Autor: Osvaldo Urrutia Consejero regional
Columnas de Opinión: Valparaíso se apaga ante la indiferencia
Columnas de Opinión: Valparaíso se apaga ante la indiferencia brilno es un mes cualquiera para Valparaíso. En estos díasse conmemoran dos hitos fundacionales: el descubrimiento de A su bahía, en abril de 1536, y la instalación de su Primer Cabildo, el 17 de abril de 1791. Es el mes en que comienza su historia y en que la ciudad empieza a organizarse institucionalmente. Mientras conmemoramos casi cinco siglos de historia y más de dos de vida institucional, la pregunta inevitable es des con ese legado. Valparaíso no es una ciudad cualquiera. Fue el principal puerto del país, motor del comercio exterior y referente cultural. Sin embargo, hoy enfrenta un deterioro evidente y generalizado. No es una simple percepción: se recorre, se ve y se siente. Basta caminar por Serrano, Prat, Esmeralda y Condell, desde la Plaza Aduana hasta la Plaza Victoria, para constatarlo. Lo que debiera ser el corazón cívico y patrimonial hoy muestra abandono, suciedad y desorden.
Las señales de decadencia son evidentes: el sitio eriazo que mantiene la Universidad de Valparaíso frente al parque de calle Brasil, en esa condición desde el año 2000; el fracaso del edificio destinado a la neurociencia; el abandono del barrio fundacional de La Matriz y de la plaza Echaurren; el Hospital Van Buren, en verdadera UTI por sus urgentes necesidades de reparación, restauración y ampliación; y el edificio Esmeralda, inmueble fiscal destinado a oficinas públicas, desalojado desde fines del año pasado por falta de mantención. No se trata de hechos aislados. Son demasiados los espacios urbanos abandonados, los proyectos inconclusos, los inmuebles vandalizados y las instituciones que ni siquiera cuidan su propia infraestructura.
El deterioro se expresa en lo más básico-suciedad, malos olores, rayados, fachadas destruidas-, pero también en lo más profundo: una ciudad sin conducción clara, con baja inversión, con proyectos estratégicos bloqueados o dilatados, con un plan regulador obsoleto y sin una hoja de ruta seria para su recuperación. Hoy no bastan los discursos ni los actos conmemorativos. La ciudadanía no vive de aniversarios, vive de resultados. Y esos resultados ni siquiera se visualizan.
Si las autoridades no son capaces de cuidar nisus propios inmuebles, menos podrán liderar la recuperación de una ciudad que se apaga ante la vista de todos. "Hoy no bastan los discursos ni los actos conmemorativos. qué harán las autoridaLa ciudadanía no vive de aniversarios, vive de resultados. Y esos resultados ni siquiera se visualizan". Autor: Osvaldo Urrutia Consejero regional. C Columna "Hoy no bastan los discursos ni los actos conmemorativos. qué harán las autoridaLa ciudadanía no vive de aniversarios, vive de resultados. Y esos resultados ni siquiera se visualizan".