GAM. EL INCIERTO DESTINO DEL GAM: COMO REVIVIR UN TEATRO EN OBRA GRUESA EN LA ALAMEDA
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EL INCIERTO DESTINO DEL GAM: COMO REVIVIR UN TEATRO EN OBRA GRUESA EN LA ALAMEDA M FOTOS CRISTIÁN FERNÁNDEZ EL INCIERTO DESTINO DEL GAM: CÓMO REVIVIR UN TEATRO EN OBRA GRUESA EN LA ALAMEDA L a construcción lleva casi siete años sin avances y podría seguir en ese estado por varios años más.
Es un edificio de 16 mil metros cuadrados que debería albergar una sala para conciertos con la mejor tecnología disponible, pero hoy es una obra a medias instalada en la mitad de Santiago que arrastra una historia de complicaciones, quiebras y paralizaciones.
Es la Segunda Etapa del Centro Cultural GAM, un espacio destinado a acoger diversos espectáculos escénicos que empezó a ser construido hace más de 10 años, pero ha avanzado a tirones, reflejando las crisis que ha atravesado el país en la última década.
Hace menos de dos meses se anunció con bombos y platillos el reinicio de los trabajos, pero después de 45 días las máquinas fueron detenidas. "Lamentablemente, los flujos de caja para poder solventar este proyecto no estaban garantizados, ni en el primer año ni para adelante", aseguró hace unos días el ministro de las Culturas, Francisco Después de siete años paralizadas, en marzo se reactivaron las obras para terminar la segunda etapa del Centro Cultural GAM, pero por problemas de financiamiento, el Gobierno detuvo el proyecto gestionado por la administración anterior. Destinado a ser una sala para artes escénicas con tecnología de punta, lleva 48 por ciento construido. Gestores culturales, productores y arquitectos evalúan la decisión y calibran la posibilidad de buscar fondos privados o algún tipo de concesión. G ROBERTO CAREAGA C. SIGUE EN E 2. GAM. EL INCIERTO DESTINO DEL GAM: COMO REVIVIR UN TEATRO EN OBRA GRUESA EN LA ALAMEDA Alfredo Saint-Jean, gestor cultural. Claudia Barattini, expresidenta del directorio de GAM Cristián Fernández, arquitecto del GAM Pablo Allard, decano de Arquitectura UDD. Undurraga, aludiendo a la brusca paralización que sufrieron las obras de la segunda etapa del GAM.
Fue un cambio de dirección radical, pues después de que en 2018 los trabajos de la gran sala se detuvieran, en enero pasado el consorcio GAM Moller DVC SpA se adjudicó la licitación para terminarlos, con un costo de $114 mil millones. Pero el 16 abril se conoció una resolución del Ministerio de Obras Públicas que puso fin anticipado al acuerdo. No era posible "solventar el contrato asociado a la obra", se argumentaba, teniendo como contexto las reducciones presupuestarias que ha mandatado el gobierno del Presidente José Antonio Kast a toda la administración pública.
Inaugurado en 2010, el GAM se ha vuelto un espacio central en actividad cultural y ciudadana en Santiago: no solo mantiene una programación teatral constante, también recibe obras de danza y exposiciones, y sobre todo sus plazas acogen ferias de libro, artísticas y de diversas áreas periódicamente. Su localización estratégica lo vuelve un punto de encuentro entre la Alameda y el barrio Bellas Artes.
Cuando en 2015 se iniciaron las construcciones para la segunda etapa, el horizonte era cercano: se anunció que en dos años la obra podría estar lista, pero hoy en la esquina de Alameda con Namur solo hay un aspirante a elefante blanco, que incluso pone en jaque la revitalización del centro de Santiago, ajado tras los golpes del estallido y la pandemia. En las proyecciones, la Gran Sala tendría una capacidad de 2.500 espectadores, un escenario 100 por ciento móvil, un proyecto de escenotecnia en la sala de ensayo y tecnología LED en la iluminación. Dotaría a Santiago de un espacio de la más alta calidad. Esa merma es parte de la oleada de lamentaciones y críticas en el mundo artístico y cultural que ha desatado la decisión del Gobierno.
A la vez se ha abierto una discusión política en la que han intervenido desde el gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, y las exministras del Interior y Culturas, Carolina Tohá y Carolina Arredondo, respectivamente.
