Autor: JUAN IGNACIO BRITO
Columnas de Opinión: El no-modelo de Kast
Columnas de Opinión: El no-modelo de Kast NÓ I N I P O Pese a que se trataba de la crónica de una muerte anunciada, el cambio de gabinete deja un tufillo a improvisación que quizás sea la impronta de un gobierno al que no parece importarle carecer de una carta de navegación estratégica y que ofrece, quizás como no-modelo, una gestión política que privilegia la simpleza práctica por sobre la complejidad de los grandes relatos. Al Presidente José Antonio Kast parecen desagradarle las narrativas estructurantes y las amplias estrategias que a menudo distinguen a los proyectos políticos ideologizados. Su carácter lo lleva a postular un ideario concreto seguridad, orden y crecimiento económico y a depositar su confianza en las intuiciones prácticas que se derivan de él. Muchos analistas consideran esta prescindencia como un pecado mortal. No conciben la política sin una brújula que apunte al norte, hacia la dirección en la que los libros que leen y los maestros que siguen dicen que avanza la historia. El notorio antiintelectualismo de esta administración, sin embargo, no debe ser considerado necesariamente de manera crítica. Debería, más bien, ser entendido como lo que es: una muy conservadora distancia respecto de los planes omniabarcantes que, al final, casi siempre se estrellan contra la realidad concreta. Si no confía en la ideología, entonces, ¿en qué basa su gestión el Gobierno? Parece ser que en las personas, sus intuiciones y capacidades. Eso explicaría la manera en que se compuso el gabinete, lleno de figuras independientes con trayectorias destacadas y divergentes, y con pocos representantes del cuoteo partidista tan típico de nuestra repartija ministerial. No se trata, por supuesto, de un mecanismo a prueba de balas: la salida de las ministras esta semana constituye una prueba de los peligros que se corren con él. Ambas exhibieron limitantes severas y terminaron pagando por ello con sus cargos, generando una pronta crisis de gabinete. En el no-modelo que construyó el Presidente José Antonio Kast no parece haber lugar para los que trastabillan y pierden el paso. En cambio, si los personeros elegidos dan el ancho y muestran destreza, el resultado puede ser muy positivo. Es lo que ha ocurrido en la tramitación de la “ley miscelán e a ” e n e l Congreso.
En este caso, el Gobierno ha descansado en la sapiencia técnica de su ministro de Hacienda y la sensatez política de los titulares de Interior y Segpres para conseguir que la Cámara apruebe con rapidez una reforma compleja y multidimensional. Es un logro notable que no debe ser minimizado y que muestra la virtud práctica del n o m o d e l o c u a n d o e s correctamente aplicado. H a y quienes, de manera arb i t r a r i a, analizan las cosas por separado.
Pero, aunque las personas, los estilos y las capacidades son, por supuesto, muy distintos, la lógica última con la que opera el Gobierno es una sola y no hay distancia conceptual entre las primeras designaciones en, por ejemplo, el Ministerio de Hacienda y el de Seguridad. En ambos hubo una apuesta por ciertas intuiciones, habilidades y manejo. La principal distinción es que en uno eso ha funcionado y en el otro no. En poco más de dos meses, la pasión improvisadora del actual Ejecutivo muestra, así, virtudes y defectos. En ausencia de una pauta sinfónica, todo parece quedar en manos de las genialidades y desaciertos de los intérpretes y el director de orquesta. Lo anterior no debe entenderse como una crítica, sino como mera constatación. Es este un gobierno de ideas simples que parece confiar más en el instinto y las personalidades que en la planificación y los grandes designios. Esa es su apuesta. Veremos. n AL PRESIDENTE JOSÉ ANTONIO KAST PARECEN DESAGRADARLE LAS NARRATIVAS ESTRUCTURANTES Y LAS AMPLIAS ESTRATEGIAS QUE A MENUDO DISTINGUEN A LOS PROYECTOS POLÍTICOS IDEOLOGIZADOS. Autor: JUAN IGNACIO BRITO. El Gobierno ha roto un récord de precocidad con su primer cambio de gabinete. El desgaste de las ministras removidas era notorio y comenzaba a salpicar la imagen de un Presidente de la República tempranamente impopular. Resulta necesario oxigenar el ambiente con la doble salida, que ha sido recibida con más resignación que entusiasmo. AL PRESIDENTE JOSÉ ANTONIO KAST PARECEN DESAGRADARLE LAS NARRATIVAS ESTRUCTURANTES Y LAS AMPLIAS ESTRATEGIAS QUE A MENUDO DISTINGUEN A LOS PROYECTOS POLÍTICOS IDEOLOGIZADOS.