Autor: RAÚL CAAMAÑO MATAMALA, PROFESOR UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TEMUCO
Columnas de Opinión: ¿Entrampados?
Columnas de Opinión: ¿ Entrampados? La columna de. .. No pocas veces hemos experimentado en carne propia la sensación de estar en medio de una maraña de hechos que no sabemos desentrañar; lo anterior por propio designio o las más de las veces por ser "víctimas" de chascos, fraudes o argucias más o menos artificiosos. ¿Quién no?, ¡más de una vez! Nuestro plan, nuestra agenda o nuestra carta Gantt casi siempre semeja orden, una trama o secuencia de hechos concatenados que arriman a un propósito o fin cada cierto ciclo temporal, quizás un semestre, un año, cinco años o un periodo laboral, por ejemplo. Y las más de las veces todo va bien urdido, paso a paso. No obstante, no ha de faltar más de algún incidente no visualizado, impensado. ¿Quién no ha vivido estas vicisitudes? Dificulto exista un agraciado. No hay momento de nuestras vidas, sea larga o corta, que sí hayamos vivido un momento de desasosiego, de intranquilidad, llevándonos incluso al desvelo. ¿Qué es estar entrampar? 1. Engañar artificiosamente. 2. Enredar, confundir un negocio, de modo que no se pueda aclarar o resolver.
Y como expresiones sinónimas, algunas son engañar, timar, enredar, endeudarse, adeudarse, encalillarse,. .. ¿Conocen esta expresión, “¡te lo dije! "? No pocas veces al enredarnos, o ser "víctimas" de un enredo, luego de advertido el hecho, quizás por el colapso, no falta quien suspicazmente nos recuerda que en un entrevero nos lo advirtieron con el clásico "¡ te lo dije!". Es posible, aunque como parte de la trama del enredo, del enmarañamiento, no lo escuchamos, no nos dimos cuenta de la advertencia, si es que lo fue. Sin embargo, algunas de las formas de entrampamiento no son nada sutiles, son casi como una "crónica anunciada", con introducción, con desarrollo y un colofón anunciado. Si hasta con alta inversión, con muchos días de preparación, con anuncios y declaraciones de uno y otro lado. Si hasta sin máscara, sin velo.
Como para creerlo, ¿o no creerlo? Con todo, sin ponernos cuáticos, creo que no hay quien alguna vez haya sido víctima de un engaño, de un timo, de una trampa; esto de conducirse según propios designios, ¡no! Alguien que no conocemos "mueve los hilos", y no lo advertimos, no nos damos cuenta. Ojalá lo advirtiéramos a tiempo, y nosotros mismos, sin el mentado "¡ te lo dije!". O fuimos engañados o nos engañamos. El entrampamiento parte de nosotros mismos, incluso. En ocasiones defendemos principios hasta que chocan con nuestros intereses o con el "cuento" de nuestro propio grupo. Nos volvemos prisioneros de una retórica que ya conocemos. De los sueños, en ocasiones, pasamos a un castillo de naipes. Lo que creíamos sólido, organismos, instituciones, servicios, poderes, resultan pasmosamente endebles. En suma, estar entrampado es vivir en la cuerda floja, donde un escándalo ya es normal, donde el piso parece moverse constantemente bajo nuestros pies. Todo lo anterior conlleva a un adormecimiento, es decir, cuando el escándalo se vuelve cotidiano, la capacidad de asombro se atrofia y, con ella, la voluntad de reaccionar.
Son tantas las alertas, los cambios de timón y las rupturas de protocolo que el cerebro deja de "escuchar" las alarmas que realmente importan. ¿Cómo ser menos perjudicados de esos engaños o trampas? Ocuparnos intensamente de la educación que recibimos, de la educación que damos, leer, leer, leer, informarnos, documentarnos más, más y más. Ello nos dará claves para advertir el engaño, el timo, la trampa. ¡Ojalá advirtamos a tiempo, y sin daño, la trampa! Autor: RAÚL CAAMAÑO MATAMALA, PROFESOR UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TEMUCO.