Autor: Dra. Paulina Bahamonde, directora alterna del Centro IRIS (Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas) Universidad Mayor y Universidad de Concepción
Columnas de Opinión: Poner el foco en los ríos: una deuda con el país
Columnas de Opinión: Poner el foco en los ríos: una deuda con el país O Opinión os ecosistemas de agua dulce representan menos del 1% de la superfiL cie terrestre, pero los seres humanos dependemos directamente de ellos para nuestra supervivencia. A pesar de esa relevancia, históricamente han sido poco valorados y protegidos. Tenemos incluso la percepción de que los ríos "se llevan todo", incluidas basuras y contaminantes, lo que ha contribuido a una relación utilitaria de estos sistemas. Esta falta de atención resulta especialmente crítica en un contexto de cambio climático, donde las precipitaciones disminuyen, las temperaturas aumentan y los glaciares retroceden, reduciendo las reservas de agua en la alta montaña. Desde hace años, como investigadora, he visto cómo las invasiones biológicas se han convertido en uno de los principales factores de cambio en estos ecosistemas. Esta complejidad se hace aún más palpable cuando observamos cómo operan en distintos territorios y contextos sociales del país. Un desafío relevante ha sido comprender que las invasiones biológicas en los ecosistemas de agua dulce no son problemas simples. Existen casos evidentes, como las especies consideradas plagas, pero también situaciones mucho más complejas, donde una misma especie puede generar impactos ecológicos negativos y, al mismo tiempo, beneficios económicos o culturales para ciertos territorios. Esa tensión es la que hace que muchas de estas problemáticas sean difíciles de abordar y requieran miradas integrales. Un ejemplo claro de esta complejidad se observa en distintos puntos del país.
En el Lago Chungará, la introducción reciente de la trucha ha sido percibida como una amenaza directa para especies nativas únicas, mientras que en otras zonas del sur los salmónidos se han integrado a actividades productivas y turísticas, generando posiciones contrapuestas sobre su manejo y conservación. Estas diferencias refuerzan la necesidad de estudiar los ecosistemas con una mirada que aborde esas diversas aristas.
En este contexto surge el Centro IRIS (Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas), un centro de interés nacional financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) que reúne a investigadoras e investigadores de seis universidades (Mayor, de Concepción, de Tarapacá, de Valparaíso, Austral y de Los Lagos), el cual plantea el estudio de los ecosistemas de agua dulce como un tema de relevancia para el país y busca generar políticas públicas para la gestión y protección de estos ecosistemas con una mirada territorial.
Nuestro trabajo estará enfocado en cuatro macrozonas: el altiplano, la zona mediterránea, el bosque valdiviano y la Patagonia, partiendo de la base de que Chile es un país largo y diverso y que distintos territorios conllevan distintos desafios. En cada uno, desarrollaremos los sistemas de conocimientos observacional y biocultutal. IRIS es un centro de interés nacional, apoyado por organismos públicos como el Ministerio del Medio Ambiente y Sernapesca. Eso nos impone una responsabilidad clara: nuestra ciencia debe servir para la toma de decisiones. El objetivo es lograr entender cuáles son las necesidades con respecto a las invasiones biológicas en cada territorio en un contexto de cambio global. Todavía falta mucho por investigar, pero poner el foco en los ríos es un paso necesario si queremos avanzar hacia una gestión del agua más sostenible. 03 Autor: Dra. Paulina Bahamonde, directora alterna del Centro IRIS (Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas) Universidad Mayor y Universidad de Concepción.