Catalina Calcagni “Soy una persona que le gusta armar puzles narrativos”
Catalina Calcagni “Soy una persona que le gusta armar puzles narrativos” "Soy una persona que le gusta armar puzles narrativos" GUIONISTA DE TELEVISIÓN, CINE Y PÓDCAST, CATALINA CALCAGNI ACABA DE SUMAR UN NUEVO TERRITORIO CREATIVO: LA LITERATURA INFANTIL.
SU LIBRO "LUCAS Y SOFÍA Y EL PIOJO ORIGINAL" RECIBIÓ LA MEDALLA COLIBRÍ 2025, UN RECONOCIMIENTO QUE ABRE OTRA DIMENSIÓN EN UNA TRAYECTORIA MARCADA POR EL SUSPENSO, PERO GUIADA POR UNA MISMA PULSIÓN: CONTAR HISTORIAS QUE ATRAPEN AL PÚBLICO. POR Valentina Cuello Trigo. FOTO: Sergio Alfonso López. L a escena ocurre en una pieza de su casa. Catalina Calcagni (40) entra, cierra la puerta y prende el computador. El escritorio es amplio, con un monitor grande, libros apilados y algunos objetos acumulados con los años. No hay demasiados adornos. El espacio parece diseñado para algo muy específico: concentrarse. Ahí pasa buena parte de su jornada. Después de la pandemia, explica, el trabajo de guionista cambió de manera radical. Las salas de guion y los encuentros presenciales fueron reemplazados por reuniones en línea con colegas que incluso viven en el extranjero. Desde ese espacio, Calcagni escribe guiones para cine, televisión y ficción sonora, formatos donde ha desarrollado gran parte de su carrera. Ha trabajado como guionista en teleseries como "Pacto de sangre", "Preciosas", y, recientemente, en el thriller sonoro "Corderos". También enseña guion y trabaja en distintos proyectos audiovisuales como teleseries verticales.
Pero en medio de ese ritmo de escritura, el año pasado apareció un hito ligado a un terreno creativo distinto que Calcagni ha comenzado a explorar: en noviembre recibió la Medalla Colibrí 2025, un reconocimiento que entrega IBBY Chile a lo mejor de la literatura infantil y juvenil, por el libro "Lucas y Sofía y el piojo original", que escribió junto a Antonio Luco. --Thrillers, suspenso... ¿Qué puede tener en común con la literatura infantil? --Uno siempre está escribiendo sobre un personaje que tiene un problema y que necesita solucionarlo y que en ese tránsito va a tener un aprendizaje que lo va a cambiar. Siempre me encanta volver a esa idea del inicio, el nudo y el desenlace. Es como una lana que está enredada y hay que desenredarla. Ya sea más en simple, como uno se lo contaría a un niño, o ya sea más en complejo, quizás jugando con los miedos o las emociones más extremas como en un adulto. Pero finalmente toda historia tiene esa misma raíz. EL PUZLE Este año, Catalina Calcagni espera el estreno de dos películas.
Una que coescribió junto a Valeria Hofmann y que llegará a una plataforma de streaming; y otra dirigida por Moisés Sepúlveda, titulada "Que se acabe todo", inspirada en el caso La Polar y que dice debería iniciar su recorrido por festivales durante los próximos meses. Pero antes de convertirse en guionista, Calcagni era una observadora.. Catalina Calcagni “Soy una persona que le gusta armar puzles narrativos” En el colegio se entretenía imaginando historias sobre los adultos que la rodeaban. A veces inventaba posibles vidas secretas para sus profesores; otras, simplemente trataba de descifrar el mundo adulto a partir de pequeñas escenas cotidianas. En su casa, por ejemplo, la nana que la cuidaba solía invitar a amigas a conversar conversar durante el almuerzo. Calcagni entonces prolongaba lo más posible ese momento: se demoraba en terminar su plato para quedarse escuchando. Me sentía un poco detective del mundo adulto. Tenía mucha curiosidad por cómo funcionaba el mundo a través de la historia recuerda hoy. Ese interés por las historias también se alimentó de lo que consumía cuando era niña. Durante varios años no tuvo televisión en su casa cuenta que recién llegó cuando tenía once, por lo que la radio ocupó un lugar central. Escuchaba programas de Rock & Pop y pasaba largas horas oyendo historias y conversaciones.
Al mismo tiempo leía mucho: cómics en la casa de su abuela, libros de misterio para niños y sagas como “Las crónicas de Narnia” o “El señor de los anillos”. Cuando finalmente llegó la televisión, una de las series que más la marcó fue “Buffy la cazavampiros”, donde el suspenso y los personajes adolescentes que buscan su lugar en el mundo eran parte central del relato. Con el tiempo, esa mezcla de curiosidad, observación y consumo de historias fue tomando forma en su manera de trabajar. Wómo define su identidad creativa? No tengo un carril muy claro. Yo defino mi aproximación a la profesión como que soy una persona que le gusta armar puzles narrativos. Lo que más me apasiona es cuando siento que la historia historia logra esa mezcla de que todo tiene sentido, pero al mismo tiempo es sorpresiva para el público. Y por otro lado, la cabeza siempre la tengo puesta en quién va a ver esto, qué le va a pasar; siempre estoy sentada con un espectador mirando la historia. Parte de esa forma de pensar las historias, dice Calcagni, también también se formó en la televisión. La guionista dice que trabajar en teleseries implica escribir bajo múltiples restricciones de producción, producción, tiempo o estructura, algo que termina moldeando la manera de construir los guiones. Siempre digo que hacer teleseries es como el servicio militar de los guiones. EL PASO A OTRO FORMATO La idea de escribir “Lucas y Sofia y el piojo original” apareció mucho antes de que Calcagni llegara al mundo de la televisión. Calcagni la había trabajado años atrás junto a Antonio Luco, su compañero de la universidad, cuando ambos estudiaban Cine en la Universidad Católica.