Impugnan el argumento de la falta de fondos para las obras, pero el ministro Undurraga ha sostenido que el Presidente Gabriel Boric dejó "un contrato amarrado" sin los fondos suficientes para respaldarlos. "A ningún ministro, y por cierto tampoco al Presidente Kast, le agrada ni le agradó tomar la decisión que tuvimos que tomar", aseguró.
Una apuesta por la ciudad La historia de la Gran Sala tuvo su primer escollo en el desborde del río Mapocho en abril de 2016: el agua llegó hasta las obras que se realizaban en el GAM. Dos años después, en 2018, quebró la empresa española que llevaba a cabo los trabajos, Ecisa, y el espacio quedó prácticamente abandonado. Cuando en octubre de 2019 se desató el estallido, el centro cultural quedó en medio de las protestas y sus paredes fueron ocupadas como lienzos para las consignas de las manifestaciones. Si eso no frenó la reactivación del proyecto, la pandemia obligó a una priorización económica que lo excluyó de los planes públicos. Hasta ese momento, las obras llevaban 48% de avance. Actualmente, la obra gruesa está casi terminada. Y aunque la expectativa del mundo cultural está puesta en ventajas técnicas de la Gran Sala, no es raro que se critique su alto valor. Especialmente hoy, en el contexto de una restricción económica que el Gobierno pretende enfrentar con un recorte de 3% de los presupuestos de todos los ministerios. Pero los $114 mil millones de pesos son validados como razonables para las características del recinto: "Se ajustan a la realidad, no es caro. Eso es lo que vale un teatro de estas características.
Uno de los últimos teatros similares realizados en Latinoamérica fue el de Lima, con capacidad para mil 200 personas, y tuvo un costo de 110 millones de dólares", dice una fuente que integró antiguos directorios del GAM. Un dato no menor es la inflación que ha habido en Chile, desde 2018, año de la paralización de la obra, hasta hoy, que es un 35 por ciento. Esa cifra abulta los presupuestos de la nueva concesión. En el debate, la cuestión económica se escapa a la falta de recursos disponibles hoy. El arquitecto Gonzalo Mardones cree se trata de un inversión que no solo impacta en las artes, sino en la ciudad. "La deuda de nuestro país con la cultura es inmensa. Una buena opción para este nuevo Gobierno es, más que paralizar las obras, re-pensar y terminar ese gran edificio ejemplar de la cultura chilena. Terminar las obras del GAM constituiría un retorno muchísimo mayor que el gasto del propio edificio", dice. Y añade: "Nada más nutritivo para un país que tambalea en la inconsciencia, en el vandalismo y la tontería que inyectar una catedral del saber y belleza en plena Alameda.
Todas las ciudades del planeta que han apostado por la cultura se han transformado en referentes y han surgido en todos los sentidos regenerando y experimentando externalidades positivas mucho más allá de sus propios edificios". "Cuál es la visión de no terminar la sala, no la entiendo. Desde mi visión es un error.
Aquí hay alguien que no estudió nada, toman decisiones desde la ignorancia", dice Alfredo Saint-Jean, productor de larga trayectoria y que ha tenido a su cargo desde la dirección del Festival de la Canción de Viña del Mar hasta a la celebración del inicio del gobierno de Patricio Aylwin en el Estadio Nacional. También lideró la renovación y gestión de Teatro Nescafé de las Artes. "Qué sería de Nueva York sin sus teatros. Bilbao era una ciudad más bien pobre en España, pero se instala el Museo Guggenheim y pasó a ser una ciudad rica. Quien me venga a decir que las artes no traen beneficios económicos es que no sabe del tema. Detener la construcción de una sala que lleva un porcentaje de avance importante, realmente no es ahorrar dinero, sino que estás haciendo más cara la terminación de la sala. La sala se va a terminar, en dos años más, 10, no sé, pero cada año que pase va a ser más cara", dice. Realismo y renuncia En 2024 la exministra de Culturas Claudia Barattini fue nombrada presidenta del directorio del GAM.
Su llegada coincidió con el mandato del Presidente Boric por retomar las obras de la Gran Sala y, según cuenta, fue testigo del proceso de llamado a licitación para encontrar una empresa que terminara el edificio.
Eso la lleva a discrepar de la razones que ha entregado el Gobierno para paralizar las obras; duda de la inexistencia de los fondos. "Fui testigo del rigor técnico con que trabajaron los equipos del Estado para encauzar este proyecto en condiciones complejas. Ese proceso supone etapas exigentes: para licitar, adjudicar y formalizar contratos es indispensable contar con certificación de disponibilidad presupuestaria, requisito sin el cual la Contraloría no toma razón de los actos administrativos.
