Autor: Por Gonzalo Valdivia
Paolo Sorrentino
Paolo Sorrentino on Fue la mano de Dios C (2021), su película basada en su infancia en Nápoles, el director italiano Paolo Sorrentino se internó en un territorio nuevo, el de la autobiografía y el del coming of age. La cinta se erigió como una lúcida y sentida expansión de una obra que se ha nutrido principalmente de reflexiones en torno al paso del tiempo, la soledad y la sátira social.
Aunque La gran belleza (2013) sigue siendo su filme más reconocido (ganó el Oscar y el Bafta por el), muchos asocian a Sorrentino como el director que creó ácidos retratos en torno a Giulio Andreotti siete veces primer ministro de Italia y una de las figuras más relevantes de la posguerray el empresario y político Silvio Berlusconi, quien se desempeñó como jefe de gobierno en tres períodos.
Conectado a Zoom, el realizador se apura a aclarar que La grazia: La belleza de la duda, su largometraje más reciente (ya disponible en cines chilenos), no comparte ni el origen ni el enfoque de Il Divo (2008) y Loro (2018). "La película es fruto de mi imaginación y no trata sobre política, sino sobre cuestiones y dilemas morales, como conceder o no un indulto, lo que da origen al título", señala a Culto mientras fuma un puro.
El protagonista de la historia es el presidente Mariano De Santis (Toni Servillo). Católico y con amplia trayectoria como juez, aún llora la muerte de su esposa, fallecida ocho años atrás, y acepta a regañadientes regirse por los lineamientos definidos por su hija, Dorotea (Anna Ferzetti), con quien vive en el palacio presidencial. Mientras enfrenta los últimos seis meses de gobierno, recibe presiones para que brinde su respaldo a un proyecto de ley sobre la eutanasia. Además, en esa recta final de su mandato debe sopesar un segundo dilema: las peticiones de indulto de dos personas que asesinaron a sus parejas. Acorralado por preguntas, debe poner sobre la balanza su fe y su compromiso con el país, y superar su histórica dificultad para adoptar una postura firme.
Más austero que otros de sus trabajos, La grazia tiene algunos elementos que son puramente ADN Sorrentino. ¿ Un ejemplo? De Santis es un fanático del rap italiano. "La vanidad y el oportunismo son totalmente incompatibles con la política" más importante. Por lo tanto, como se ve claramente en el filme, creo que cada persona debe decidir sobre su propia vida con total libertad y autonomía; por lo tanto, estoy a favor de la eutanasia. Si La grazia trata sobre la moral, ¿cómo cree que esta se manifiesta en el panorama político global? Como a muchos, me preocupa que no esté presente en el panorama político actual. Me preocupa porque en los puestos clave de poder hay personas que no deberían estar ahí, personas profundamente infantiles y vanidosas, movidas por el oportunismo, por los cálculos. Todas estas características son totalmente incompatibles con la política.
Y por eso me preocupa, como a todos. ¿Cómo se relaciona con los conceptos de la duda y la incertidumbre en su trabajo, considerando que un cineasta debe tomar cientos de decisiones permanentemente? No tengo muchas dudas sobre mi trabajo como cineasta. Sobre mi vida, sí. Pero en cuanto a mi trabajo, no. No porque crea que soy bueno, ni porque crea que tengo la verdad absoluta ni nada por el estilo. Simplemente soy plenamente consciente de mis limitaciones. Sé lo que hago bien y lo que no, y por eso tomo decisiones que lo reflejan. Esto se aprende gracias a la experiencia, mientras que en la vida, no, y tengo muchas dudas al respecto.
Pero en lo que respecta al trabajo he adquirido cierta habilidad en términos técnicos, y en cuanto al manejo de la narración, o cualquier cosa relacionada con ella, como las emociones, los sentimientos o los personajes. Todo eso lo entiendo perfectamente.
Ha realizado películas que se han proyectado en salas, pero también ha hecho series y cintas junto a plataformas de streaming. ¿ Cuánto le importa el modo en que se muestran sus trabajos? ¿ Le preocupa el futuro de la exhibición cinematográfica? No sé qué va a pasar en el futuro, porque no soy futurólogo. Pero no me preocupa en absoluto lo que les pase a mis películas en el futuro. El único valor que tienen para mí es que disfruté haciéndolas. Me divertí mientras las hacía. Ahora no me interesa lo que les pase; pueden desaparecer, no me supone ningún problema.
Mi felicidad, o la falta de ella, no depende de lo que ocurra con mis filmes. ® LT CULTO "El rap, al igual que todas las escenas con su hija, forma parte del esfuerzo del personaje por conectar con el presente y comprenderlo plenamente. Eso es todo", explica en esta entrevista.
Uno de los temas que aborda la cinta es la relación entre un padre y su hija. ¿ De qué modo se conecta con eso? Es algo muy cercano a mi propia vida, porque tengo hijos adultos, mayores de 20 años, y siempre he tenido una relación basada en la comunicación dialéctica. Intercambio puntos de vista con ellos, comparo opiniones e intento comprender su presente, y les permito que me expliquen cómo funciona. Intento comprender plenamente sus razones y motivaciones. Por lo tanto, esta película es definitivamente el resultado de lo que me sucede en mi vida privada. El filme trata sobre dilemas morales y sobre la eutanasia. ¿ Su postura ha cambiado con el paso del tiempo? No, mi postura no ha cambiado con el paso de los años. Queda clara en la película y siempre ha sido la misma. Dicho esto, mi punto de vista es, en cierto modo, opuesto al de quienes se oponen a la eutanasia, ya que ellos creen firmemente en la sacralidad de la vida. Yo creo que la vida es vida, pero la muerte es muerte, y eso es incluso Autor: Por Gonzalo Valdivia.
El reconocido director italiano llegó a los cines del país con La grazia: La belleza de la duda, película sobre un presidente ficticio con dos flancos abiertos que lo obligan a calibrar su fe con su deber con el cargo. "No tengo muchas dudas sobre mi trabajo como cineasta. Sobre mi vida, sí", indica en esta entrevista con Culto.