Editorial: Fronteras bajo presión
Editorial: Fronteras bajo presión I control de la frontera norte vuelve a ocuE par un lugar central en la agenda pública tras los anuncios del Presidente José Antonio Kast sobre nuevas medidas para la macrozona norte.
Barreras físicas en sectores críticos, mayor despliegue militar y el uso de tecnologías como drones y sensores forman parte de una estrategia que busca responder a una inquietud instalada desde hace años en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta: la creciente presión sobre una frontera extensa, porosa y difícil de controlar. El debate, sin embargo, trasciende el caso chileno. La movilidad humana se ha convertido en uno de los grandes fenómenos globales del siglo XXI. Según estimaciones de Naciones Unidas, hoy existen más de 300 millones de migrantes internacionales en el mundo, casi el doble que a comienzos de la década de 1990. A ello se suma el aumento sostenido de personas desplazadas por conflictos, crisis económicas o persecuciones, que ya supera los 40 millones de refugiados y solicitantes de asilo a nivel global. En ese contexto, numerosos países han reforzado sus políticas de control fronterizo. Estados Unidos, varios países europeos y Australia han combinado barreras físicas, vigilancia tecnológica y cooperación internacional para enfrentar el fenómeno. La experiencia comparada muestra, sin embargo, una conclusión evidente: ninguna herramienta por sí sola resulta suficiente. Ese es también el desafio que enfrenta Chile.
La macrozona norte no solo es una puerta de entrada para la migración irregular, sino también un territorio donde confluyen otras amenazas como el tráfico de drogas, el contrabando y el robo de vehículos, muchas veces asociados a redes criminales transnacionales. Por ello, más allá de la discusión sobre zanjas o barreras físicas, lo relevante será la capacidad del Estado para construir una estrategia integral de control fronterizo.
La situación que debe ocuparnos es el combate a los delitos: el tráfico y el robo, mucho más que el tránsito de las personas.. El desarrollo de acciones para limitar el acceso irregular a Chile es necesario, pero complejo. Quizás en lo inmediato lo más relevante sea la señal que se está dando. E Editorial La situación que debe ocuparnos es el combate a los delitos: el tráfico y el robo, mucho más que el tránsito de las personas.