Autor: MELISSA HOHMANN
Columnas de Opinión: El sustrato republicano
Columnas de Opinión: El sustrato republicano PLAZA de IDEAS Una reflexión simple sobre el cambio de mando presidencial en LinkedIn motivó esta columna. Contaba que lo habíamos visto en familia por la tarde, que mis hijos hacían preguntas y que la más chica se había emocionado al ver abandonar el Congreso al Presidente saliente. En pocas horas, el alcance de la publicación creció de manera sorprendente. No era un análisis político sofisticado.
Era solo la constatación de que, más allá de nuestras diferencias, existe algo profundo que valorar: no solo una institucionalidad que permite que el poder cambie de manos con solemnidad y respeto, sino también la capacidad de reconocer a quien deja el poder y a quien lo asume, aun cuando no compartamos las ideas que representan. La reacción fue interesante. En los comentarios no aparecieron opiniones políticas, sino un gran orgullo por Chile y también una especie de alivio compartido. Como si muchas personas quisieran volver a hablar desde un lugar distinto: uno donde el país está primero y la política chica queda en segundo plano. Ese es, en esencia, el corazón del discurso republicano. Uno que, muchas veces, parece estar más presente en la ciudadanía que en el propio debate político. Uno que reconoce que las instituciones existen para algo ABOGADA más grande que la disputa del momento: sostener un marco común desde el cual un país pueda alcanzar el desarrollo. Para la economía chilena, esto no es un asunto abstracto. El crecimiento, la inversión y la creación de empleo dependen en gran medida de la confianza en las reglas del juego. Esa confianza, además de buenas cifras, requiere señales políticas que transmitan estabilidad, moderación y sentido de país. Es un error pensar que la ciudadanía quiere más polarización. Las personas esperan que el país funcione: que la economía crezca, existan oportunidades y que las instituciones operen con seriedad. Para que eso ocurra, el punto de partida es poner el bienestar y desarrollo de Chile por sobre la lógica de la trinchera. Ese es un desafío para todos los sectores políticos, pero especialmente para quienes hoy tienen responsabilidades de gobierno y para sus autoridades económicas. Porque los países no retoman el crecimiento solo con mejores políticas públicas. Se requiere que el liderazgo político reinstale un marco de confianza y sentido de país desde el cual esas políticas puedan operar.
En momentos en que Chile busca retomar una senda robusta de crecimiento, probablemente quien logre interpretar ese sustrato ciudadano ese respeto profundo por la institucionalidad y ese deseo de anteponer el país a la disputa política tendrá también la llave para reconstruir confianzas y destrabar parte importante de nuestro actual estancamiento. “Las personas esperan que el país funcione: que la economía crezca, existan oportunidades y que las instituciones operen con seriedad”. Autor: MELISSA HOHMANN. “Las personas esperan que el país funcione: que la economía crezca, existan oportunidades y que las instituciones operen con seriedad”.