Autor: CARLOS CORTÉS Presidente ejecutivo Asociación de Gas Natural
Cartas: Reservas estratégicas de energía
Cartas: Reservas estratégicas de energía Señor Director: El editorial “Nuestra vulnerabilidad energética” (viernes) aborda un desafío real para Chile: la exposición de nuestra economía a los vaivenes del precio internacional del petróleo y a las tensiones geopolíticas que afectan su suministro. Sin embargo, también conviene considerar un aspecto que a veces pasa más desapercibido en el debate público. En las últimas dos décadas, el país ha desarrollado en torno al gas natural una infraestructura que ha contribuido significativamente a fortalecer la seguridad de suministro. Hoy el abastecimiento descansa en dos fuentes complementarias: importaciones de gas natural licuado (GNL), que arriban por vía marítima, y suministro por gasoductos desde Argentina. Esta complementariedad ha permitido enfrentar períodos de alta volatilidad internacional sin interrupciones relevantes del suministro.
Además, el gas natural cumple un rol clave en un sistema eléctrico con creciente participación de energías renovables, aportando flexibilidad y respaldo frente a la variabilidad de su generación y a otras contingencias propias de sistemas eléctricos cada vez más complejos. Con todo, el debate sobre seguridad energética debiera incorporar también la necesidad de contar con reservas estratégicas adecuadas. Chile carece todavía de una política robusta de almacenamiento mínimo de petróleo y de GNL, práctica habitual en muchas economías desarrolladas. La transición energética apunta correctamente a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, ese proceso tomará todavía varios años. Por lo mismo, avanzar hacia una matriz más limpia debe ir acompañado de una política seria y pragmática de seguridad energética. Autor: CARLOS CORTÉS Presidente ejecutivo Asociación de Gas Natural.