Columnas de Opinión: Bicentenario: 200 años y la misma pregunta
Columnas de Opinión: Bicentenario: 200 años y la misma pregunta Este 2026, como todos ya sabemos, Chiloé está cumpliendo doscientos años desde su incorporación definitiva al Estado de Chile. El bicentenario debiera ser una oportunidad para reflexionar con seriedad sobre el camino recorrido y, sobre todo, sobre el futuro del Archipiélago. Sin embargo, más allá de los actos conmemorativos, persiste una pregunta incómoda que no es nueva. Hace diez años, en otra columna, ya me preguntaba: ¿ hacia dónde va Chiloé? Hoy, en pleno bicentenario, la interrogante sigue vigente. En la última década, el Archipiélago ha cambiado con mucha rapidez. Mayor conectividad, expansión urbana y nuevas dinámicas económicas han transformado el territorio y cultura.
No obstante, estos procesos no han estado acompañados de un Cristian Cárdenas Aguilar, profesor achaíno de Ciencias Sociales y magister en Economía y Gestión Regional ccardag@gmail.com proyecto de desarrollo claro, pensado desde Chiloé y no impuesto desde fuera. Se avanza, pero sin una brújula compartida. El modelo económico dominante, basado principalmente en actividades extractivas, ha generado empleo y crecimiento, pero también ha profundizado la dependencia, la fragilidad ambiental y la fragmentación social. El mar, el borde costero y el mundo rural -pilares históricos de la vida chilota-se encuentran hoy bajo una presión constante que amenaza su equilibrio y continuidad. A doscientos años de su anexión, Chiloé sigue careciendo de una visión estratégica consensuada. Municipios, comunidades, pueblos originarios, organizaciones sociales, sector productivo y Estado no logran articular un proyecto común. Las decisiones continúan tomándose de manera fragmentada, muchas veces desde el centro del país, replicando una lógica que históricamente ha ignorado las particularidades del Archipiélago. El bicentenario no puede limitarse a la celebración del pasado. Debe ser un punto de inflexión.
Cualquiera sea el camino que Chiloé decida seguir, este debe definirse desde las bases, con participación real de sus habitantes y respetando la esencia cultural forjada durante siglos, aquella que dio forma a su identidad, a su relación con el territorio y a sus formas de vida comunitaria. Diez años después, la pregunta persiste. La diferencia es que hoy, a dos siglos de historia compartida, ya no queda margen para seguir postergando la respuesta. ¿Hacia dónde va Chiloé?. COLUMNA