Autor: Por Daniel Matamala
Columnas de Opinión: Los últimos Chicago Boys
Columnas de Opinión: Los últimos Chicago Boys iguel Kast tiene un papel crucial en la historia de los "Chicago Boys". Como veterano del programa, reclutaba en persona a jóvenes promesas para enviarlas a peregrinar a Chicago, a la M tierra prometida del pensamiento neoliberal. Y los mandaba con sus propios apuntes como guía. Por si las moscas, los nuevos fieles viajaban con la interpretación kastiana de las sagradas escrituras bajo el brazo. Kast era el guardián de la ortodoxia. Medio siglo después, su hermano es Presidente de Chile. Y parece haber encontrado en Jorge Quiroz a su propio guardián. Nada como una crisis para hacer grandes transformaciones en la estructura económica de un país. Los Chicago Boys lo sabían, y aprovecharon su oportunidad. Cuando la crisis pega fuerte, los cambios pueden ser bruscos y radicales: rebaja de impuestos, reducción del Estado, recorte de beneficios sociales, eliminación de trabas ambientales. Pasó también en la ex Unión Soviética en los noventa, y pasa en Argentina hoy. Pero, ¿cómo empujar esos cambios cuando no existe una emergencia? Quiroz y Kast parecen saber cómo: declarar la emergencia de todos modos y, pase lo que pase, cerrar los ojos y seguir adelante. Si lo logran, tal vez el Chile de 2026 se convierta en un modelo de laboratorio de ese experimento.
El discurso de campaña preparó el camino; Chile se cae a pedazos, y requiere transformaciones radicales: cortar 6 mil millones de dólares de gasto fiscal (¿ cómo?, nunca se explicó), conceder agresivas rebajas tributarias al 1% más rico y reducir normas ambientales y urbanísticas satanizadas como "permisología". La apuesta de Kast por Quiroz como ministro de Hacienda, por sobre el amplio abanico de economistas experimentados y prestigiosos con los que contaba, fue ortodoxia sobre pragmatismo, pureza ideológica por sobre capacidad política. El ministro de Hacienda es, hoy, el hombre más poderoso de Chile. Se impuso a los políticos con kilometraje de su gabinete, como Claudio Alvarado (Interior) y José García (Segpres), quienes eran partidarios de reaccionar a la crisis petrolera global haciendo política: con medidas intermedias y gradualidad. Pero Quiroz fue inflexible, y Kast dejó la decisión en sus manos.
A ello se suma un Segundo Piso que todavía cree que está en campaña, y que la pelea política hay que darla a lo Milei, con patadas en las canillas, descalificaciones y falsedades, como demostró la desastrosa minuta que proclamaba la "quiebra" del Estado. Pero, de toda la catarata de frases que marcaron la semana, tal vez la más ilustrativa es una de la vocera de gobierno. "No teníamos alternativa", aseveró Mara Sedini. Y luego repitió que "no había otra opción" más que aplicar la mayor alza en los precios de los combustibles en la historia de Chile. La política se trata, precisamente, de navegar entre las múltiples opciones que impone la realidad.
En este caso, por supuesto que el gobierno contaba con muchas alternativas, y todas ellas tenían problemas (¿ gastar y profundizar el déficit?, ¿olvidarse de las rebajas tributarias para los más ricos?, ¿recortar otros gastos?). Todos los gobiernos anteriores, enfrentados a crisis similares, optaron por flexibilizar sus programas, repartir costos entre distintos grupos, y navegar políticamente. Piñera fue la mejor expresión de ese pragmatismo. Para Kast y Quiroz, todo eso es anatema. Traición, cobardía, debilidad. La ortodoxia no se toca. Hay otra medida ilustrativa de esta ortodoxia a ultranza. El gobierno rebajó en $ 72 mil millones los fondos de Seguridad Pública. De ellos, $ 51 mil millones serán sacados a Carabineros, incluyendo quitarle el 70% de su presupuesto para compra de vehículos policiales.
Este y otros recortes, a la PDI y a programas como "Calles Sin Violencia", según admitió el gobierno ante el Congreso, afectarán "la ejecución del plan contra el crimen organizado" e impactarán "directamente en el desarrollo de operaciones habituales" de Carabineros.
Parece de locos: ¿ cómo el autoproclamado "gobierno de emergencia" que tenía como primer propósito empoderar a Carabineros y combatir la delincuencia, debuta quitándoles recursos a las policías? De nuevo, la ortodoxia económica parece ser más importante. Hacienda instruyó un recorte del 3% a todos los ministerios, intentando cumplir su nunca explicada meta de evaporar, como por arte de magia, 6 mil millones de dólares de gasto fiscal.
Y eso incluye al Ministerio de Seguridad, cuya titular sigue distraída en otras preocupaciones, como sacar a la jefa de inteligencia de la PDI debido a rencillas personales, o aseverar que su misión es "recuperar el Estado de derecho" (otra joyita para nuestra imagen país; nada más atractivo que invertir en un país quebrado y donde no rige el Estado de derecho). Lo único intransable es la ortodoxia de Hacienda, y ante ello, todo lo demás (incluso la plata para que Carabineros pueda hacer patrullajes) debe ceder. Kast (tal como Bachelet y Boric, y a diferencia de Piñera o Lagos), no es un presidente versado en economía.
Se ha limitado a confiar en Quiroz e intentar aplacar la molestia ciudadana aseverando que "estoy seguro que en un año van a agradecer", o contando sus tribulaciones familiares, cuando ante una crisis su padre les notificaba que "uno no podía ir a estudiar al extranjero, el otro no podía salir de vacaciones". La que Quiroz aplica, y Kast permite, es una forma de entender la gestión pública calcada de los Chicago Boys originales: dueños de una verdad revelada, que debe aplicarse sin detenerse en menudencias como los costos sociales o las consecuencias políticas.
Sus primeras consecuencias las tuvimos esta semana: la mayor alza de precios de combustibles en la historia del país; la mantención, incólume, de una agresiva baja de impuestos; el corte del presupuesto de seguridad, especialmente el de Carabineros; el cambio de expectativas del Banco Central, hacia mayor inflación y menor crecimiento; las alarmas encendidas por gran parte del oficialismo, partiendo por la presidenta del Senado; y el desplome de la aprobación al gobierno, marcando la "luna de miel" más breve de nuestra historia política. Pero, contra todo y contra todos, Kast y Quiroz, el Presidente y su guardián, no se mueven un milímetro. Para ellos la política no navega entre alternativas; es fiel a dogmas. Y están dispuestos a apostarlo todo a esos dogmas. Con la certeza de los ortodoxos. Autor: Por Daniel Matamala.