Autor: Carolina Torres Moraga carolina.torres@australtemuco.cl
Temuco y su Iglesia: una historia entrelazada
Temuco y su Iglesia: una historia entrelazada n noviembre pasado, el Parque Isla Cautín se E transformó en un inmenso templo al aire libre. Más de 12 mil personas llegaron desde distintas comunas de La Araucanía para celebrar los 100 años de la Diócesis San José de Temuco. Familias completas, comunidades rurales, delegaciones parroquiales y seis obispos de Chile fueron parte de una jornada que, más que una ceremonia religiosa, se vivió como un acto de memoria colectiva. Ese centenario -cumplido oficialmente el 18 de octubre de 1925marcó un hito para la Iglesia local. Y ahora, en el marco de los 145 años de la capital regional, el Obispado de Temuco será distinguido como institución destacada de la ciudad.
Para monseñor Jorge Concha Cayuqueo, obispo diocesano desde hace tres años y temuquense de nacimiento, la nominación se recibe "con alegría y gratitud". "Tiene que ver, sin duda, con los 100 años que acabamos de cumplir. Fue un año intenso, con celebraciones que quedarán grabadas en lo colectivo de nuestra comunidad. Este reconocimiento se inserta en esa gran celebración", afirma la autoridad eclesiástica. HITOS Pero el siglo de historia de la diócesis es amplia y marcada por importantes hitos. Abarca la provincia de Malleco y buena parte de Cautín, con 37 parroquias y más de 450 comunidades eclesiales de base, urbanasy rurales. Su presencia ha acompañado el crecimiento de una ciudad joven que, en 145 años, pasó de enclave fronterizo a capital regional estratégica. Si hay un hilo conductor en esa trayectoria, el obispo lo resume en uno: las personas. "La atención a las personas ha sido fundamental. Obispos, sacerdotes, religiosas y muchísimos laicos han contribuido no solo desde un ministerio, sino como parte de la ciudad", sostiene. Profesores, dirigentes sociales, comerciantes, médicos y vecinos anónimos forman parte de esa historia silenciosa que ayudó a levantar capillas, organizar barrios y fortalecer la vida comunitaria. En educación, la huella es profunda. Congregaciones como La Salle, los claretianos, los establecimientos franciscanos y el Colegio Providencia, entre otras, marcaron generaciones con una formación que integró aprendizaje académico y valores humanos.
A ello se suma la Universidad Católica de Temuco, nacida hace 66 años por iniciativa conjunta de laicos y del entonces obispo Alejandro Menchaca Lira. "Ha sido un tremendo hito, un centro de estudios superiores al servicio de la Región", destaca monseñor Concha. La historia reciente también quedó marcada por un hecho excepcional: la visita de dos sumos pontífices a la Región. San Juan Pablo II, en 1987, y el Papa Francisco, en 2018, celebraron misas en Temuco, situando a La Araucanía en el centro de la mirada mundial.
Para el obispo, no se trata solo de un gesto protocolar, sino del reconocimiento a una región con identidad propia, donde la presencia del pueblo mapuche y su cosmovisión forman parte del diálogo eclesial y social. El compromiso social constituye otro capítulo decisivo. Durante la dictadura, la Iglesia local acompañó a perseguidos y sus familias. "No fue por gusto, fue necesario", subraya el obispo al recordar ese período. Más tarde, el Instituto Indígena consolidó una labor sostenida en favor del reconocimiento del pueblo mapuche. "Es una cultura, un idioma, una cosmovisión. Ahí todavía estamos al debe como sociedad", reflexiona el obispo. DIÁLOGO REGIONAL Ese vínculo intercultural ha dado a la diócesis un papel relevante en el diálogo regional, promoviendo encuentros con autoridades tradicionales, organizaciones civiles y el mundo público y privado. En paralelo, la acción social -a través de Cáritas Temuco y otras fundacionesmantiene una presencia concreta: atención permanente a personas en situación de calle, comedores solidarios y proyectos productivos para comunidades campesinas y mapuches. El contexto actual, sin embargo, es distinto al de 1925. Según el último censo, el porcentaje de católicos en la región (47%) está bajo la media nacional. "La sociedad ha cambiado, es más secularizada y diversificada. Nuestra tarea principal sigue siendo la evangelización, pero debemos preguntarnos cómo servir hoy con realismo", señala el obispo. Migración, nuevas generaciones y crisis climática aparecen entre los desafios. "Fomentar una conciencia de cuidado del medio ambiente está ligado a favorecer la calidad vida", agrega.
EL SUEÑO DE CIUDAD Al proyectar su mirada hacia los 145 años de Temuco, monseñor Concha insiste en la necesidad de aprovechar "el empuje que está en el ADN de los temuquenses" y fortalecer la unidad por sobre las divisiones. Sueña con una ciudad verde, que mire al río Cautín y lo integre como espacio de encuentro y calidad de vida.
Pero, sobre todo, con una ciudad que exprese mejor su interculturalidad. "La riqueza que está en las personas, en la cultura mapuche y en el aporte de los colonos, puede ser un patrimonio único en Chile", plantea. A un siglo de su creación, la Diócesis San José de Temuco no se entiende al margen de la historia de la capital regional. Sus parroquias crecieron junto a las primeras poblaciones; sus colegios formaron generaciones que hoy lideran la ciudad; sus comunidades levantaron capillas donde antes no había más que calles de tierra. Ha acompañado momentos de expansión, de conflicto y de esperanza.
En estos 145 años de Temuco, la Iglesia católica ha sido parte del entramado humano que dio forma a la ciudad: en la educación, en la organización barrial, en la defensa de la dignidad humana y en el diálogo intercultural. IDENTIDAD El reconocimiento municipal no solo distingue a una institución centenaria; subraya una historia compartida. Porque si Temuco continúa construyendo su identidad de cara a los 150 y 200 años, la trayectoria de su Iglesia también seguirá entrelazada a ese camino. Ciudad y diócesis han crecido juntas. Y el desafío, para ambas, es seguir haciéndolo sin perder de vista a las personas que les dan sentido. 03 Autor: Carolina Torres Moraga carolina.torres@australtemuco.cl. Desde 1925, la Diócesis San José ha acompañado el crecimiento urbano, social y cultural de la capital de La Araucanía. En educación, organización comunitaria, defensa de la dignidad humana y diálogo intercultural, su presencia ha sido parte del entramado que dio forma a la ciudad. Tras cumplirse 100 años de su creación, el Obispado de Temuco recibirá un merecido reconocimiento como institución destacada en el marco de los 145 años de la capital regional. FOTOS: COMUNICACIONES OBISPADO DE TEMUCO