Autor: Paola Mamani, académica de la Faculta de Ciencias de la Ingeniería de la Unap
Con liderazgo femenino: mujeres indígenas impulsan el desarrollo regional
Con liderazgo femenino: mujeres indígenas impulsan el desarrollo regional S O a Región de Tarapacá enfrenta un desafio histórico: integrar de manera efectiva la perspectiva de género y la interculturalidad en su modelo de desarrollo regional.
Catalina Cortés, ingeniera L en prevención de riesgos, magíster en medio ambiente, y directora regional de CORFO, señala que "la interculturalidad y el enfoque de génerono son un complemento, sino una definición política del modelo de desarrollo regional que impulsamos". Desde CORFO, explica Cortés, se promueve una descentralización real, reconociendo a los territorios y a sus liderazgos, especialmente a las mujeres indígenas, como protagonistas del desarrollo productivo. "Nuestros programas incorporan criterios de equidad de género, pertinencia cultural y focalización territorial, avanzando desde una lógica centralista hacia una política pública diseñada e implementada con identidad regional y mirada de futuro. La prueba más concreta es la creación de los comités de desarrollo productivo de CORFO, un ente colegiado con actores regionales que determina cómo y en qué se gastan los recursos en la región", agrega.
La transición hacia un desarrollo sostenible, asegura Cortés, abre oportunidades históricas para Tarapacá. "La región tiene condiciones únicas para impulsar energías renovables, economía verde y soluciones productivas sostenibles, donde el conocimiento ancestral y la innovación tecnológica pueden convivir. Apostar por la participación activa de mujeres indígenas en estos sectores no solo es una política de equidad, sino una decisión estratégica para construir soberanía energética, desarrollo con arraigo territorial y mayor autonomía regional", señala.
Noobstante, advierte que persisten brechas estructurales en financiamiento, capacitación, conectividad y redes de apoyo, especialmente en zonas rurales. "Superar estos obstáculos exige una acción pública decidida, articulación interinstitucional y políticas que reconozcan que el liderazgo femenino indígena es clave para reducir desigualdades históricas y fortalecer la democracia territorial", explica.
PROGRAMAS PRIVADOS QUE FORTALECEN CAPACIDADES En este contexto, el Programa Originarias, impulsado por ONU Mujeres y la compañía minera Teck desde 2016, se ha convertido en un moFRESH HAN MADE COSMETICS H delo pionero de empoderamiento de mujeres indígenas en el norte de Chile.
Paulo Barraza, gerente de Gestión Comunitaria de Teck Quebrada Blanca, explica que "su implementación ha permitido colocar a las mujeres indígenas en el centro de los esfuerzos de transformación y creación de capacidades que impactan directamente en sus comunidades y entornos locales, contribuyendo al desarrollo sostenible y la preservación de la cultura de los territorios donde estamos presentes". El programa ha beneficiado a más de 8.000 mujeres, con énfasis en liderazgo, autonomía económica y participación comunitaria. En 2019, se inauguró en Iquique el Centro Originarias, primero en América Latina dedicado al empoderamiento de mujeres indígenas, donde más de 2.000 mujeres han recibido formación en liderazgo y gestión de negocios.
Barraza explica que la iniciativa también incorpora plataformas digitales como Trenzando Saberes y Conectando Negocios, promoviendo la participación de las mujeres en economías digitales y comercio online. "Estas herramientas permiten que la capacitación y la autonomía económica se integren con la identidad cultural y los saberes ancestrales, fortaleciendo liderazgo y redes de colaboración", agrega.
EDUCACIÓN Y PARTICIPACIÓN EN STEM La académica de la Facultad deCiencias de la Ingeniería de la Universidad Arturo Prat (UNAP) Paola Mamani, aporta otroángulo, puntualizando una interesante visión sobre la educación y el acceso a áreas STEM. "Hoy existen más espacios, programas y discursos que visibilizan y apoyan el aporte de las mujeres, incluidas las que somos de ascendencia indígena. Cuando estudiaba, estos espacios no existían; mi familia dudaba que podría encontrar trabajo.
En los últimos años he visto una creciente presencia de mujeres en roles operativos, técnicos y profesionales, así como más jóvenes ingresando a carreras de ingeniería y al área STEM, lo que demuestra que se están rompiendo estereotipos sobre los espacios que supuestamente no eran para nosotras", explica.
Sin embargo, advierte que la baja presencia de mujeres indígenas en espacios de decisión sigue siendo una de las brechas más evidentes. "Ser mujer y tener ascendencia indígena implica demostrar más nuestras capacidades, porque muchas veces somos juzgadas incluso antes de hablar, solo por nuestro apellido.
Estos avances solo se convertirán en desarrollo verdaderamente sostenible y equitativo si van acompañados de una redistribución real del poder, los recursos y las oportunidades hacia las niñas, jóvenes y mujeres indígenas que hoy se están formando y decidiendo su futuro", agrega. En este sentido, el Programa Originarias ha seguido un modelo concéntrico de transformación, centrando la intervención en fortalecer capacidades de las mujeres y proyectando luego los efectos hacia sus familias y comunidades. La fase más reciente, con horizonte decinco años y un presupuesto de USD 5 millones, busca diversificar fuentes de financiamiento y consolidar redes público-privadas, asegurando la sostenibilidad de los procesos de empoderamiento económico y social.
Entre los objetivos estratégicos destacan: aumentar la participación de mujeres en formación, generar condiciones propicias en entornos familiares y comunitarios, y desarrollar nuevas líneas de negocio que potencien el impacto del Centro Originarias en el largo plazo.
Iniciativas asociativas, cooperativas, turismo indígena y comunitario, producción con identidad cultural y proyectos sostenibles basados en saberes ancestrales permiten que las mujeres indígenas fortalezcan su autonomía económica sin perder vínculo con su territorio y cultura, enfatiza Catalina Cortés. Al integrar estos programas con políticas públicas y educación STEM, Tarapacá proyecta un desarrollo más justo, descentralizado y sostenible, donde la voz de la mujer indígena se erige como motor del progreso social y económico.
Con la combinación de políticas públicas, programas privados y educación inclusiva, la región se consolida como un ejemplo de cómo la participación activa de las mujeres indígenas puede transformar no solo sus comunidades, sino también el desarrollo regional, construyendo un futuro donde la equidad y la interculturalidad sean la base del progreso. Vlentina Briceño P. "Cuando estudiaba, estos espacios no existían; mi familia dudaba que podría encontrar trabajo. " Autor: Paola Mamani, académica de la Faculta de Ciencias de la Ingeniería de la Unap. La región articula políticas públicas, programas privados y educación inclusiva para fortalecer el rol de la mujer indígena en la sociedad. Vlentina Briceño P. "Cuando estudiaba, estos espacios no existían; mi familia dudaba que podría encontrar trabajo. "