Resulta difícil sostener que no existían los recursos comprometidos", dice. "Detener la construcción de la Gran Sala del GAM hoy significa no solo perder inversión, sino renunciar a un proyecto que articula ciudad, cultura y desarrollo", agrega Barattini. "Cuando un proyecto ha cumplido todas las etapas técnicas y cuenta con respaldo presupuestario, cambiar su curso en medio de la ejecución no responde únicamente a consideraciones operativas, sino a definiciones de política pública sobre el rol del Estado en el desarrollo cultural. Lo que aquí se pone en cuestión es la continuidad de la acción pública", añade.
Al igual que Barattini, el arquitecto que diseñó el GAM, incluida la Gran Sala, Cristián Fernández, también duda de los argumentos financieros para detenerla. "Creo que la verdadera razón que hay detrás de esto, tiene más que ver con las prioridades del Gobierno, que con los fondos disponibles", sostiene. "Para poner en magnitud el costo real de terminar la gran sala, hay que entender que el contrato se paga en tres años aproximadamente y que lo que tendría que pagar el Estado cada año, corresponde a un 0.04% del total del presupuesto de la nación. Es absurdo pensar que la gran sala solo se podrá construir cuando ya no existan otras prioridades, ya que eso nunca va a suceder", añade. Pero como hay críticas a la decisión de Gobierno, también hay quienes la entienden.
Uno de ellos es Cristián Undurraga, arquitecto de, entre otros, el Centro Cultural La Moneda y el Museo Violeta Parra. "Para todos, más allá del mundo de la cultura, la paralización de las obras del teatro GAM es una noticia triste, desalentadora", dice. "Por otro lado, me parece que la opción tomada por el Gobierno es responsable y realista. ¿Cómo podría seguir la construcción si no hay recursos para ello? La ciudadanía tiene que ser objetiva y entender que esta paralización de obras no es una insensibilidad hacia la cultura, es simplemente hacerse cargo de la realidad, de la inexistencia de recursos", añade.
También para Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UDD, se trata de una "tragedia", pero entiende que la decisión responde a "un principio básico de responsabilidad fiscal". Si no está asegurado el financiamiento, como ha planteado el Gobierno, no podría ejecutarse la obra. "Más aún, cuando el riesgo de continuar comprometería más de un 13% del presupuesto de la Subsecretaría de las Culturas para todo el país", sostiene Allard, que recogiendo los datos del contrato de licitación, explica que los pagos a consorcio GAM Moller DVC SpA eran en tres cuotas: $40 mil millones el primer año, $40 mil millones el segundo año y $34 mil millones el tercer año.
Allard calcula que la inversión anual de la segunda etapa del GAM supera los gastos en centros culturales a lo largo del país. "Para dimensionar lo que significarían estos $40 mil millones al año invertidos en un solo proyecto en Santiago postergando a las regiones, los 18 proyectos que se están llevando para este año desde el Servicio del Patrimonio, como la ampliación del Museo Histórico Nacional, Archivos Regionales como el de Tarapacá, el Museo del Ñuble, y mejoras en la Biblioteca Nacional suman $98 mil millones", dice el también socio de Allard & Partners. El apoyo privado Sobre el futuro del espacio hasta ahora no hay claridad. El ministro de Culturas, Francisco Undurraga, solo ha planteado que están comprometidos con el proyecto.
Mientras que el GAM difundió un comunicado que anuncia que buscaran "nuevas fórmulas y articulaciones que permitan hacer de la Gran Sala una realidad". Para el arquitecto Cristián Undurraga, esa crisis puede ser una oportunidad para repensar la sustentabilidad de las políticas culturales a largo plazo. "Hay que pensar en una política mucho más agresiva de incentivos tributarios a la inversión en cultura y a un mayor fomento de la ley de donaciones culturales", sostiene.
Para Pablo Allard, lo ideal sería volver a licitar el proyecto después que se apruebe el paquete de leyes del Plan de Reconstrucción NaLas obras de la Gran Sala del GAM están avanzadas en un 48 por ciento. CRISTIÁN FERNÁNDEZ Una proyección de cómo sería la Gran Sala. VIENE DE E 1 El incierto destino del GAM: Los trabajos en la segunda sala se reiniciaron el 3 de marzo pasado y se detuvieron el 16 de abril.
