Autor: Sergio Giacaman gobernador regional
Columnas de Opinión: 27F: Aprendizajes, deudas y el legado de la unidad regional
Columnas de Opinión: 27F: Aprendizajes, deudas y el legado de la unidad regional El reciente apagón en todo el país nos regaló, aunque involuntariamente, una especie de déjá vu colectivo. Durante cinco horas, millones de chilenos experimentamos la incertidumbre, la desconexión y la fragilidad de la vida moderna. Sin embargo, lo que destacó esta vez fue la capacidad de respuesta institucional: fruto directo de las lecciones aprendidas tras el terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010. Aquel 27F, la región del Biobío se convirtió en la zona cero de uno de los desastres naturales más devastadores de nuestra historia. Un terremoto de magnitud 8.8, seguido de un implacable tsunami, destruyómiento en Penco, hasta la reconstrucción posterior al 27F, la región ha demostrado una y otra vez su capacidad para levantarse. Nuestra historia ha sido una constante prueba defortaleza. No es casualidad que el Parque Ecuador de Concepción lleve ese nombre en honor a la ayuda recibida tras el terremoto de 1906. Es un símbolo de cómo, en momentos críticos, la solidaridad y la unidad se convierten en la mejor respuesta ante la adversidad. El 27F dejó un legado de unidad y aprendizaje. La reconstrucción posterior fue la última gran inversión pública que vio nuestra región. Transformó lugares como Dichato, Tumbes yhogares, escuelas y hospitales, pero también dejó al desnudo la fragilidad de nuestras instituciones. La falta de coordinación, la demora en las decisiones críticas y la incertidumbre que envolvió a millones de personas fueron, en muchos casos, tan dolorosas como el desastre mismo. Hoy, a15 años de aquella madrugada, es innegable que hemos avanzado. El reciente decreto temprano del estado de catástrofe por parte del presidente Gabriel Boric es una muestra clara de que los aprendizajes institucionales dejaron huella. Al menos, esta vez, no se percibió ese complejo de utilizar herramientas extraordinarias para proteger ala población. Esinnegable que la institucionalidad evolucionó.
El Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), sucesor de la antigua Onemi, es un organismo mucho más robusto, con protocolos claros y una articulación efectiva con las Fuerzas Armadas y de orden y seguridad. Un cambio significa: tivo respecto a aquellos días de 2010, cuando la demora en tomar decisiones generó un vacío de control y una sensación de desamparo en la población. Sin duda, se ha avanzado y mucho. Pero, como siempre, hay. luces y sombras: el retiro pendiente de los contenedores del borde costero en Talcahuano y Coronel. Dos de nuestras princi-La Poza de Talcahuano enejemplos de resiliencia y renovación. Quizás por eso tiene sentido pensar en un día de conmemoración. No se trata de recordar la tragedia, sino de rendir homenaje a la unidad, al aprendizaje y ala identidad construida en la respuesta alas catástrofes.
Hay regiones y ciudades que tienen feriados locales, como el 20 de agosto en Ñuble o el 7 junio en Arica y Parinacota. ¿Por qué no pensar que el 27F podría ser una fecha así de significativa para Biobío?pales ciudades puerto continúan expuestas a un riesgo innecesario, Se habló mucho sobre trasladar estos contenedores y alejarlos de la costa, pero la realidad es que siguen ahí. Los mismo ocurre conlas alarmas sonoras para alertar a la poblaci ante una eventual evacuación; brillan por su ausencia en gran parte del país. UNA IDENTIDAD FORJADA EN LA ADVERSIDAD Para bien o para mal, la identidad del Biobío está inevitablemente marcada por la forma en cómo hemos respondido a las catástrofes. Desde el terremoto de1751, que trasladó a Concepción desde su antiguo emplaza-.