertorriqueño a casita de Bad Bunny se ha L consolidado como un elemento central del "Debí tirar más fotos World Tour", la sexta gira del artista que comenzó en noviembre de 2025 y pasó por Santiago en enero. Lejos de ser un simple fondo escénico, funciona como un recurso narrativo que articula el concierto y refuerza la identidad puertorriqueña del intérprete.
Según la arquitecta Rayna Razmilic, académica de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica, este recurso escenográfico se inspiró en una vivienda real de Humacao, en la costa oriental de Puerto Rico, lugar donde se filmó el cortometraje "Debí tirar más fotos". "La casita encarna la idea de hogar, la raíz y el sentido de pertenencia, valores que este artista latinoamericano ha destacado de manera constante a lo largo de su trayectoria", señala Razmilic. La arquitecta puertorriqueña Mayna Magruder Ortiz estuvo a la cabeza de los arreglos de la casa original (que data de los años 60) usada en el cortometraje. Sin embargo, pronto reconoció que la estructura podía adquirir un papel protagónico en el recital, asumiendo un carácter casi ceremonial dentro de la puesta en escena. El público conoció la casita por primera vez en Puerto Rico, durante "No me quiero ir de aquí", un ciclo de presentaciones limitadas que sirvió como laboratorio creativo para el artista. En ese contexto, la construcción asumió un rol emocional dentro del espectáculo y consolidó su presencia antes de trasladarse a la gira internacional, donde actualmente sigue siendo el eje del montaje. Su diseño se inspira en las viviendas caribeñas de mediados del siglo XX que poblaban los barrios residenciales de Puerto Rico. La fachada CH presenta revestimientos rosa pastel y marcos de puertas y ventanas en amarillo, combinaciones frecuentes en la arquitectura de la época que evocan la calidez y vitalidad de la isla. Entre sus elementos característicos destacan el pórtico con arcos redondeados y las ventanas de celosía, típicas de las moradas de zonas cálidas. Estos detalles contribuyen a trasladar al espectador a un entorno doméstico auténticamente puertorriqueño. La casita mide 12,8 metros por lado, con una altura de 3,66 metros. Su interior alberga a 30 personas, mientras que el balcón acomoda a 15 espectadores adicionales. El techo, diseñado con seguridad, soporta AFP hasta 20 personas durante el show. Dentro del espectáculo, la casita funciona como un salón social y un patio caribeño donde conviven la intimidad y la fiesta. Se ha transformado en un palco VIP improvisado por el que han pasado figuras del deporte y la música global, incluyendo a Mbappé, Ricky Martin, Quevedo, Sebastián Yatra y Belinda, entre otros. Sus orígenes El arquitecto Juan Paulo Alarcón, director de la carrera de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, dice que el artista ha llevado este montaje a todos los shows. Sin embargo, fue en el Super Bowl donde la estructura alcanzó su mayor notoriedad. "El impacto fue brutal a nivel mundial", asegura.
El especialista dice que esta casa hace alusión al típico hogar rural del Puerto Rico antiguo, con un estilo que encuentra habitualmente en la arquitectura caribeña. "Es una casa de techos planos que se relaciona con el movimiento moderno en arquitectura", explica. Uno de los elementos más importantes de la estructura es el corredor exterior, un espacio techado que bordea la propiedad. "Es donde la casa se abre hacia el exterior. Ahí la gente se sienta a mirar, a comer, a cenar, a hacer fiesta. Es un lugar de encuentro que conecta el interior con el entorno", dice Alarcón. El docente también destaca que la escenografía de Bad Bunny parece inspirarse en el hogar de su abuela, sobre todo en su decoración. "Nada de lo que está ahí es casual. Cada detalle tiene sentido, con iconografías muy sofisticadas de la cultura de Puerto Rico. Algunas de las pinturas son de artistas muy reconocidos del país", comenta. Más allá de la estética, Alarcón señala que el montaje es también un discurso cultural y político. "Hay un trabajo escenográfico, artístico y cultural muy importante detrás de lo que está haciendo.
No se trata solo de música, sino de una expresión con sentido social", afirma. ¿Cómo lo representa en el escenario? "En este último disco buscó relacionar las canciones con el origen, la migración y lo que finalmente queda en Puerto Rico. Lo hace desde el hogar, con la estructura de la casa, y también con la naturaleza que rodea este tipo de viviendas. En Puerto Rico, estas casas suelen estar en medio de vegetación abundante. Incluso lo lleva al escenario: una parte del montaje está cubierta con plantas reales. Trabaja con la naturaleza como un elemento más de la puesta en escena". IMAGEN DE VIDEO Autor: BANYELIZ MUÑOZ. Con su fachada en tonos rosa pastel y detalles en amarillo, el montaje recrea la estética de las residencias tradicionales de Centroamérica.
El artista montó una réplica de la vivienda en el escenario de su gira "Debí tirar más fotos" La casa real está en la zona de Humacao y apareció en el cortometraje "Debi tirar más fotos. La réplica en el escenario funciona como un palco VIP.