CRISTIÁN FERNÁNDEZ `` Bilbao era una ciudad más bien pobre en España, pero se instala el Museo Guggenheim y pasó a ser una ciudad rica"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . ALFREDO SAINT-JEAN. `` "Fui testigo del rigor técnico con que trabajaron los equipos del Estado para encauzar este proyecto en condiciones complejas.
Ese proceso supone etapas exigentes... Resulta difícil sostener que no existían los recursos comprometidos"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. CLAUDIA BARATTINI. `` Es absurdo pensar que la gran sala solo se podrá construir cuando ya no existan otras prioridades, ya que eso nunca va a suceder"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . CRISTIÁN FERNÁNDEZ. `` Los 18 proyectos que se están llevando para este año desde el Servicio del Patrimonio, como la ampliación del Museo Histórico Nacional, Archivos Regionales, el Museo del Ñuble y mejoras a bibliotecas suman $98 mil millones. Solo la primera cuota del GAM es de $40 mil millones"... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. PABLO ALLARD. CLAUDIO CORTÉS "Una buena opción para este nuevo gobierno es terminar ese gran edificio", dice Gonzalo Mardones. "La opción tomada por el Gobierno es responsable y realista", dice Cristián Undurraga.. GAM. EL INCIERTO DESTINO DEL GAM: COMO REVIVIR UN TEATRO EN OBRA GRUESA EN LA ALAMEDA cional. Pero también propone una concesión a privados siguiendo el modelo de la sala Movistar Arena.
No se trata de privatizar el arte, ya que en el modelo actual de gestión del GAM, solo un 30% de los programas son públicos y el resto son actividades financiadas por privados", dice. "La Gran Sala, por su tamaño y características podría perfectamente contar con un operador de calidad que garantice una programación de excelencia y liberar parte importante del calendario para obras y eventos públicos. Para hacer posible una concesión, se requeriría de al menos dos años para evaluar la factibilidad y licitar. Así se hizo con el Movistar Arena y, en este caso, las bases de licitación podrían definir condiciones que garanticen una programación en conjunto con la administración del GAM", explica.
Otra fuente conocedora del GAM, admite como plausible esta opción mixta, "solo que la contraprestación con los aportantes es muy delicada de manejar". "Más que buscar alternativas externas, lo que corresponde es revisar la decisión adoptada y asegurar la continuidad de una obra que ya había sido validada, financiada y comprometida por el propio Estado", sostiene Claudia Barattini, mientras que Cristián Fernández duda de la posibilidad real de que se sumen agentes privados al financiamiento. "Estas cosas no se improvisan, la cultura de las donaciones es algo muy incipiente en Chile y todavía está alejada de nuestra idiosincrasia", sostiene. Por ahora, habrá que acostumbrarse a esa obra a medias en la Alameda.
La última vez que se reactivó la construcción de la Gran Sala, el proceso para llamar a una licitación hasta que las obras volvieron, demoró casi dos años. n 2010 Tras el incendio que afectó las dependencias del Edificio Diego Portales (ex-Unctad) en 2006, el inmueble fue rediseñado y en 2010 se inaugura como el Centro Cultural Gabriela Mistral.
La primera etapa incluye un espacio de 22 mil metros cuadrados, con salas de teatro, de exposiciones y una biblioteca. n 2015 Se inició la construcción de la segunda etapa, centrada en la Gran Sala, un espacio para diversos espectáculos con capacidad para 2.500 espectadores y tecnología inédita para Chile. Se anunció que en dos años la obra estaría lista. n 2018 Quiebra Ecisa, la empresa española a cargo de la construcción de la Gran Sala y se paralizan las obras. Poco antes, las obras fueron inundadas por un desborde del río Mapocho. n 2019 2020 Vandalismo e incendios durante estallido y luego la pandemia impidieron retomar el proyecto. Las obras se estancan en un 48% de avance. n 2024 El Presidente Gabriel Boric anuncia la revitalización de la Gran Sala. A fin de año se abre la licitación para encontrar a una nueva constructora. n 2026 El 22 de enero se adjudica el proyecto de segunda etapa al consorcio GAMMoller DVC SpA. Se anuncia una inversión superior a los 114 mil millones de pesos.
El 3 de marzo se reinician las obras, con un plazo ejecución de 750 días corridos. n 2026 El 16 de abril el Ministerio de Obras Públicas le comunica a DVC SpA que prescinde su contrato, argumentando que no puede "solventar el contrato asociado a la obra". Se paralizan las obras de la Gran Sala del Gam. La empresa tiene derecho a recibir una indemnización. Cronología de una construcción fallida.