Autor: Isaac Fierro Docente investigador de la Facultad de Educación Universidad del Desarrollo / Ingrid Olea Directora ejecutiva de Educación 2020
Columnas de Opinión: ¿Lo ocurrido en el SLEP de Magallanes demuestra nueva educación una debilidad de la pública”?
Columnas de Opinión: ¿ Lo ocurrido en el SLEP de Magallanes demuestra nueva educación una debilidad de la pública”? Un paro de profesores ha impedido que en la Región de Magallanes comience el año escolar con normalidad, afectando a 12.000 estudiantes.
Se demanda el cumplimiento de ciertos acuerdos sobre reajustes salariales y se imputan responsabilidades, pero el trasfondo es si el nuevo sistema puede dar respuesta a las expectativas cifradas en él, un tema que abordan los especialistas. o que pasa en las aulas es un reflejo de lo que pasa en la sociedad.
Si hoy los estudiantes se enfrentan a una convivencia escolar compleja, también es porque los adultos no estamos dando el ejemplo. ¿Cómo inculcar en niños, niñas y adolescentes la relevancia de ir al colegio si los adultos, en este caso profesores y autoridades, no le danimportancia a que el año escolar no haya comenzado en Magallanes? ¿ Qué mensaje reciben cusando ven a las autoridades educativas y políticas en disputas públicas a través de los medios, sin dialogar ni llegar a acuerdos? La Nueva Educación Pública fue aprobada con apoyos transversales y con el objetivo de ser una política de Estado, pero este tipo de hechos sientan un mal precedente y descuidan su propósito. En este caso, estamos enredados entre culpas que apuntan al director del Servicio Local de Educación Pública Magallanes, alcaldes, autoridades del nivel central y docentes, mientras que 12 mil estudiantes siguen sin clases. Ante la ciudadanía, es el Estado en todos sus niveles el que está fallando al no lograr garantizar el derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes. Este caso es un claro ejemplo de por qué se impulsó el proceso de desmunicipalización. La situación crítica que enfrenta la educación administrada por los municipios, no solo en Punta Arenas, tiene raíces en la disparidad de recursos, capacidades y criterios con que eran administrados los establecimientos. Estos han estado bajo autoridades políticas no especializadas en educación y sin una lógica de sistema que garantice cierta coherencia en su gestión alo largo del país. Así llegamos al absurdo: asistentes de la educación con sueldos desproporcionados, heredados de decisiones locales que el SLEP no puede revertir.
En este caso hay responsabilidad interna del SLEP Magallanes, por una dirección que no supo anticipar ni gestionar esta crisis: sin planificación presupuestaria adecuada, sin vínculos sólidos con los gremios, y sin presencia territorial efectiva, que permitiera no solo adelantar gestiones, sino que resolver el problema antes del inicio del año escolar. Y sí, también es momento de interpelar alos profesores. Entendemos su malestar, pero no se puede mantener sin clases a las y los estudiantes. Todos podemos discutir con fuerza nuestras demandas, pero nunca a costa de quienes no pueden hacer nada por solucionar este conflicto. La salida inmediata debe encontrar la forma de volver a clases, para luego pasar a una solución de fondo. Para esto último, la Dirección de Educación Pública tiene que brindar más y mejores apoyos a los SLEP, reforzando su vínculo con cada uno para llegar a tiempo a resolver conflictos complejos. Además, se debe fortalecer el proceso de selección de las autoridades del sistema, para que cuenten con personas idóneas que tengan tanto la formación como el apoyo político y técnico necesario. Finalmente, esta crisis y otras deben ser analizadas en profundidad por la DEP y los SLEP, con foco en aprender de ellas y prevenir que vuelvan a suceder. La cadena de errores que generó esta nueva crisis era evitable. Sin embargo, hoy estamos con miles de estudiantes sin clases por decisiones que ellos no tomaron.
La educación pública debe ser el corazón de un país más justo, ampliemos el diálogo para llegar a soluciones que sean ejemplo para el sistema educativo completo. os Servicios Locales poseen virtudes que subsanarían varios de los ripios que le quitaron credibilidad al sistema municipal: autonomía de intereses políticos, sensibles al contexto territorial, un presupuesto equitativo, entre otras virtudes. Pero al indagar un poco más abajo del titular, deficiencias serias salen a la luz, que han acumulado un prontuario de descalabros en su implementación y funcionamiento. Lo que está pasando hoy en el SLEP Magallanes -un paro de profesores que demandan la promes2del cumplimiento de mejores condiciones laboralesparece no sorprender. Un amargo déjáa vú que duele en las heridas de la educación pública y una desesperanza aprendida de un sistema que hace décadas está en una deuda de honor. Pues bien, la deslegitimación social del antecesor a los SLEP -la educación municipalabrió el espacio para demostrar que las ideas reformistas pregonadas por un grupo político podían funcionar.
Pero estos no fueron capaces de mejorar la legitimidad ni mostrar resultados significativos, sino más bien han estado en el centro de la polémica por malversación de recursos, fallas básicas de gestión de personal, infraestructura deficiente, y un largo etcétera de calamidades e infortunios. Por ello, sereclama urgente una cirugía profunda. El actual gobierno -que mucho provecho electoral ha logrado a costa de la educación públicaha perdido una gran oportunidad en redimir a los SLEP y lucir sus virtudes. Y la vara no estaba muy alta.
Esimportante notar que cada vez que seproduce un paro de profesores, se generan efectos similares a los ocasionados por la pandemia: interrupción delos procesos educativos, rezagos en los aprendizajes, desmotivación de toda la comunidad escolar, una disrupción en el bienestar socioemocional de estudiantes y sus familias, entre otros. ¿Quizás la educación pública es un caso perdido? Claro que no. Ejemplo de esto es que, con una identidad de excelencia, financiamiento focalizado a la mejora y acompañamiento pedagógico robusto, se puede mejorar la calidad, tal como lo demostraron los Liceos Bicentenario. Una política que el año pasado estuvo a punto de morir a manos de sus detractores ideológicos, aun cuando ha logrado convencer a miles de familias con sus resultados sobresalientes. Pero es necesario trascender los eslóganes políticos, que, si bien generan réditos, parecen ser insuficientes para sustentar y fortalecer la educación pública. Tal como dice el famoso adagio popular: mucho ruido y pocas nueces. Curiosamente, quienes abogaron en su momento por reformas que mejoraran los resultados de la educación municipal, hoy en día se aferran a estas consignas y resisten al cambio de todo aquello que -evidentementerequiere mejora. Un rediseño estructural demanda una visión de Estado más allá los límites de un programa de gobierno. El desafío recae ya en la próxima administración, que deberá liderar una reforma capaz de transformar un sistema desbordado de incertidumbre. Lo merecen los más de 1.200.000 de niños, niñas y familias que apuestan por la educación pública. Hasta que desaprendamos esta desesperanza. ILUSTRACIÓN: RAFAEL EDWARDS SLEP Magallanes: dar el ejemplo Desesperanza aprendida Ingrid Olea Directora ejecutiva de Educación 2020.