Editorial: Campamentos y violencia
Editorial: Campamentos y violencia n estudio de Atisba Monitor reveló que siete de las 16 maU yores megatomas emplazadas en suelos fiscales del país presentan niveles críticos de violencia. Entre estos asentamientos, el primer lugar lo ocupa la toma conocida como "La Mula", mientras que más atrás aparece El Boro, con un nivel medio de hechos violentos.
El fenómeno resulta preocupante, no solo porque estos asentamientos se han convertido en focos de delincuencia que afectan a las familias que se han visto obligadas a vivir en estas condiciones, sino también porque han pasado a ser verdaderas guaridas del crimen organizado. En La Mula viven 7.497 personas, quienes ocupan 85 hectáreas de terrenos fiscales en la zona sur de Alto Hospicio. En tanto, El Boro abarca una superficie de 80 hectáreas en el sector norte de la comuna, con una población que alcanza las 14.297 personas. La violencia que afecta a estos campamentos es una situación ampliamente conocida por la comunidad regional. Sin embargo, ello no disminuye la preocupación, especialmente considerando que estos asentamientos se encuentran al nivel de tomas de la capital o del Gran Valparaíso en términos de inseguridad. En el caso de Alto Hospicio, estos grandes campamentos han sido constantemente focos de actividad delictual.
Precisamente en el sector La Mula se instaló una célula del Tren de Aragua, lo que dio origen a una amplia investigación por parte del Ministerio Público, donde se registraron homicidios, extorsiones, tráfico de drogas y trata de personas. En El Boro también se han registrado situaciones ligadas al crimen organizado, con bandas como los Shottas, involucradas en cruentos homicidios y diversos delitos asociados.
Más allá de la condición irregular de estos campamentos, es fundamental que el Estado esté presente, pues es la única forma de evitar que se transformen en refugios para bandas de crimen organizado, donde actualmente operan diversos negocios clandestinos. Cuando se habla de seguridad, intervenir los campamentos es, sin duda, clave. No mediante operativos eventuales, sino a través de un trabajo sostenido que permita su erradicación en el largo plazo o, al menos, evitar que continúen creciendo. En el caso de Alto Hospicio, estos grandes campamentos han sido constantemente focos de actividad delictual".. EDITORIAL En el caso de Alto Hospicio, estos grandes campamentos han sido constantemente focos de actividad delictual".