El proyecto nació originalmente como un ejercicio en uo ramo de guion, pero la historia de un niño que resolvía pequeños misterios en su barrio y que cobraba sus servicios servicios en dulces, porque su madre no lo dejaba comer azúcar, le quedó dando vueltas durante mucho tiempo. Había algo en ese mundo que para Catalina Calcagni era importante importante contar. Años más tarde decidieron retomarlo y postularlo al Fondo del Libro. Cuando el proyecto fue seleccionado, se fueron un par de semanas al sur para escribirlo.
Como ambos son guionistas, el proceso tuvo algo de sala de guion trasladada al papel: pensaban las escenas, escaleteaban los capítulos y discutían los momentos clave de la historia a veces mientras veían “Oye Arnold”, una de las series que les servía como referencia para capturar ese universo universo infantil de barrio y pequeños misterios. El libro, que se publicó en 2024 por Editorial Pehuén, terminó estructurándose con dos puntos de vista que se alternan capítulo a capítulo. Cada uno escribió una mitad de la historia y luego intercambiaron intercambiaron los textos para revisarlos y ajustarlos. Pero pasar del guion a la literatura implicó también enfrentarse a un cambio de lenguaje. c7hvo que desaprender algo del lenguaje audiovisual? Fue muy distinto. Yo siempre había escrito guion y los guiones guiones no son un producto final, son una herramienta de trabajo. Entonces, era muy raro escribir algo que estaría listo. Pero creo que todos los proyectos, independiente de cuál sea el formato, además de qué contar, te piden cómo contarlo. Hay tantas formas como escritores, y creo que la forma es casi tan clave como el fondo. Para acercarse a ese nuevo formato, Calcagni y Luco decidieron estudiar el terreno.
Revisaron referentes de literatura infantil contemporánea desde “Diario de Greg” hasta “Jerónimo Stilton” Stilton” y también clásicos chilenos como “Papelucho”. La idea no era imitar esos modelos, explica Calcagni, sino entender qué tipo de ritmo y estructura funcionan para los lectores más jóvenes. Ese proceso de exploración también dialogaba con algo que ella reconoce como parte central de su forma de trabajar: encontrar la lógica interna de cada historia. Como si se tratara de un juego con ciertas reglas, donde cada elemento debe encontrar su lugar. En ese mismo proceso de mirar cómo los niños se relacionan con las historias apareció también otro proyecto reciente. Parte de esa observación, explica Calcagni, también tiene que ver con su propia experiencia como madre. Su hijo cumplirá tres años en abril, y muchas de las preguntas sobre cómo se relacionan los niños con los libros aparecieron mientras leía con él. Calcagni acaba de publicar un nuevo libro infantil, “Araucaria extraordinaria”, escrito junto a su madre. A diferencia de su trabajo trabajo anterior, esta vez se trata de un libro en verso construido a partir de fotografias, una decisión que nació en gran parte de su experiencia leyendo con su hijo. Mientras exploraba libros infantiles infantiles con él, notó algo que le llamó la atención: casi todo el material para primeras infancias estaba ilustrado, pero había muy pocos libros de fotografia pensados para niños.
Ese descubrimiento terminó convirtiéndose en una idea creativa: crear un libro que mostrara el mundo real a través de imágenes, una forma distinta de acercar a los más pequeños a la lectura. &Es más difícil inquietar a un adulto o emocionar a un niño? Yo sé demasiado más de lo primero.
El suspenso, la tensión, el miedo.. , siempre siento que tengo al espectador sentado al lado y sé lo que quiero producirle, entonces si lo quiero asustar, sé que voy a juntar los recursos necesarios para lograrlo, pero emocionar a los niños yo creo que todavía es algo a lo que recién estoy asomándome asomándome a aprender. Calcagni observa que escribir para niños hoy ocurre en un ecosistema narrativo con una amplia oferta que muchas veces puede sobresaturarlo. En ese contexto, dice, la apuesta sigue siendo siendo encontrar una emoción que los conecte con la historia.
Son mucho más expertos en contenido que lo que yo fui asevera. cExiste algún territorio creativo que aún quiera explorar? explorar? Hay algo que tengo pensado hace un tiempo y que me encantaría encantaría lograr que es una novela gráfica. No sé si ilustrarla yo, porque porque de ilustradora tengo poco y nada. Pero sí la novela gráfica es algo que me intriga y por ahí estoy planificando un próximo proyecto..