La industria del hidrógeno verde en Chile, proyectada durante años como el motor que transformaría la matriz productiva del país y lo posicionaría como un líder indiscutido de la era post-fósil, enfrenta hoy una encrucijada que amenaza con diluir su impulso inicial. Lo que comenzó como un despliegue
La industria del hidrógeno verde en Chile, proyectada durante años como el motor que transformaría la matriz productiva del país y lo posicionaría como un líder indiscutido de la era post-fósil, enfrenta hoy una encrucijada que amenaza con diluir su impulso inicial.
Lo que comenzó como un despliegue de entusiasmo corporativo y estatal, respaldado por las inigualables condiciones de viento en la Patagonia, ha chocado de frente con una realidad económica global mucho más árida de lo previsto. Mientras en la exportación futura. Sin embargo, las metas proyectadas para 2035 y 2050 siguen siendo monumentales y contrastan con la parálisis actual que reportan los desarrolladores en terreno.
El documento apuesta por una producción nacional de hasta 3.500 kt/año de hidrógeno equivalente para mediados de siglo, una cifra que hoy suena a quimera frente a la realidad de una industria que está luchando simplemente por mantener sus oficinas abiertas en Punta Arenas y asegurar que sus proyectos no sean archivados por sus casas matrices. El escenario se vuelve aún más complejo al considerar el inminente cambio de mando en el país. El próximo gobierno, que asume sus funciones en los próximos días, recibirá una industria que no solo está en pausa, sino que se encuentra profundamente herida en su confianza y debilitada en su estructura representativa.
Será responsabilidad exclusiva de las nuevas autoridades entregar las certezas jurídicas, ambientales y económicas necesarias para evitar que el Hidrógeno Verde sea recordado como otro ciclo fallido de "fiebre de recursos" en la historia económica de Chile. El nuevo equipo ministerial hereda una tarea titánica: revivir un motor que hoy se encuentra a media marcha y al borde del abandono. La decisión de la Asociación H2V Magallanes de suspender sus actividades ha dejado un vacío de liderazgo en la región clave.
El gremio fue tajante al explicar que la coyuntura internacional ha impedido la consolidación de un mercado real, dejando a los proyectos de gran escala sin el sustento necesario para avanzar. "La Asociación ha anunciado que pondrá una pausa a sus actividades gremiales, hasta que las condiciones de los mercados internacionales permitan dar un mayor dinamismo al desarrollo de estos proyectos", sostuvo el gremio en un comunicado que sinceró lo que muchos ya sospechaban. Esta situación pone en duda el cumplimiento de los hitos logísticos.
Sin una asociación fuerte que presione por infraestruc tura portuaria compartida, cada empresa queda aislada en su propia batalla financiera, lo que eleva el riesgo de que las inversiones migren hacia países con incentivos directos más agresivos. LA PARADOJA DE LAS METAS GUBERNAMENTALES En contraste con el repliegue privado, el Ministerio de Energía lanzó una hoja de ruta que profundiza los pilares de 2020, pero con un enfoque en la implementación estratégica. El documento de 59 páginas propone focalizar esfuerzos en consolidar la demanda interna en nichos competitivos para luego saltar a la exportación masiva. Hitos a 2030: Contar con mecanismos operativos para acortar brechas de costos frente a los combustibles fósiles. Logística: Al menos dos regiones con infraestructura portuaria compartida. Inversión: Lograr que al menos dos proyectos de escala industrial alcancen la Decisión Final de Inversión (FID). Producción: Metas de entre 2.000 y 3.500 kt/año de hidrógeno verde equivalente hacia el 2050. EL PRÓXIMO GOBIERNO: LA URGENCIA DE ENTREGAR CERTEZAS Quienes asuman las carteras de Energía, Economía y Medio Ambiente en los próximos días no tendrán tiempo para diagnósticos extensos. La industria demanda acciones concretas para salir del estado de hibernación.
La misión del próximo gobierno será revivir la confianza mediante una agenda de "permisología" eficiente y la creación de instrumentos financieros de impacto fiscal neutro que permitan a los proyectos chilenos competir con los subsidios de Estados Unidos (IRA) y Europa. La tarea es ardua porque el tiempo corre en contra. Si el nuevo Ejecutivo no logra entregar certezas en su primer semestre, el repliegue gremial de hoy podría transformarse en un abandono definitivo de los terrenos y concesiones en el sur.
Chile se juega su credibilidad como plataforma de inversión verde; el próximo gobierno tiene en sus manos la llave para que el hidrógeno sea una realidad industrial o simplemente una nota al pie en los libros de historia económica. MAGALLANES: EL EPICENTRO DE LA PARÁLISIS GREMIAL. MAGALLANES: EL EPICENTRO DE LA PARÁLISIS GREMIAL